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EDICIÓN | Marzo 2016

La revelación

Carolina Stenger, triatleta.
La revelación

Este año se convirtió en la única chilena en obtener podio de su categoría en el Ironman 70,3 de Pucón. Y con ello, la clasificación al mundial que se hará en Australia en septiembre próximo. Toda una revelación, si consideramos que en solo tres años de entrenamiento ya lidera el ranking nacional por categoría. Un logro que la acaba de coronar como la mejor deportista regional.

Por Macarena Ríos R. / fotografía Teresa Lamas G.

La Color —como conoce todo el mundo a esta simpática colorina— no concibe la vida sin deporte. Creció acompañando a su papá a correr, yendo a la universidad en bicicleta fuera cual fuera el clima y practicando todo tipo de disciplinas. Tal vez sea esa sobredosis de endorfinas la que la mantiene siempre tan llena de energía y con una sonrisa permanente en su cara pecosa. Mamá de Diego (11), Florencia (7) y Bruno (5), trata de compatibilizar de la mejor manera su trabajo como Coordinadora del Área de Imagenología de laClínica Ciudad del Mar con los entrenamientos. Y aunque le faltan horas al día, se las ha arreglado para que eso no sea un tema a la hora de competir.

Tenía nueve años cuando se fracturó la cervical. Una severa caída de cabeza mientras entrenaba gimnasia olímpica truncó su sueño de ser “la próxima Nadia Comanecci”. “Fue terrible. Estuve hospitalizada e inmovilizada durante mucho tiempo en cama con fierros por todas partes”. En un comienzo le dijeron que no podría volver a hacer deporte, pero al año la Color ya estaba en las pistas a punta de voluntad y determinación. Patinaje artístico, ballet y vóleibol fueron algunas de las disciplinas que comenzó a practicar. Hasta que el running llegó a su vida.

DEL RUNNING AL TRIATLÓN

Fue en Viña. Había llegado hacía poco desde Santiago a trabajar como tecnóloga. “Comencé a fijarme que había mucha gente que trotaba por la costa y decidí hacer lo mismo. Me ponía las zapatillas y corría con el mar de fondo, sin reloj, sin prisas”. Con el tiempo empezó a inscribirse en diversas carreras con muy buenos resultados, a pesar de ser amateur. Fue precisamente en una competencia de NorthFace, en la que salió cuarta sin mayor esfuerzo, cuando se preguntó qué pasaría si tenía un entrenador. Corría el 2013 y se aventuró con la Maratón de Torres del Paine.

¿Tu primera competencia?
Esa fue mi primera carrera en forma más profesional, en la que me preparé con Manuel José Conejeros, un entrenador que trabajaba con el grupo Tricostas en el que yo participaba. En esa oportunidad corrí 21K, gané mi categoría y tuve podio. No lo podía creer.

Ni corta ni perezosa se inscribió en su primera triatlón en Puerto Velero ese mismo año. Había aprendido a nadar unos meses antes. La noche anterior a la competencia apenas pudo dormir y en la madrugada, minutos antes de la carrera, con el traje de agua en las manos, se preguntó en voz alta: ¿quién me mandó a meterme en esto?, ¿por qué mejor no me voy a mi casa?, ¿por qué estoy acá? “Porque puedes”, le contestó otro participante. Eso bastó para que volvieran la determinación y las ganas.

¿Cómo enfrentaste tu primer triatlón?
Entrenaba casi todos los días. Durante la preparación te enseñan a nadar en aguas abiertas, a cómo entrar y salir del mar, cómo mantenerte y orientarte, a cómo respirar si viene una ola. Te enseñan a pedalear, a pasar los cambios, a frenar, cómo adelantar, cómo comer, porque en los triatlones largos el único momento que tienes para hacerlo y recargar energía antes del trote es en la bicicleta. Tienes que saber cada cuánto tiempo debes tomar agua y comer. También te enseñan a dosificar el trote y conocer tu ritmo.

¿Tu mayor miedo?
El mar. Estaba muerta de susto, porque nunca había nadado en aguas abiertas, pero cuando salí del mar estaba tan feliz que ya me sentía ganadora. Pedaleé y troté sin fijarme en los tiempos. Lo único que quería era cruzar la meta. Salí en segundo lugar y comencé a pensar en mi primer Ironman 70,3.

¿Y cómo fue ese primer Ironman?
Nadar en lago es muy distinto a hacerlo en el mar. Es menos frío, el agua es dulce, te refresca y lo disfruté. No te imaginas la emoción cuando terminé la competencia. El cruzar la meta es tan increíble que en ese momento no importan ni los sacrificios, ni las levantadas temprano, ni el desgaste físico.

