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EDICIÓN | Abril 2012

Mujer de retos

Heleny Méndiz
Mujer de retos

Titulada como periodista en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, Venezuela, su carrera ha sido un permanente reinventarse. Hoy es directora del primer magíster en comunicaciones que dicta la Universidad Católica del Norte, en sus casi cinco décadas de trayectoria, y su principal desafío es formar a nuevas generaciones que contribuyan, desde el conocimiento, a engrandecer el desarrollo de la profesión que la apasiona.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.

“Súbase a un bote, entreviste al pescador, encuentre la noticia y vuelva en media hora”. Así de concretas eran las instrucciones de Heleny cuando se hizo cargo de la cátedra de radio en la Universidad Católica del Norte, hace algunos años atrás. Y aunque el desafío parecía imposible, lo decía con su mejor sonrisa. “¿En serio?” preguntaban sus alumnos con la esperanza de hacerla cambiar de idea. “¿Cree que tengo tiempo para perder haciendo bromas?”, respondía y seguía sonriendo.

Así es Heleny Méndiz: segura, directa, con un ritmo de trabajo imparable y a la vez cercana, divertida, gran conversadora. Una mujer que deja huellas por donde pasa, tal como ella visualiza que un buen periodista debe ser. Donde sea que esté, Heleny no pasa inadvertida.
Partió junto a su familia a Venezuela, en 1976, y a pesar del cambio de país, no cambió su vocación. A los nueve años decidió que sería periodista y, obviamente, siguió esa carrera. En segundo año ingresó a Radio Caracas Televisión, medio en el que estuvo diez años, llegando a ser coordinadora del noticiero de mediodía.

Su padre quiso volver a Chile y Heleny se vino con ellos. No conocía a nadie en los medios de comunicación, pero logró un espacio en Radio Monumental, lo que marcó el punto de partida de una nueva etapa en su vida. Bueno, uno de los tantos “nuevos comienzos” que ha tenido.

¿Y cómo fue el cambio de haber sido la joven promesa en un país extranjero a volver a tu país sin conocer a nadie?
Complicado, pero yo creo que ahí va mucho el espíritu de resiliencia que uno tiene; el empezar de cero a mí no me preocupa. O sea, mi papá siempre dijo: mientras tengas tu cabeza y esos dos bracitos, siempre vas a salir adelante. No tengo ese temor a enfrentar nuevos rumbos, lo he hecho muchas veces y creo que, a pesar de lo inestable, es entretenido porque vas descubriendo cosas y te vas haciendo cada vez más fuerte y, en el fondo, cada vez más sabia.

Pero eso lo dices ahora con la perspectiva del tiempo…
Evidentemente hay momentos duros, en que tienes esa sensación de derrota total, pero al día siguiente hay que levantarse no más. Levantarse y seguir.

¿De dónde sacas esa energía?
Creo que tiene que ver con la formación que recibimos. Me gusta tanto lo que hago que siento que es mi deber hacerlo bien. Siento que esa convicción es lo que te da la fuerza, te da la motivación para emprender cosas y para terminarlas. Y cuando ves los resultados, es lo mejor.

¿Crees que esa fuerza es la que te mantiene siempre vigente y con el reconocimiento de tus pares?
Es que enfrentar el trabajo sin miedo y con total entrega es el sello que vas dejando. No se trata de dictar cátedra sobre cómo enfrentar la vida, pero estoy convencida que lo poco y nada que tú sabes, lo tienes que compartir. Concretar cosas, ver el resultado de lo que hiciste, saber que marcaste una diferencia te da una satisfacción enorme.

¿Por qué te gusta tanto el periodismo?
La verdad, no tengo idea. Tengo una prima que es periodista y yo la veía trabajar. Ella se especializó en turismo y como lo que más me gusta en la vida es viajar y conocer gente, sentí que era la profesión perfecta. Tomé la decisión a los nueve años y nunca cambié. Solo alguna vez pensé en educación diferencial, pero esa idea no la abandoné del todo. Tengo un proyecto en mi cabeza y en mi corazón de enseñarles a hacer radio a personas con síndrome de Down. Quizás eso es lo que me gusta del periodismo: es una profesión amplia que tiene que ver con un tema de labor social, de la responsabilidad que tienes con el otro.

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Después de su paso por Santiago, decidió volver a Antofagasta, su ciudad de origen y donde aún vivía su nona. Sin trabajo y recién llegada, recibió una oferta de Radio Chilena, donde trabajó como productora. Pasó por Telenorte, comenzó su cátedra de radio en la UCN, fue directora de comunicaciones y volvió al aula. Un desafío tras otro. Todos enfrentados con la misma disciplina y sonrisa.

