Vive lejos de los conceptos y “el deber ser”. Para Javier, el éxito no se mide en estatus o patrimonio, sino más bien en encontrar un camino de equilibrio, basado en la espiritualidad y la vida sana. A sus cuarenta y un años, este referente del surf chileno es gurú de muchos atletas y guía espiritual de otros tantos; su experiencia de vida lo ha llevado a formalizar dos carreras que se entrelazan y complementan: el surf y el yoga.
Soraya Valdivieso V. / fotografía Alex Díaz D.
Viajó representando a Chile al mundial de surf en Portugal, en 1998, ganó el Héroes de Mayo cuando era un certamen internacional y numerosos campeonatos locales y nacionales. Su experiencia en olas de gran nivel y perseverancia lo han llevado a destacar como uno de los mejores exponentes del surf a nivel nacional, incluso convirtiéndolo en el director técnico de la selección chilena en 2007, cuando Chile, por primera vez en la historia, logró obtener el segundo lugar en el Panamericano de Surf.
En la actualidad sigue marcando hitos, porque es uno de los surfistas con más trayectoria auspiciado por Billabong, la marca de accesorios y ropa más importante del mundo del surf. Además, hace ocho temporadas creó Surf Training Ananda, enfocado exclusivamente a atletas del surf y el bodyboard.
A pesar de estos y muchos otros méritos, su discurso es humilde y amistoso, una invitación a la resiliencia y la recuperación física, con un objetivo claro: surfear hasta las últimas.
¿Qué sientes al enseñar surf?
El surf siempre me ha ayudado a desconectarme de mis problemas, me ha dado momentos muy alegres, me ha conectado con la naturaleza y, sobre todo, a tener una actitud diferente con la vida. Me reconforta ver a gente principiante que usa esta disciplina como un escape o una herramienta reconfortante, eso me motiva a enseñar, alentar o dirigir en ese camino.
¿Qué elementos son los que esencialmente recomendarías al surfista?
Lo principal es tomarse en serio este deporte, porque es uno de más difíciles del planeta. Siempre depende del nivel del atleta, pero en términos generales, se debe surfear la mayor cantidad de veces a la semana incluso al día. En segundo lugar, jamás dejarte llevar por las condiciones que se aprecian desde afuera, el mar nunca está malo, chico o feo, continuamente te aportará en algo. Si es dirigido a alguien que compite debe ser capaz de adaptarse a cualquier condición, porque así es la competencia, y el que no, va entrar con disposición a pasarla bien y aunque sea a chapotear un rato. Entrenar de forma complementaria, porque el surf es exigente, para mejorar el nivel técnico y sobre todo evitar lesiones, se debe entrenar dentro y fuera del agua, y por último, llevar una vida sana.
¿Qué significa para ti una vida sana?
Alimentarse bien, hacer yoga, dormir las horas correspondientes, estar preocupados de que todo lo que uno haga en la vida sea un aporte para ser más saludable, este es el enfoque para quienes quieren prolongar su surf hasta los cincuenta o sesenta años.
En Perú, por ejemplo, se puede ver gente adulta surfeando…
Dentro de Latinoamérica, Brasil y Perú son potencia en el surf, porque proyectan este deporte en el tiempo, no todos son competidores sino que utilizan este deporte como recreación y pasatiempo saludable, por lo tanto se cuidan para seguir surfeando en el tiempo. Aquí la realidad es otra, tengo amigos que pasado los treinta y cinco años se ponen obesos, no tienen energía o se lesionan, y hasta ahí no más llegan.
¿Cómo describirías la cultura surfer de Iquique?
Es una cultura relativamente nueva, que le falta por desarrollar, hay mucho talento a nivel competitivo tanto en el surf como en el bodyboard, y hay mucho avance, como el campeón mundial de bodyboard junior. En surf también tenemos buenos logros, pero falta entender que el surf es para atletas. Entonces falta enfoque, preparación y formalidad. En sentido recreativo, falta unión y actividades como limpieza de playas y conciencia ambiental.
TRANSMUTACIÓN
A los veintidós años, surfeando, Javier se lesionó de forma grave y estuvo un año fuera del agua. Justamente este hecho lo llevó a buscar una forma de reponerse y volver a surfear luego de una compleja operación de su rodilla.
En este proceso, conoció a una instructora de yoga, con quien comenzó las terapias. Fue tal la recuperación, que el yoga comenzó a formar parte esencial de su vida. “La dimensión espiritual del yoga fue una llave, un camino a encontrar la mejor versión de mí mismo, de modo que me vi más tranquilo, más feliz, más paciente y reflexivo”.
Igual que con el surf, Javier sintió la necesidad de enseñar yoga, partió a las Bahamas para capacitarse y formalizar su faceta de instructor. Ya de regreso en Iquique creó el primer centro de Yoga Ananda (Facebook: Ananda Yoga). Este se ubica a una cuadra de la playa y tiene una atmósfera asombrosa. Al entrar al lugar se perciben buenas vibraciones y solo conocer el centro es toda una experiencia.
El lugar es una casa antigua construida en pino Oregón, sus maderas son una agradable invitación a sacarse los zapatos y dejarse llevar por la armonía del Hatha Yoga Tradicional, disciplina ancestral que imparten en este centro. También hay un pequeño patio lleno de flores y una gata, “Shanti”, que no titubea en saludar a sus alumnos favoritos o pasear por el salón de práctica en medio de una meditación. Para quienes aman este ambiente de relajación, la descripción perfecta es que al entrar, el visitante puede sentirse como en casa.
¿En qué está Ananda yoga hoy?
Después de once años abiertos, estamos bien posicionados y somos el centro de yoga más antiguo de Iquique. Viene gente recomendada por médicos, por amigos y entienden que se imparte una disciplina de forma confiable. Estamos siempre organizando talleres, terapias complementarias y visitas de profesores extranjeros y terapeutas.
¿Cuál es tu rutina de yoga diaria?
Intento que sea más intensa, pero por lo menos, siempre tengo una práctica en la mañana. Lo que más rescato es la meditación, los ejercicios de respiración y las posturas, pero lo que el yoga me ha enseñado es que todo lo que haga durante mi día debe ser yoga. Si voy a comer algo, que me entregue salud, si me voy a relacionar con personas, tener una relación armónica para evitar el karma negativo con los demás y conmigo mismo, escoger actividades positivas y estar consciente de las reacciones.
¿Cómo va el surf training?
Nosotros no lo inventamos, lo estamos recreando como se hace en las grandes potencias del mundo, hemos visto que ha tenido muy buenos resultados y en este momento ofrecemos un trabajo serio, siempre con profesores instruidos, kinesiólogos, gente que hace y tiene certificación en entrenamientos funcionales. Por mi parte, aporto en lo técnico, donde algunas estaciones están dirigidas al surf, eso ha llevado a que surfistas de cualquier nivel con práctica reiterativa reconozcan que les sirve. Ahora en un mes ya no tenemos cupo, y sentimos como equipo que estamos haciendo un aporte a la comunidad del surf.
¿Con qué sueñas ahora?
Quiero que el surf training (en Facebook: AnandaSurfTraining), crezca y que podamos entregar más herramientas a los deportistas nacionales. Un sueño también es que la gente ocupe el yoga como disciplina para que los mantenga bien en la vida.
"Lo que el yoga me ha enseñado es que todo lo que haga durante mi día debe ser yoga. Si voy a comer algo, que me entregue salud, si me voy a relacionar con personas, tener una relación armónica para evitar el karma negativo”.