En esta tienda se venden… frases. Están impresas en papel y toman forma de libretas, individuales o posavasos. Es el aporte de dos hermanos diseñadores que han desarrollado una papelería plena de identidad nacional, lúdica e innovadora que llama a decorar y compartir con sentido del humor.
Por María Jesús Sáinz N. / fotografía Andrea Barceló A.
Lo primero que se observa a la entrada de la tienda que Índigo de Papel tiene en el Parque Arauco es un afiche que reza “Ideas macanudas, buenas, bonitas y baratas”. En ese eslogan se resume todo.
El pequeño espacio está repleto de artículos de papel tan innovadores como útiles para entretenerse “hurgueteando”, como le gusta decir a Felipe Arriagada, fundador de la marca, quien junto a su hermana Claudia ha desarrollado papelería para mesa y escritorio en un lenguaje “muy chileno”.
Diseñadores industriales de profesión, comenzaron hace diez años haciendo invitaciones de matrimonios. Buscaban personalizar, es decir, plasmar el sello de los novios, en toda la papelería relacionada con las celebraciones. En un tiempo en que reinaba el blanco y no había ánimo de innovar, se atrevieron agregando color e ilustraciones. Y rápidamente comenzaron a hacerse un nombre en el mercado.
Esa línea de diseño aún existe bajo la marca Índigo Invitaciones, pero de tanto ir a ferias de novios y de diseño vieron que había oportunidad de aportar a la decoración de las mesas de las casas, los asados domingueros o los escritorios, con ilustraciones y frases que hicieran un guiño a lo chileno con humor. Lograron desarrollar así una marca ciento por ciento nacional.
¿Cuál es el sello de Índigo de Papel?
Felipe: Esta es una tienda de diseño chileno no pretencioso. Se venden cosas baratas, sencillas, con buen diseño y con tipografía bien aplicada.
¿Y cómo expresan “lo chileno” en sus diseños?
Claudia: De manera liviana. Re-versionando frases cotidianas. No es lo típico. No es el copihue. Es una versión de eso.
EL ALCACHOFAZO
En el lugar se consiguen tarjetas para agregar a los paquetes de regalo. Algunas dicen “un engañito” y otras tienen frases perfectas para regalar un vino, como “en la tienda me dijeron que era bueno”. Se puede pasar un buen rato buscando ideas y pensando a quién podría gustarle tal o cual detalle.
También abundan las libretas de todo tamaño. En sus tapas se leen frases como “Esta libreta contiene solo las mejores ideas” o talonarios de postit que dicen “el alcachofazo, apuntes para atinar bien” con la consabida verdura dibujada o “ideas como las reverendas, notas poco iluminadas”, titulando el retrato de una monja.
La idea es hacernos pensar acerca de las expresiones que usamos a diario. “En Chile tenemos todo un lenguaje relacionado con los animales”, nos dice Felipe. “Eso es muy chileno y nos inspiró en una línea de cuadros”.En ellos han destacado expresiones como “por la boca muere el pez” o “pinta monos”. También han desarrollado su propia Real Academia chilena donde explican dichos como “estar arriba de la pelota” o qué significa que a alguien “se le apague la tele”.
¿Siempre resultan las ideas que tienen?
Felipe: Hasta ahora sí. Es que al ilustrar expresiones cotidianas e imprimirlas, pasa algo entretenido.
BUEN PROVECHO
Para Claudia y Felipe en la mesa es donde mejor quedan al descubierto los buenos modales y también aquellas costumbres que solamente en Chile podemos entender. La complicidad que hay entre coterráneos en gustos como el pebre, el asado o el Barros Luco, también va acompañada de un lenguaje común. Hacemos alusión al Manual de Carreño cuando algo no está bien y tenemos prohibidas expresiones en otros países habituales como “buen provecho”.
Así fue como de la observación de esos comportamientos cotidianos se plasmaron en una línea de individuales, posavasos, servilletas, caminos de mesa y tablas de aperitivos que dicen, por ejemplo, “el vituperio”.
¿De dónde sacaron las frases que usan?
Claudia: De conversaciones que escuchas, de una palabra que te dicen. A veces una frase que escuchas en la tele, al imprimirla o ponerla en una servilleta, cambia de contexto y funciona.
¿Siempre supieron que ese era el camino?
Felipe: No. Empezamos diseñando cosas bonitas y después nos dimos cuenta de que lo que más se vendía era las frases, que a la gente le gustaba poner algo y romper el esquema.
En la tienda hay individuales de papel craft con la ilustración de los cortes de la carne en el vacuno, posavasos con piropos llenos de picardía —y que son por estos días los más vendidos—, recetas de brebajes chilenos como la chupilca o el fanshop y servilletas de fuente de soda con frases del tipo “comida hecha, amistad deshecha”. Hay una línea más elegante y se ríen de eso llamándola precisamente “mesa pituca”.
¿Sólo apuntan a nuestro mercado?
Felipe: Es que hay cosas que los extranjeros no entienden. El matiz de humor que hay en un individual elegante que dice “guatita llena corazón contento”no lo entiende un gringo... Un chileno ve la ironía y le hace sentido.
¿Qué viene para adelante?
Felipe: Estamos desarrollando un proyecto para abrir una segunda tienda. La idea es crecer, pero sin salir de nuestra línea de producción nacional. Todos nuestros proveedores son chilenos, el papel es nacional. Trabajamos con muchos talleres chicos. Al menos cinco pymes familiares dependen de nosotros.
Cree que ese es el rumbo que no deben perder para ser consecuentes con el lema “diseñado y hecho en Chile”, que por supuesto está impreso en papel craft y que cuelga sobre un muro de la tienda
"A veces una frase que escuchas en la tele, al imprimirla o ponerla en una servilleta, cambia de contexto y funciona”.