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EDICIÓN | Febrero 2016

Secretos del océano

Armando Albanez artesanía marina
Secretos del océano

Lo que el mar va arrojando con su oleaje, este artista autodidacta de ochenta y dos años, se encarga de recolectar, pulir y transformar en las más variadas y originales piezas decorativas. Dar valor e identidad a nuestras costas es la propuesta de Armando Albanez, quien nos invita a conocer, a través de su creatividad, las bondades de la naturaleza.

Por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.

La habilidad con las manos es su principal herramienta. Desde pequeño se dedicó a dar forma a diferentes materiales, entre ellos, la madera y las lanas. A pesar de que nació en Paihuano, en el Valle de Elqui, afirma que su mayor pasión es el mar, en especial, porque le ha dado grandes satisfacciones y una de ellas, es la posibilidad de plasmar –de manera innata y con un sello propio– un arte donde la materia prima proviene, precisamente, de lo que el océano desecha y de lo que el ciclo natural de la vida se encarga de procesar.

Hace más de veinte años que Armando Albanez recorre la costa, desde Caleta Hornos hasta Tongoy, recolectando conchas, caracoles, estrellas de mar, algas, plumas, huesos de aves y peces y restos de crustáceos. “En marzo, cuando ya no hay turistas, me dedico a caminar por la arena y a buscar todo lo que me pueda servir. Observo el material y me imagino qué utilidad le puedo dar. Cuando ya tengo el material suficiente, me dedico a trabajar en mi taller todo el año”, afirma Armando.

Bautizó su trabajo como Artesanía Marina y, desde entonces, se ha hecho conocido en esta zona por realizar un oficio poco habitual y que sorprende, especialmente a los turistas. Instalado en una muestra de artesanías en la Plaza de Armas de La Serena, Armando luce toda la colección de piezas que ha elaborado durante los meses de invierno, entre ellos, cuadros, llaveros, adornos, lámparas, mesas de centro, barcos, joyeros, servilleteros y un sinfín de objetos decorativos.

¿Cómo descubrió este oficio?
Yo digo que esto es innato porque siempre me han gustado las manualidades y nunca estudié algo relacionado con el arte. Mi atracción por el mar y la facilidad de hacer cosas con las manos me llevó a seguir este camino. Tengo ochenta y dos años, pero hace un poco más de veinte que descubrí este oficio y he sido muy feliz haciéndolo.

¿Cada objeto que recolecta está trabajado o es natural?
Para crear una pieza, lo primero que hago es pulir la concha. Por ejemplo, esta es de abalón y si usted se fija tiene brillo y sobresalen sus colores. El proceso es el mismo para todo el material. También, aplico resina a las conchas de los llaveros y las relleno con piedras pequeñas.

¿Y qué materiales utiliza en los cuadros?
Los cuadros están hechos de concha molida. En una moledora de trigo, se tritura la concha para conseguir que el material sea grueso y mantenga su color. Tiene apariencia de arena, pero esta es muy fina y no me permitiría lograr las diferentes tonalidades del dibujo. Por ejemplo: el verde es erizo molido; el rosado es concha de ostión; el morado lo da la concha de la cholga y el amarillo; se logra con la caparazón de la jaiba.

¿Qué otros elementos del mar van dando vida a estas composiciones?
Cuando hago el dibujo, veo qué objetos me sirven para ir dando forma al cuadro. Para las hojas de una palmera uso las patas de las jaibas, en los barcos utilizo huesos delgados de aves y plumas para hacer los mástiles, las velas son hechas con diferentes conchas y en la proa uso cráneos de pelícanos. Los restos de algas sirven para hacer un fondo marino o un árbol. En las figuras decorativas uso los picorocos para representar las rocas y, sobre ellas, creo un pingüino con diferentes conchas… en definitiva, es pura creatividad e imaginación.

¿Y cuál es su fórmula para pegar los objetos?
La firmeza la da un pegamento que yo mismo preparo y es a base de cola fría y yeso. Esto permite que quede firme y sea perdurable en el tiempo.

PIEZAS ÚNICAS

Con el tiempo y la práctica, Armando comenzó a elaborar piezas de mayor dimensión. Con orgullo comenta que hizo un cuadro con la imagen del Sagrado Corazón, el que es exhibido en la Catedral de La Serena. “Es un orgullo que las personas valoren y aprecien mi trabajo, porque hay mucha dedicación y tiempo. Si me piden hacer una mesa de comedor o cualquier tipo de mueble, lo hago sin ningún problema”, recalca.

¿Cuál es su sello en el mobiliario?
En cada mueble aplico los objetos de mar y eso es lo que buscan las personas que me hacen encargos. Por ejemplo, en las mesas de centro, bajo el vidrio hago una composición con estrellas, conchas, crustáceos, caracoles, etc y todo el mueble va cubierto con concha molida.

¿El objeto más extraño que ha encontrado durante la recolección?
En una ocasión encontré una concha de cholga de veinticinco centímetros y otra un poco más pequeña. Un arqueólogo me pidió tomarles una muestra, sacó un alfiler, las raspó y se la llevó para analizarla. Regresó a los pocos días y compró las dos conchas. Cuando le pregunté sobre el análisis, me dijo que tenían más de quinientos años. También, encontré una caparazón de tortuga gigante, le hice la cabeza con dos conchas de locos grandes y en las patas, utilice cartón piedra cubierto con concha molida. Por eso recalco que el mar  yeste arte me han dado grandes satisfacciones. Lo principal es que me siento realizado.

 

"Los cuadros están hechos de concha molida. En una moledora de trigo, se tritura la concha para conseguir que el material sea grueso y mantenga su color”.

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