Hace treinta y cuatro años que Ignacio Vila encabeza la gerencia de la compañía vidriera más importante a nivel regional y que el año pasado cumplió medio siglo de vida. El empresario relata cómo fueron sus primerosaños en Digosa y cuáles son las claves para una gestión exitosa con un sello particular.
Por Cristóbal Montecinos C. / fotografía Sonja San Martín D.
La oficina de Ignacio Vila Tapia, gerente general de Vidriería Prat S.A., más conocida como Digosa, su nombre de fantasía, impresiona por su amplia vista hacia la autopista Ruta 150 que lleva a Penco y la luminosidad que reflejan sus grandes ventanales. “Fue lo único que pedí cuando construimos esta planta y nos trasladamos en el año 2007. Siempre soñé con tener una oficina con mucha luz, porque siempre trabajé en espacios con luz artificial y necesitaba iluminación natural”, comenta. Ignacio Vila ha permanecido treinta y cuatro años en esta empresa que el año pasado cumplió medio siglo de vida y que es ampliamente reconocida a nivel local y nacional. Sus primeros dueños, Jaime Gibson, Juan de Dios Ortúzar, Fernando Alcalde y Alfredo Silva, la crearon en 1965, con el primer local ubicado en Avenida Prat, y desde entonces ha tenido una importante participación en el mercado de la distribución de vidrios y aluminio.
GOLPE DE SUERTE
Proveniente de una familia penquista numerosa —su madre tenía ocho hermanos, él tuvo tres hermanos y es padre de cinco hijos—, Vila estudió en la Universidad de Concepción y, en 1981, se tituló de ingeniero civil mecánico. Tras desempeñarse casi un año en la Metalúrgica Cerrillos, mientras elaboraba su memoria, postuló a la empresa petrolera Esso. “Era una época donde había una fuerte crisis y quedamos seleccionados tres postulantes. Un día, sin mucho que hacer, estaba parado en una esquina en mi auto y vi que unos caballeros hicieron parar un taxi que estaba adelante. El taxista se negó a llevarlos y yo me ofrecí a transportarlos porque vi que estaban un poco urgidos.Me dijeron que iban a Digosa. En la conversación, durante el trayecto, supieron que yo estaba cesante y que estaba buscando trabajo. Mi sorpresa fue grande cuando me dijeron que precisamente estaban buscando una persona para que se hiciera cargo de la gerencia y me propusieron trabajar con ellos. Acepté la propuesta luego de algunas conversaciones y ellos confiaron en mí desde el primer día”, relata.
Cuando asumió, Ignacio Vila les dijo a sus superiores que se quedaba tres años en Digosa como plazo máximo, porque quería ser independiente y tener su propio negocio. “A los tres años me ofrecieron un porcentaje de la empresa. A los cinco años, me ofrecieron otro porcentaje y hoy en día soy el socio principal, ya que tengo el cincuenta por ciento de la propiedad”, revela.
PARTIR DE CERO
Cuando se integró, la empresa solo contaba con las bodegas que arrendaban en calle Prat y un pequeño camión que también arrendaban. “Partimos de cero. Lo único que existía era el contacto con Vidrios Lirquén, pero cuando llegué había una enorme fila de unas cuarenta personas para comprar y esto se repetía todos los días, porque pocos distribuíamos vidrios en Concepción. Sin embargo, éramos los principales y todo el mundo nos venía a comprar, de todos lados de la región. En esa época, en Digosa ya habían comenzado a trabajar con el uso del aluminio, ya que antes solo se hacían ventanas de fierro. Las de aluminio eran para un grupo muy específico”, recuerda.
En octubre de 1994, la empresa se trasladó a un local de calle Castellón con Manuel Rodríguez. “Era muy espacioso, un terreno de mil doscientos metros cuadrados. Pasados los años tuvimos problemas de espacio, ya que fuimos comprando maquinaria, habilitando segundo y tercer piso. En ese tiempo, trabajaban unas ciento veinte personas. Hoy en día, somos alrededor de doscientos, aunque hemos llegado a ser trescientos cincuenta, con contratistas y subcontratistas”, destaca.
LA CONFIANZA COMO SELLO
Ignacio Vila reconoce que el sello de su gestión ha sido la confianza con el cliente. “A veces nos equivocamos, pero respondemos por todo, con garantía y responsabilidad. Hay clientes que nos llaman fuera del periodo de garantía e igual le respondemos. Enviamos a alguien y solucionamos el problema, entonces todos nos recomiendan. Somos amigos de nuestros clientes. En la actualidad, distribuimos desde Temuco hasta Talca, con más de tres mil clientes”, detalla.
Vila también ha extendido esa confianza con los proveedores, estableciendo una relación más cercana que ha permitido estar al tanto de los productos de última generación. “Por ejemplo, compramos el aluminio en China y nos invitaron a visitar la fábrica allá. También hemos estado en Austria, Alemania e Italia viendo máquinas y tecnologías, así como en ferias del rubro en muchos otros países”.
A su juicio, otra fortaleza de Digosa es trabajar con capitales propios. “Los socios han sido muy responsables en cuanto a los retiros y hemos hecho reinversión de todo, adquiriendo tecnología de primer nivel con capital propio, endeudándonos solo cuando es estrictamente necesario”.
FAMILIA
De a poco, dice, sus hijos se han integrado a la empresa y hoy trabaja junto a dos de ellos, uno que estudió administración de empresas y el otro, ingeniería comercial. “El grupo de gente que tenemos está consolidado y la mayoría de nuestros trabajadores cuenta con varios años de desempeño. Hace poco se fue uno que llevaba casi cuarenta y ocho años con nosotros y que llegó a los diecisiete años”.
Así como Ignacio Vila ha establecido redes de confianza con clientes y proveedores, también se ha preocupado de establecer buenas relaciones con la comunidad cercana. “Sabemos que no hay nadie que no conozca nuestra empresa y debemos ser responsables. Así, siempre participamos con las juntas de vecinos, la Municipalidad de Penco, colegios, a través de acciones concretas, o la compañía de bomberos del sector Cosmito. Siempre estamos aportados con la comunidad y hemos trabajado con ellos”, detalla.
Agrega que estas acciones siempre formaron parte del interés de los primeros socios. “Yo transmití lo que querían los originales dueños. Estamos orgullosos de haber alcanzado esta magnitud como empresa y también de ayudar a crecer nuestro entorno más cercano”, finaliza.
"La mayoría de nuestros trabajadores cuenta con varios años de desempeño. Hace poco se fue uno que llevaba casi cuarenta y ocho años con nosotros y que llegó a los diecisiete años”.