Mientras está en pleno desarrollo la barbarie de la Primera Guerra Mundial que asola Europa, la ciudad suiza de Zurich (país no beligerante) acoge como exiliados a jóvenes artistas, literatos, poetas y pintores. En febrero de 1916, en el cabaret Voltaire de dicha ciudad, lugar en que se reúne la intelectualidad vanguardista, conducidos por el poeta franco-rumano Tristan Tzara, una pléyade de artistas rupturistas, promotores del cambio, la libertad del individuo, la pureza de los conceptos abstractos, se reúnen y dan nacimiento a un movimiento artístico, literario e intelectual, denominado DADA —sin ninguna organización en que “todos son presidentes” en palabras de Tzara—, que va a revolucionar la creación artística, repudiando la barbarie de las matanzas de la guerra y el ocaso de la civilización occidental.
El movimiento DADA llega a ser una oportunidad para el desarrollo de un arte más auténtico y es una de las primeras corrientes artísticas de vanguardia del siglo XX, teniendo repercusiones en todas las manifestaciones artísticas. En Chile, el influjo DADA llega más tarde, teniendo como exponentes, entre otros, al creador del creacionismo el poeta Vicente Huidobro y también al antipoeta Nicanor Parra.
Macarena Cebrián, artista e investigadora encargada de Fundación Vicente Huidobro, afirmó a El Mercurio de Santiago que el movimiento DADA tuvo repercusiones en las vanguardias de los años veinte del siglo pasado en Valparaíso con los poetas Neftalí Agrella y Alberto Rojas Jiménez, o el músico Pablo Garrido, firmantes del manifiesto “Rosa Náutica” y colaboradores de la revista Elipse. Después llega a Valparaíso Edwards Bello, con su “metamorfosis”.
La Fundación Vicente Huidobro celebrará los cien años del movimiento DADA con una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago, que se inaugurará en junio y donde se exhibirá material visual de dicha fundación, a través del cual mostrará el influjo del DADA en el desarrollo del modernismo en nuestro país.