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EDICIÓN | Enero 2016

De análisis y ciclos

Fernando Álvarez Decano Facultad de Economía y Administración UCN
De análisis y ciclos

Con una mirada objetiva del mercado, el experto realiza una profunda revisión de la situación actual de la industria minera, donde anuncios de recortes presupuestarios y contracción económica, mantienen las alertas encendidas.

Por Claudia Zazzali C. / fotografía gentileza UCN.

Siempre se habla de la necesidad de generar una industria paralela, pues algún día “el cobre se va a acabar”. Sin embargo, en momentos económicos como el de hoy, cunado los valores de producción se elevan y los precios bajan, es que nos damos cuenta de la urgencia por ampliar el abanico productivo, ya que las consecuencias de esta contracción económica se perciben en todos los sectores de la sociedad, aunque existan proyectos de explotación con más de dos décadas de vida útil, aún vigentes.

Fernando Álvarez, decano de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Católica del Norte, cree que la clave está en observar con detención el panorama mundial y acelerar el camino hacia el desarrollo, agregando valor a nuestros productos.

“Chile continúa vendiendo solo materias primas. Y aunque por décadas se habla del cluster, aún dependemos de que alguien nos compre lo que producimos. Obviamente, nuestros clientes deciden según sus prioridades y el ritmo de crecimiento que quieran asumir”, explica Álvarez.

Desde esta perspectiva, ¿cómo vamos en el camino al desarrollo?
Somos un país pequeño en términos de producción. Solo exportamos materias primas, con muy poco valor agregado y después compramos los productos que resultan de su procesamiento. Aún tenemos una industria muy precaria y es por ello que no logramos el despegue definitivo al desarrollo.

¿Mejorando este aspecto aseguraríamos nuestro crecimiento?
Es un tema que tiene muchas aristas, pero lo fundamental es que para producir de manera sostenida en el tiempo, el país debe tener la capacidad de hacerlo: mejores procesos, más tecnología, inversión en capital humano. Un país puede apostar por un crecimiento al diez o doce por ciento, pero debe tener recursos para mantener ese ritmo. Existen momentos en nuestra historia en que eso ha ocurrido efectivamente y, claro, cuando eso pasaba, todos felices: se generaron recursos, el Estado pudo ahorrar, se construyó infraestructura, pero llegó un momento en que no se pudo mantener ese ritmo creciente porque para conseguirlo se necesita una inversión constante y nosotros no somos un país rico.

¿Pero cómo, si siempre escuchamos que nuestros recursos naturales son como cheques de ahorro?
Pero podemos tener muchos recursos y estar siempre vendiéndolos a quienes los procesen. Cuando se inician grandes proyectos mineros ¿a quién pertenecen los capitales? La mayoría de ellos a transnacionales porque los montos involucrados son elevadísimos para presupuestos como el nuestro.

¿Será que en los tiempos de bonanza en vez de invertir en temas de fondo solo se pensó en mejoramientos “cosméticos”?
Nosotros, en la UCN, estamos trabajando en los ejes estratégicos de una propuesta que se presentó al gobierno, que se llama “Minería, una plataforma de desarrollo para Chile”, donde se sugiere la creación de un programa nacional para la minería, incluyendo el diseño de una hoja de ruta como país para saber qué pasos vamos a dar en minería de aquí al 2030. Esta estrategia tiene “bajadas” a regiones y, en la nuestra, el énfasis está en dar un nuevo impulso al encadenamiento productivo, con una nueva mirada, bajo el contexto actual. La minería ha generado muchos recursos pero ¿cómo nosotros, como región, hemos aprovechado estas ganancias?

¿Cree que existe mucho desconocimiento respecto a la industria minera y sus necesidades?
Uno de los factores que incide efectivamente en los temas de crecimiento y desarrollo, es que los proveedores estén dispuestos a apostar por investigar en profundidad las necesidades del negocio, de manera de invertir en innovación y tecnologías que los posicionen en este estándar de “clase mundial” con el que se trabaja en minería. Existen instancias donde estos empresarios pueden buscar asociarse con las áreas de investigación de las universidades, de manera de lograr las soluciones que se requieren hoy y en el futuro, como por ejemplo, eficiencia energética. Hay un par de casos bien emblemáticos de empresas locales que hoy están exportando sus productos, pero podrían ser muchas más.

¿Cómo podría potenciarse, entonces, el emprendimiento de alto nivel?
Antes que todo, fijando objetivos comunes. Eso, más la formación de capital humano avanzado, basado en el talento y capacidades de quienes crecen en la región, puede ser el puntapié inicial de esta nueva versión de cluster regional, que nos permita re-pensar la minería de aquí a un par de décadas. Creo que es precisamente la mirada a largo plazo la que nos ha faltado en la región.

Hay mucha incertidumbre en el ambiente, ¿tiene asidero esta especie de temor colectivo entre trabajadores y proveedores de la minería?
La verdad es que los famosos ciclos de la minería son evidentes y los vaivenes de nuestra región están directamente relacionados con las crisis o bonanzas del cobre. Esa dependencia es peligrosa porque el mercado es volátil y especulativo, donde nosotros como país pequeño no tenemos mayor incidencia.

¿Las estadísticas reflejan las crisis de precios del cobre?
La gente que es de esta región minera está más acostumbrada. Hemos vivido estos procesos varias veces, pero quienes han llegado a la zona por trabajo, ya sea del extranjero o de otras ciudades del país, no alcanzan a asimilar este cambio, donde el escenario se torna muy complejo. Por otro lado, los anuncios de restricciones presupuestarias o de reformas “congeladas” por prudencia económica son señales claras de que debemos manejarnos con cautela.

¿Volverán los tiempos de ganancias estratosféricas en minería?
Creo que esos años de gloria están lejanos. Ojalá se repitieran por el bien de toda la comunidad, pero es difícil. Hoy día nos tenemos que acostumbrar a esta realidad. No significa que la minería vaya a desaparecer, pero sí implica que tendremos que acostumbrarnos a exportar menos que en años anteriores, que tendremos que ser más competitivos, por ende, más eficientes.

Hubo algún momento en que fuimos líderes de la industria a nivel mundial en cuanto a eficiencia…
Eso es cierto. Cuando partió el boom minero, nosotros, como país, éramos muy competitivos en la industria del cobre, pero pasaron los años y parece que estos buenos precios, estas buenas condiciones, nos pusieron una venda en los ojos y dejamos de lado muchas buenas prácticas. Hoy en día estamos en un escenario donde hay que ajustarse el cinturón y muchas empresas lo están haciendo de la manera más dramática que es reduciendo puestos de trabajo. Eso nos da una señal clara: o no se hicieron las ajustes apropiados antes o en algún momento hubo mucho gasto innecesario que ahora no se puede sostener.

¿Imposible entonces saber cuánto va a durar esta baja?
Existen múltiples miradas, dependiendo de la tendencia económica que quieras seguir, pero lo cierto es que en esta industria todo está encadenado y es muy difícil la situación que tenemos que es la del espectador. Por eso creo fundamental el apoyo a nuevas iniciativas que busquen diversificar la matriz productiva y de esta forma soportar mejor cuando la situación no sea la mejor de todas.

 

"Uno de los factores que incide efectivamente en los temas de crecimiento y desarrollo, es que los proveedores estén dispuestos a apostar por investigar en profundidad las necesidades del negocio, de manera de invertir en innovación y tecnologías que los posicionen en este estándar de ‘clase mundial’ con el que se trabaja en minería”.

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