Sello: Columbia Records<br /> Año: 2011
En algún comentario previo aludí a la manía autobiográfica de ciertos compositores o, en otros términos, a la afición de hacernos creer que su música está ligada a sus experiencias personales. Si esto fuera así, Raphael Saadiq debería ser el más oscuro y depresivo de los músicos, pues su historia personal está plagada de tragedias familiares y reveses de la fortuna. Pero, afortunadamente, no lo es. Más aún, sobreponiéndose a las adversidades y tomando la vida por sus riendas ha creado la música luminosa, vital y envolvente de Stone Rollin.<br /> <br /> Este es el cuarto álbum de Saadiq, tres años después de The way I see it. Estrenado primero en Europa con diferente recepción, en los Estados Unidos llegó a ocupar el puesto 14 de Billboard 200. La crítica internacional ha sido dispar; modestamente, me parece que esta entrega está por debajo de la marca estilística que impuso su álbum previo. La ilusión de ver reeditada la impronta Motown se desvaneció, tristemente... Y es que el disco es muy irregular. La música en sí lo es y la composición, también. Evidentemente, no todo puede ser perfecto, no pedimos tanto. Pero, gustándonos el R&B como nos gusta y tras tanta esperanza forjada al oír los teaser- tracks: Good Man, Stone Rollin y, especialmente, Radio, el resultado general es decepcionante y hasta da rabia tener que admitir que lo único rescatable son dos de los tres anzuelos que mordimos... y ni siquiera el que le da el nombre al disco. <br /> <br /> Para apreciar, verdaderamente, el nivel de nuestro desengaño, un botón: Saadiq ha recibido elogios de íconos musicales como Elton John, reconocimientos de la industria por sus discos previos y hasta se le ha incluido recientemente en un listado de la revista Time como uno de las cien personas más influyentes del momento. ¿No cabe, acaso, esperar un poquito más de este aparente dechado de virtud?.