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EDICIÓN | Enero 2016

El silencioso patrimonio de Iquique II

Floreal Recabarren Rojas
El silencioso patrimonio de Iquique II

En 1830, el gobierno peruano autorizó la exportación de salitre para satisfacer la demanda de países europeos y asiáticos. Iquique despertaba a su desarrollo económico y poblacional. El espacio marítimo se llenaba de veleros, que llegaban a transportar la valiosa y rica sal para fortalecer la agricultura. El gobierno se impuso la obligación de facilitar la actividad de las naves llegadas de distintas latitudes. Los mapas de navegación indicaban claramente la posición geográfica del puerto, pero era indispensable señalar el lugar del anclaje. Un malecón y un molo que unía la isla Blanca con tierra firme. Estas construcciones mejoraron y facilitaron las faenas portuarias. Entonces se decidió implementar las obras levantando un faro.

Un ciudadano francés establecido en Perú, convenció al gobierno del presidente Manuel Pardo que el faro debía construirse en París. Aceptado el consejo, Pardo contrató a la firma Barbier et Fenestre, empresa especializada en estas construcciones. En 1878, el faro quedó instalado en la Isla Blanca.

Al finalizar la séptima década del siglo XIX, la amistad chileno-boliviana estaba seriamente fracturada y a punto de quebrarse. El aumento del impuesto aduanero a la exportación de salitre y la incapacidad de llegar a un acuerdo, hizo que el catorce de febrero de 1879 explotara el conflicto bélico con Bolivia al que se agregó Perú: la guerra del Pacífico. Un año antes, Perú había instalado el faro, en la isla que entonces se llamaba la Isla Blanca. Al término de 1870, las tropas chilenas habían conquistado Tarapacá. El 22 de ese mes y año los peruanos abandonaron y la soberanía chilena abarcó la provincia peruana.

El faro se alzó como patrimonio nacional. Entonces la Isla Blanca fue rebautizada: Isla Serrano, cuyo nombre surgió como un homenaje al héroe de la Esmeralda, oficial Ignacio Serrano Montaner, que sucumbió en la cubierta del Huáscar, comandando el segundo grupo de siguió el ejemplo de Arturo Prat, abordando al blindado de la escuadra peruana.

La Isla Serrano fue poco a poco uniéndose a la costa iquiqueña, transformándose en la península. El antiguo faro peruano quedó ubicado en Tierra Firme. El desarrollo urbano fue ocultando el monumento patrimonial. Sin embargo el capitán de navío y estudioso de la geografía nacional, Francisco Vidal Gormaz, fue encargado para hacer una monografía del puerto de Iquique. Entonces Vidal tuvo oportunidad para describirlo: “el faro de la isla está soportado por una columna cilíndrica de fierro… la cúpula es de mayor diámetro que la torre y contiene un aparato lenticular de tercer orden, la luz fija radiante por destellos de 30 y 20 segundos… el aparato está pintado de blanco. La altura de luz sobre el nivel del mar es de 30 metros y 22 sobre el terreno en que descansa la torre. El alcance medio de la luz era de 20 millas y alumbraba en un sector de 180°”.

En el pasado, el faro guió a los barcos salitreros; ahora es un patrimonio que cuenta la grandeza de Iquique.

 

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