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EDICIÓN | Enero 2016

EN BUENOS AIRES ENCUENTRO CULTURAL

Texto y Fotografía: Sacha Sinkovich, Arquitecto ( www.sachasinkovich.cl )

El límite entre un centro cultural y un museo es aparentemente incierto. Es más, su función ha variado en el tiempo. Sin embargo, y a pesar de las definiciones, un museo lo asociamos a algo del pasado, mientras que el centro cultural navega por el presente. Pero lo común es que ambos exponen aspectos de nuestra cultura.

Considerando que compartimos un mismo tiempo, pero somos habitantes de distintas generaciones, el margen entre el pasado y el presente no está claro. Pero hay una diferencia, que quizás no está declarada y nos permita fijar definiciones: un Museo, con su colección, nos propone una interpretación del mundo, mientras que un Centro Cultural expone cultura para que nosotros creemos nuestra propia visión de nuestro entorno.

El Centro Cultural Kirchner es en sí un museo, y valga la redundancia, un centro cultural. Explora una modalidad que se ha dado en muchas edificaciones desde la última etapa del siglo XX, donde edificios históricos de usos diversos, son recuperados entregándoseles un nuevo destino.

El proyecto también es parte de una remodelación urbana en la zona cívica política más importante de Argentina, que se congrega y agrega en torno a la Plaza de Mayo. La propuesta propone la creación del Parque Bicentenario (de norte a sur) que pasa tangente a la Casa Rosada y donde su polo norte corresponde al Centro Cultural. Éste último se conecta con el Obelisco a través de la Av. Corrientes. Por lo tanto acá no se trata sólo de la re-funcionalización de un edificio, sino que además establece la refundación de la ciudad a través de la mirada del momento histórico del Bicentenario.

La dualidad de uso (museo v/s centro cultural) es interpretada también en el proyecto, es decir: desde la restauración de la fachada y espacios originales, y la incorporación de nuevos recintos, en la zona más industrial del inmueble original. Esta última intervención se logra por el horadado parcial y generación de un vacío que alberga la sala sinfónica semisuspendida, y con una figura que se opone a su entorno al no tener aristas ni condición ortogonal. Es el modo simbólico de dejar evidente la doble temporalidad del conjunto.

Sobre ella se encuentra la segunda gran figura de doble piel: la gran lámpara. En su interior alberga dos niveles para exposiciones, mientras que por fuera irradia luz que baña la sala sinfónica. Por fuera el proyecto tiene una segunda instancia de iluminación, esta vez para la ciudad. Se trata de la Cúpula principal, la que fue intervenida quitándole la cubierta y reemplazándola por vidrio por donde se proyectan luces que lo convierten en un faro y anuncio para Buenos Aires.

Por la condición hermética del edificio, el proyecto establece un centro cultural como un contenedor, que atrapa la cultura, generando más instancias de introspección que de mirada a la ciudad. También tiene algo de fantasía y misterio, de un “algo” atrapado, amarrado para que no se fugue o vuele por los aires. Todo la anterior se contrapone a la realidad del mirador superior, donde cual remate de un largo viaje, podremos contrastar nuestra observación de contenidos, con la realidad.

Varias lecturas se pueden dar en este conjunto, todas en el límite de lo simbólico, y quizás la que más me gusta es la que predice una utopía de hacer flotar los edificios. Así, la cáscara externa (el edificio original), plantea un edificio estable, gravitante y ortogonal, imagen de una arquitectura del primer centenario y con grandes alturas. Mientras que la segunda figura (de algún animal redondeado), se apoya con sus patas como si estuviera a punto de partir, respuesta y símbolo de una permanente contemporaneidad en movimiento. Finalmente el tercer volumen (la linterna superior), retoma la idea ortogonal pero naciendo desde un centro (y no desde el suelo), flotando por lo alto, sin patas, y proyectándose hacia un futuro luminoso. Lo importante es que la tríada hoy convive, mostrándonos lo que fueron, son y apuntan a ser los argentinos, probablemente en su tricentenario.

 

FICHA TÉCNICA: Arquitectura: B4FS (www.b4fs.com) Enrique Bares, Federico Bares, Nicolás Bares, Daniel Becker, Claudio Ferrari, Florencia Schnack / Año de concurso: 2006 / Inicio obras: 2009 / Año de inauguración: 2015 / Superficie construida: 110.000 m2 / Ubicación: Sarmiento 151, Buenos Aires, Argentina / Materialidad original: acero, hormigón armado, mármoles, maderas nobles / Materialidad nueva: hormigón armado, acero, mallas acero inoxidable, madera, vidrio / Programa: Centro cultural del Bicentenario (www.culturalkirchner.gob.ar), Sala de música sinfónica, sala de música de cámara, museo, salas multiuso, áreas de equipamiento cultural, mirador público / Edificio original: Palacio de Correos y Telégrafos, sede del Correo Central de la Argentina; arquitecto: Norbert Maillart (estilo: neoclásico); período de construcción: 1889-1928; destaca un salón (restaurado) que sirvió como despacho de Eva Perón (década de los 40); monumento histórico nacional (1997) / Nota: El centro cultural está en receso hasta febrero de 2016. Algunos recintos aún están en obras.

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