Y esto del magíster ¿cómo nació?
Durante 2009, en la escuela hubo un rediseño de la malla curricular con el objetivo de estar a la par con la complejización de las múltiples necesidades que tenemos como sociedad. Uno de los principales dominios que descubrimos debía ser un pilar de esta nueva propuesta, un posgrado que formara expertos en comunicación estratégica. Ahí empezamos a trabajar en lo que hoy es mi nuevo reto. Tenemos un equipo bien formado, dos profesores por curso, todos con especialización en lo académico y en el mundo de la industria. Y todo eso a cuenta de buenos contactos, pura gente amiga, gente que cree en tu trabajo y, por ende, cree en ti. Nada más que eso. Es un nuevo emprendimiento que estamos asumiendo como escuela y me encanta que me toque a mí estar al frente, porque a pesar de todos los obstáculos, vamos avanzando firmes.

¿Siempre tienes esa actitud tan positiva?
Sí. Prefiero ver el vaso medio lleno y me da resultados, porque ayuda a mantener el espíritu en alto. Ya dimos el primer paso, ahora nuestra preocupación es mantener excelencia en los contenidos. Innovamos en este mix entre la academia y la gente que está trabajando en la zona, que esperamos sea lo que nuestros alumnos necesitan para formalizar sus conocimientos.

¿Sientes que este beneficio para periodistas se traspasará a la comunidad?
Por supuesto. Nosotros, como periodistas, tenemos las herramientas para lograr transmitir mensajes coherentes a diferentes tipos de público. Para conseguirlo, debemos estar involucrados en los diferentes procesos sociales, elaborar esa información que recopilamos y entregarla, para que tu contraparte saque sus propias conclusiones.

¿Somos algo así como los traductores de la realidad?
Las decisiones comunicacionales tienen que ir a la par con las políticas estratégicas, en todo ámbito. Nuestro trabajo debe tener un sustento argumental que nos permita ser formadores de personas, no solamente formadores de opinión.

¿Crees que una región necesita universidades de alta calidad para su crecimiento?
Siempre parto de la base que la universidad tiene la función fundamental de dar las herramientas y las competencias para que los egresados puedan enfrentar el mundo real, que es donde se hacen los verdaderos profesionales. En periodismo esto es vital. Te formas en la calle, que es un medio hostil muchas veces, pero lo enfrentas o te pierdes. Es lo que hago con mis alumnos. Mi misión es ser exigente, hacerles la vida a cuadritos, pero no porque yo sea pesada, sino porque es una fórmula para acercarlos a lo que enfrentarán en su futuro.

LA VIDA

Además de la universidad, Heleny es amiga de sus amigos. Buena bailarina, amante de esas conversaciones que cambian el mundo y organizadora compulsiva de celebraciones varias. Su sueño es algún día armar maletas e ir a instalarse a Grecia, país de sus antepasados. Y una vez más, empezar de cero.
“Me gusta estar con mi gente querida, compartir con los míos, reírme por horas tratando de no mezclar el tema trabajo con la diversión. A veces estoy muerta de cansada, pero sí me doy mis espacios. No me aburre la vida”, nos dice.

¿En serio te irías a vivir a Grecia?
De todas maneras. Obviamente por el idioma, quizás no pueda llegar a desempeñarme como periodista, pero me da lo mismo. Si llego a vender en una tienda, voy a ser la mejor vendedora. Siempre en mi vida hubo nuevos comienzos. Cerré una cortina cuando me fui a Venezuela, donde dejé un muy buen puesto, una muy buena vida para llegar acá y poco a poco ir escalando. Nunca lo busqué, es mi de forma de ser la que me impulsa a reinventarme las veces que sea necesario.

¿Y cuál es ese ingrediente secreto que te impide darte por vencida?
Puro ñeque. Yo creo que nací remando contra la corriente y eso me ha servido mucho en la vida. De repente cuesta y hay quienes se sienten pasados a llevar  por mi carácter fuerte, pero siempre encuentro a otros que piensan como yo y entonces un granito con otro granito… vamos a ir haciendo un cerro donde podremos construir lo que soñamos.

¿Alguna vez te ha tentado la idea de volver a Santiago?
No. Estoy convencida de que el desarrollo está en regiones. Quizás a veces resulta adverso, por la escasez de recursos, pero hay que confiar en nuestra propia capacidad, hay que ser responsables y asumir los desafíos de principio a fin.

“Nosotros, como periodistas, tenemos las herramientas para lograr transmitir mensajes coherentes a diferentes tipos de público”.

 

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