Para prepararse para su segundo Ironman 70,3 (2015), Carolina participó en el de Miami. Quería saber qué se sentía correr en el extranjero, con deportistas de elite y ganar más experiencia. “Es otro mundo, lo pasé increíble”.

UNA CARRERA INTELIGENTE

“¿No te cansas mamá?”, le preguntó un día su hija Florencia. Había salido a trotar y los niños la seguían en bicicleta. “A veces es la única forma que tengo para poder entrenar, porque los tiempos de mi marido, que es arquitecto, tampoco son compatibles. De hecho, Bruno aprendió a nadar a los dos años mientras yo practicaba en la pista del lado. Ellos han visto el proceso, lo han vivido conmigo”.

¿Y te cansas?
¡Claro que me canso! Pero cuando tienes claro lo que quieres lograr, sigues con todo. Para la puesta a punto de este nuevo Ironman 70,3 de Pucón, Carolina entrenó a conciencia. El gran apoyo brindado por Tricostas —el grupo de triatlón al que pertenece y que en este último Ironman quedó rankeado sexto por sus buenos resultados—, le permitió contar con entrenadores por disciplina: Rodrigo Velásquez (natación), Fernando Rodríguez y Juan Cuadra (ciclismo) y Hardy Matamala (trote).

¿Cómo te preparaste esta vez?
Trabajé mucho más la bicicleta. Además de levantarme muy temprano los lunes, miércoles y viernes a nadar, los martes y jueves ponía el despertador a las cinco de la mañana y entrenaba con rodillo, vale decir con mi bicicleta pero estática. Ese cambio hizo que en Pucón hiciera muy buen tiempo en bicicleta y me dejara buenas piernas para poder correr después.

¿Cuánto incide el factor alimentación?
Es clave. Mi médico en nutrición deportiva, Norman Mac Millan, me dio las técnicas para no descuidar mi alimentación, tomo vitaminas como suplemento y después de cada entrenamiento preparo un batido de proteínas para mantener los músculos.

¿Lo más demandante de este Ironman 70,3?
El trote. En el trote yo entrego todo. Pucón es pesado porque vas en subida por la península después de noventa kilómetros de bicicleta y dos de nado. Yo corrí con todo el power del mundo y fue una carrera maravillosa. Las piernas ya no las sentía, pero sí los gritos de la gente que te va alentando en cada kilómetro.

¿El mejor consejo?
Cuando Norman me dijo que el Ironman era una carrera inteligente y que tenía que comer aunque no tuviera hambre y en forma ordenada.

¿La mejor noticia?
Haber clasificado al mundial.

A PULSO

Todo lo que ha logrado la Color ha sido a pulso. Las ruedas de su bicicleta no son de perfil de carbono (como las que usan los competidores “elite”), sino de entrenamiento, la mayoría de su implemento deportivo es de segunda mano. “Y así y todo llegué tercera en mi categoría, a solo cuarenta segundos del segundo lugar”, cuenta con una sonrisa.

Sabe que lo suyo dejó de ser un pasatiempo y que tiene que entrenar duro para llegar en buen pie al mundial en septiembre. Clínica Ciudad del Mar — que la propuso como deportista destacada de la región—, la auspicia desde el año pasado con todas sus carreras. Pero no es suficiente. Necesita mayor apoyo por parte de las empresas.

¿Tus aspiraciones para el mundial?
Bajar los tiempos, hacer menos de las cinco horas veinte que hice ahora en Pucón y dejar bien puesto el nombre de Chile. Ir a competir con los mejores de todos los Ironman 70,3 del mundo es increíble. Ya el hecho de poder estar ahí y correrlo es un premio para mí. Pero mi sueño es estar dentro de las primeras cinco y para eso tengo que entrenar duro. Yo sé que si mejoro el traje, mejoro las ruedas y entreno full, me puede ir muy bien en el mundial.

¿Eres competitiva?
Soy competitiva conmigo misma. Siempre voy cumpliendo las metas que me propongo.

De las tres disciplinas ¿cuál te gusta más?
El running. Me encanta, no se me hace difícil y siento que entreno poco.

¿Qué cuidados debes tener para no lesionarte?
El running tiene una técnica, no es llegar y ponerse a correr. La pisada, la posición del cuerpo, de los brazos, te hace ser más rápida y minimizar el impacto. Además, no hay que excederse en los entrenamientos y tienes que respetar los descansos.

¿Qué se viene ahora?
Tengo que conseguirme los auspicios y los apoyos necesarios para costear implementos deportivos, el pasaje y la estadía en Australia. Pero lo voy a lograr. Voy a ir al Mundial como sea. Es mi sueño.

 

Tengo que conseguirme los auspicios y los apoyos necesarios para costear implementos deportivos, el pasaje y la estadía en Australia. Pero lo voy a lograr. Voy a ir al Mundial como sea. Es mi sueño”.

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