Palo Alto es el nombre de la empresa a través de la cual Gabriela Romero y su marido se han propuesto dar una segunda oportunidad a los cuchuflíes, pero en un formato gourmet, transformando este tradicional dulce chileno en un producto de primera categoría. Elaborado con los mejores ingredientes y con un envoltorio que llama la atención, los cuchuflíes y los otros productos que amplían la oferta que este matrimonio produce en Curicó llaman la atención.
Por Bernardita Watkins V. / fotografía Margarita Landeta R.
Junto a su marido y socio, Luis Meneses Castro, esta joven madre de cuatro niños decidió dar un giro a su vida y formar un negocio propio que le permitiera compatibilizar de mejor manera su rol de madre con el trabajo. Desde Talca, llegaron hace cinco años a Curicó y el primero en aventurarse fue su marido, quien al darse cuenta de que a través de lo que había estudiado no estaba logrando la realización profesional, empezó a elaborar galletones sin azúcar, siendo una muy buena alternativa de snack saludable.
Dos años más tarde, tras el nacimiento de su segunda hija, Gabriela, este ingeniero constructor de la Universidad de Talca, quiso sumarse al emprendimiento familiar y hacer un cambio absoluto en su vida. A través de su empresa “Palo Alto”, este matrimonio se propuso reivindicar el cuchuflí y dar una segunda oportunidad a este tradicional producto chileno que, por años, ha sido elaborado en forma artesanal, con ingredientes de dudosa calidad y sin ningún tipo de innovación. ¿El resultado? Un exquisito dulce que presentan como alternativa de regalo o incluso de exportación.
¿Cómo surge la idea de este emprendimiento?
Mi marido tenía en mente desarrollar algo propio. Siempre fue deportista y necesitaba un snack saludable a media mañana… no había muchas opciones, existían los galletones nutricionales, pero siempre estaban duros, secos... ahí vio una oportunidad y empezó a desarrollar una alternativa junto a un amigo, el resultado fueron nuestros galletones sin azúcar endulzados con miel. Dos años después le propuse desarrollar un negocio familiar. Mi hijo mayor lo veía con el tema de las galletas y siempre nos decía que quería vender chocolates. Entonces comenzamos a buscar algo que nuestro hijo pudiese ofrecer a sus compañeros, a sus abuelos... y encontramos las vainas para hacer los cuchuflíes.
¿Cómo llegaron a la receta que tienen hoy?
La vaina es una masa muy insípida que se rellena. Empezamos a desarrollar un producto para nosotros, para nuestro hijo, rellenando con diferentes sabores hasta que llegamos a un determinado tipo de manjar, muy rico y líquido que al mezclarlo con un chocolate de alta calidad, quedó exquisito. Así hicimos los primeros cuchuflíes.
¿Cómo empezaron a comercializarlos?
A todo el mundo le gustan los cuchuflíes, pero siempre se encuentran en la calle o están elaborados con productos de mala calidad y terminación. Fue entonces que nos preguntamos, ¿qué pasaría si a este producto clásico chileno lo llevamos a categoría gourmet? y así lo hicimos... Paralelamente, desarrollamos el diseño del envoltorio uno a uno, las cajas con información en español, inglés y francés y la marca Palo Alto, una ciudad de California que nos gusta por su innovación. La venta empezó a través de contactos, ofreciendo a amigos y conocidos, quienes rápidamente fueron recomendándonos a otras personas.
¿Cómo fue el lanzamiento de este producto?
Fue el 2013, en Paula Gourmet. Llamó mucho la atención su envoltorio individual y la presentación de las cajas. En esa oportunidad nos escogieron como uno de los productos imperdibles. Además, en esa feria conocimos al chef Carlo Von Mühlenbrock y empezamos a desarrollar para él una línea especial con otro tipo de manjar y chocolate belga para sus restaurantes. A partir de ese momento se abrió nuestro negocio.
¿Qué productos ofrecen?
Cuchuflí: vaina rellena de manjar con tres tipos de cobertura: chocolate, chocolate blanco y chocolate belga (categoría premium). Donuts: de masa aireada y horneada. Los glaseados son de acuerdo al requerimiento de cada cliente, pueden ser frutales, coco, vainilla, chocolate, etc. Hay veinte variedades que el cliente puede elegir. Y los galletones: sin azúcar, químicos ni preservantes y endulzados con miel. Tenemos cinco sabores: manzana canela, naranja, naranja chocolate, frutos secos y vainilla chocolate blanco.
¿Dónde elaboran sus productos?
Para venta directa producimos en un taller que está en nuestra casa y nos apoyan dos personas. Para abastecer a grandes clientes y tiendas gourmet, se produce en una amasandería que está en Camarico, cerca de Molina.
¿En qué tiendas se pueden encontrar sus productos?
En Valparaíso, en la cafetería La Biblioteca. En Santiago, en Gastrofusión, Emporio Nacional y Emporio 1893. En Talca, en Emporio de la Teterita de la Abuela y en Valdivia en Palenque. En Curicó, en Padre Hurtado #524, Av. España.
¿Cual es el producto más innovador?
El cuchuflí. No por el cuchuflí en sí, que uno lo encuentra en cualquier parte, pero sí por sus características, como el envoltorio con papeles impresos con tinta vegetal. Nuestro packaging es muy innovador y la idea es que puedas llegar con ellos de regalo.
¿Qué planes tienen?
Mi marido está concentrado en el desarrollo de nuevos productos, estamos pensando en una cocada con una presentación tipo Ferrero, y también queremos innovar con el tradicional mote con huesillos. De alguna manera, queremos reivindicar los productos clásicos chilenos, llevándolos a una categoría gourmet.
¿Las personas eligen calidad o precio?
Sin duda, es indispensable elegir los mejores ingredientes y nunca sacrificar la calidad. Las personas eligen calidad, se nota un cuchuflí fresco y se distingue también la calidad del manjar o cantidad de materia grasa del chocolate. La clave de nuestro negocio está en eso; la buena respuesta de la gente nos tiene muy contentos, pues prueban los productos y los siguen comprando. Son todos fabricados con los mejores insumos, son productos que nos gusta dar a nuestros hijos, preparados con los mejores ingredientes y muy frescos. Estamos seguros de que si el cliente queda contento con el producto, lo va a seguir eligiendo.
¿Por qué decidieron innovar en el envoltorio?
Queríamos vestir de gala a este producto chileno tan tradicional y en las tiendas gourmet llama la atención cómo productos tan típicos como el cuchiflíes, si se hacen con buenos insumos y un buen packaging, se transforman en una buena alternativa para regalar o, incluso, para exportar. En Santiago, lo piden mucho como regalo corporativo o como alternativa de regalo cuando vienen extranjeros, ya que es algo típico chileno. Nuestro envoltorio también puede etiquetarse con el nombre de algún cliente o empresa.
¿Cómo te diferencias en un mercado con tanta oferta?
El cuchuflí ha estado dormido doscientos años, jamás se había innovado en sabores, texturas, envoltorio y nosotros lo estamos haciendo, diferenciándonos frente a todo el mercado.
"Además de la calidad de los productos, está el tema del envoltorio uno a uno, con papeles impresos con tinta vegetal. Nuestro packaging es muy innovador y la idea es que puedas llegar con ellos de regalo”.