El periodo de adaptación post vacaciones generalmente dura entre una a dos semanas, durante las cuales nuestra productividad se encuentra en proceso de ajuste y podemos sentir ansiedad o estrés frente al contexto laboral.
Llegan las anheladas vacaciones y la mayoría nos disponemos a relajarnos, disfrutar del tiempo libre con la familia, pasear, viajar, ir a la playa, al campo, alimentarse a deshora, levantarse y acostarse tarde, dejando de lado todas las rutinas habituales que desarrollamos durante el año.
En este periodo tratamos de desconectarnos lo máximo posible de las responsabilidades y compromisos laborales, sin embargo, el periodo de descanso generalmente dura menos de lo esperado y debemos comenzar nuevamente a prepararnos para volver a la vida laboral y los hijos, a los estudios. Las obligaciones comienzan a seguir su curso normal, y por lo mismo es importante considerar algunos consejos que nos permitan empezar poco a poco a organizarnos para retornar con ganas a nuestros puestos de trabajo.
Para ello, es esencial retomar el ritmo habitual durante los últimos días de las vacaciones, volviendo paulatinamente a desarrollar nuestras actividades en los horarios acostumbrados, a fin de que nuestro cuerpo y mente vayan adecuándose nuevamente a la rutina.
Así, si tomamos vacaciones fuera de casa, es fundamental regresar dos o tres días antes de reincorporarnos al trabajo, con el objeto de descansar y reorganizar los quehaceres.
Debemos tomarnos los primeros días de vuelta al mundo laboral con tranquilidad y con una proyección positiva, intentando mantener, durante los fines de semanas, algunas actividades que realizamos durante el periodo de descanso, como salir a caminar, practicar algún pasatiempo, ir de compras, hacer ejercicios, dormir, juntarse con la familia y/o amigos.
En el escenario laboral es clave incorporar pausas activas, ejercicios de respiración y/o estiramientos que favorezcan tanto el autocuidado personal y del equipo de trabajo, así como el buen clima organizacional. También, en los horarios de colación podemos juntarnos con nuestros compañeros de labores y compartir un agradable momento, favoreciendo la comunicación con los pares, pues eso facilita la reincorporación a la rutina laboral.
Asimismo, es necesario priorizar las actividades propias de la oficina o del lugar de trabajo, iniciando de forma gradual las funciones. Es útil plantearse metas y objetivos de corto y mediano plazo para los meses venideros, que sean realistas y ejecutables, que permitan generar una proyección de nuestros intereses y focalizarnos hacia el logro de nuestros propósitos personales, laborales, familiares y económicos, entre otros.
Por otra parte, al igual que los adultos, los niños y niñas también deben adaptarse a la rutina post vacaciones: la vuelta al colegio significa readecuar los horarios de sueño y comida, e incorporar rutinas de estudios que durante las vacaciones quedan totalmente olvidadas. De esta manera, los padres y la familia juegan un rol primordial, dado que deben incentivar en sus hijos los aspectos positivos de regresar al colegio, hablar del reencuentro con los compañeros de curso y amigos, los recreos y las posibilidades de jugar o realizar actividades de su interés.
En este ámbito, los padres deben reorganizar de forma gradual las actividades de los hijos, reincorporando los hábitos usuales dos o tres días antes de volver a clases. Además, se deben evitar los comentarios negativos respecto al término de las vacaciones e inicio del año laboral y escolar.
¡Vamos por un excelente año!