Hace más de cuatro años que este músico innovador, diseña y fabrica a mano guitarras eléctricas de la más alta calidad y con fama nacional entre las mejores bandas chilenas. Su pasión por este instrumento lo convirtió en un exitoso emprendedor y, hoy, ya sueña con exportarlas.
Por Iván Fredes G. fotografía Patricio Salfate T.
Como casi todo niño, Roberto Cortés (31) soñaba con ser futbolista. Eso, hasta que a los diez años su madre le regaló una guitarra. Fue amor a primera vista. Desde entonces, fue descubriendo acordes, rasgueos y arpegios con más inspiración que educación. Esa infantil pasión le permitió desarmarla y descubrir los secretos para arrancar sonidos cada vez más puros y nítidos.
A los once años ya estudiaba en la Academia de Música Alan Gálvez Rojo, del Colegio Seminario Conciliar, en La Serena. En aulas serenenses descolló por su talento en la interpretación de guitarra clásica y a los dieciséis comenzó a modificar su propio instrumento para mejorar la calidad del sonido y de su estructura. Su idea era construir la mejor guitarra posible.
En esa búsqueda incansable, estudió ingeniería en sonido, carrera que abandonó para continuar con producción musical, porque conjugaba música y sonido. Ya titulado, dirigió producciones musicales y creó composiciones de música instrumental a nivel profesional. En esa etapa comenzó a investigar, diseñar y construir guitarras eléctricas. Primero fueron prototipos de cuerpos y mástiles que fusionaban sonido, diseño y versatibilidad.
PASIÓN MÁS NEGOCIO
Fue así como sin un afán predeterminado, se convirtió en un lutier especializado en la fabricación de guitarras y bajos eléctricos. Rescató maderas nativas chilenas, innovó en diseños para adaptarlos a la contextura física del chileno e incorporó terminaciones propias para crear un instrumento de calidad óptima, de alta gama, diferente a los fabricados en serie.
Ya profesionalizado y luego de probar con los mejores guitarristas chilenos, creó su propia empresa de lutería y la bautizó con la marca RCR Guitars. En pocos años, sus diseños ya son un ícono en las bandas chilenas e, incluso, de algunas extranjeras. Sus guitarras, todas construidas a mano, pasaron el examen más exigente del mundo musical en la última Feria Internacional de la Música “Pulsar 2015” de Santiago.
¿Qué es la guitarra para ti?
La guitarra es mi forma de expresión. Soy una persona de pocas palabras y creo que en la guitarra encontré la forma de canalizar mis sentimientos. Me encanta todo de la guitarra: su sonido, forma y construcción, sea guitarra eléctrica o acústica.
¿Cómo llegas a convertirte en un lutier?
Desde los quince años comencé a ajustar mi guitarra eléctrica con buenos resultados. Mis amigos me pasaban sus guitarras para ajustarlas y así comencé a familiarizarme con esto. Nunca pensé en fabricar una sino hasta el 2009. Estaba aburrido de lo incómoda que era mi guitarra y comencé a leer libros sobre lutería. Fue un proceso lento pero que me intrigaba cada vez más. Me fui dando cuenta de que podía hacer algo bueno, y que mi alta exigencia no me dejaría tranquilo hasta terminar un cuerpo de guitarra que fuese cómodo. Luego seguí con los mástiles y después de varios prototipos malos llegué a algo que me dejó contento. En ese momento comencé con la idea de seguir haciendo cosas. Sin darme cuenta, mis amigos me comenzaron a decir que era lutier. Veían y probaban mis trabajos y quedaban muy impresionados. Fue en ese momento que recién me creí el cuento de lutier.
¿En qué momento convertiste esta pasión en tu negocio?
Fue cuando trabajaba en lugares que no me gustaban, pero tenía que hacerlo porque necesitaba las lucas para titularme. Cansado de todo ese desgaste que no me hacía feliz decidí renunciar y dedicarme por completo a crear una línea de guitarras que fuesen profesionales. Que tuviesen todo lo que yo creía que le faltaba a las guitarras de marca y que a la vez me diferenciaran de otros lutiers. Me tomó casi un año de trabajo. Pero, al final, logré crear guitarras de mi agrado. Recién allí me lancé oficialmente como lutier y decidí ponerle el nombre de RCR Guitars, con una serie ya finalizada, la que tuvo una excelente crítica de los guitarristas serenenses. Eso fue entre el 2011 y 2012.
¿Cómo fue el comienzo en un mercado tan exigente y donde existe competencia industrial?
Es realmente difícil crear un emprendimiento en este país, sobre todo de este tipo. Desde un comienzo todo ha sido autogestión. Partiendo de la producción misma de los instrumentos, hasta la creación de página web y videos promocionales. Lo más complicado es luchar contra el pensamiento de que todo lo que viene de afuera es mejor que lo hecho en Chile. Me ha pasado mucho, porque algunas personas no creen que las guitarras las fabrico yo. No creen que son de un nivel profesional sino hasta que las prueban. En ese momento recién el músico se da cuenta de que es posible tener un instrumento del mejor nivel fabricado aquí.
¿Cuál es tu mercado y como ha reaccionado a tus guitarras?
Mi mercado son los músicos guitarristas y bajistas profesionales, y los que aman y valoran este instrumento tanto como para invertir en ello. Principalmente, porque no son guitarras económicas, son de alto nivel. Mi exigencia con los detalles ha sido valorada y apreciada por muchos músicos, unos desconocidos y otros de gran renombre como Emilio García, Alejandro Silva, Marcelo Aedo, entre otros. Todos opinan que son instrumentos de alta gama y exportables al mercado europeo o norteamericano.
DE MADERAS NATIVAS
Roberto está abocado a la difusión de su arte. En el pasado Pulsar 2015 se lució con sus creaciones y afirma que tuvieron una excelente acogida por el público asistente. “Tenemos planes para seguir realizando demostraciones y clínicas de guitarra en Santiago y otros lugares de Chile. Además, estamos formando un selecto grupo de endorsers de la marca, con ellos podremos llegar de mejor manera a los músicos de los distintos géneros musicales. Nuestra meta más próxima es presentar nuestros instrumentos en la feria más grande del mercado de la música, la NAMM 2017”, recalca.
¿Es complejo diseñar y fabricar una guitarra eléctrica de alta gama?
Fabricar una guitarra de este tipo toma mínimo tres meses, trabajando a tiempo completo y dependiendo del tipo de acabado. Lo principal en una guitarra o bajo eléctrico son sus maderas. La elección de estas es primordial en el resultado final. El ensamble y trabajo de corte y lijado son los que determinan qué tan cómodo o fácil de tocar será. Y, finalmente, el hardware elegido le dará el carácter al instrumento e influirá fuertemente en su timbre. Yo diría que las partes vitales las componen las maderas del mástil y el cuerpo, sus trastes, el acabado y finalmente las cápsulas.
¿Y cuánto puede llegar a costar una guitarra?
Depende del tipo de construcción, las maderas que tengan y el hardwareelegido. Pueden variar entre un millón y un millón quinientos mil pesos. O más, en el caso de una guitarra a pedido que tenga componentes muy exclusivos.
¿Por qué te dedicaste a la guitarra eléctrica y no a la clásica acústica?
Comencé a fabricar guitarras eléctricas porque cuando lo hacía de manera autodidacta quería mejorar la que tenía en ese entonces. En cambio, mi guitarra acústica era excelente, de un lutier español, así que nunca pensé en fabricarme una ya que tenía todo lo que quería en esa guitarra. Pero creo que la acústica es un asunto pendiente. Es algo en lo que estoy comenzando a pensar. Quiero hacer una de gran nivel y que sea original. Sin duda, lo haré en el corto plazo.
¿Qué prima en tu producción?
La calidad por sobre la cantidad. La idea de nuestra empresa es crear instrumentos exclusivos. Su valor agregado es que son fabricadas ciento por ciento a mano y con maderas principalmente chilenas, nativas.
¿Cómo se puede encargar una guitarra o comprar tus productos?
A través de nuestra página web www.rcrguitars.com nos pueden contactar para cotizar algún instrumento por pedido y ver nuestro catálogo. Desde allí coordinamos la compra que puede ser por webpay y el envío es a cualquier ciudad de Chile o el extranjero.
¿Expectativas para RCR Guitars?
Quiero que RCR Guitars se logre empoderar como una marca de instrumentos de alta gama y luego exportar a mercados internacionales.
"Me encanta todo de la guitarra: su sonido, forma y construcción, sea guitarra eléctrica o acústica. Creo que ya es parte de mí. Por eso decidí dedicar mi vida a este instrumento”.