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EDICIÓN | Enero 2016

Volando los océanos

Carlos Araya, kitesurfer.
Volando los océanos

Con veinticinco años, este psicólogo viñamarino de profesión, junto con su hermano Tomás, fueron pioneros del kitesurf en la Región de Valparaíso. Tras años de práctica, hoy son representantes en Chile de la marca Ocean Rodeo.

Por Jorge Andrés Aldunate I. / fotografía Teresa Lamas G. y gentileza Carlos Araya.

“Con mi hermano Tomás, que es un año mayor que yo, siempre estuvimos bien familiarizados con el mar. Cuando niños practicábamos windsurf porque mi papá nos instruyó en este y otros deportes a vela, entonces lo acompañábamos a todos los lugares donde hubiese viento. De chico también tengo recuerdos de navegar en velero por los canales del sur y de ir a las playas del norte a hacer windsurf. Como familia siempre fuimos bien cercanos con la playa, el viento, las velas y los deportes náuticos en general”, recuerda Carlos.

¿Y específicamente el kitesurf?
Mi vínculo con el kitesurf comienza el 2002. Yo tenía doce años y con mi familia fuimos de vaca-ciones al Embalse Puclaro, en el Valle del Elqui. Ahí fue donde con mi hermano vimos las primeras velas de kitesurf. Posteriormente, el año 2005, compramos nuestro primer kite y ya nunca más practicamos windsurf, ahí como que evolucionamos.

¿Qué te llamó la atención de este deporte?
Que es mucho más entretenido que otros deportes náuticos, en el sentido que puedes hacer tru-cos, saltar, etcétera. El otro punto positivo es que es súper fácil de transportar y lo puedes llevar a cualquier lado.

¿Cuáles son tus sensaciones cuando lo practicas?
Al principio es adictivo porque uno aprende muy rápido y, a medida que practicas más, vas sa-cando nuevos trucos. Luego, vas mejorando tus equipos y comienzas a progresar en todo sentido, además, siempre están esas ansias de mirar por la ventana en las mañanas para saber si va a haber viento, porque acá dependemos ciento por ciento del clima. La sensación es súper adrena-línica y la velocidad que desarrollas es muchísima, alcanzando saltos de hasta veinticinco metros de altura y de desplazamiento aún más.

¿Qué tan masivo es el kitesurf en Chile?
Hay varias personas que lo practican, aunque en la Región de Valparaíso somos súper pocos. Durante años los únicos que ejercíamos el kitesurf en Viña éramos Tomás, dos amigos más y yo. Del 2005 hasta el 2012 íbamos a Ritoque y estábamos solos. Ahora, los fines de semana que está declarado el viento bueno, viene gente de Santiago y la playa se llena, a tal punto que pueden verse hasta unas quince velas. A nivel nacional hay harta gente que navega: se concentran en Matanzas o en Puclaro, que ahora está retomando porque estuvo seco un tiempo.

Y en la región ¿cuál es la mejor playa para practicar?
Ritoque, porque tiene la característica de que el viento es constante y eso es una de las condiciones ideales para la práctica del kite. Cuando hay viento fuerte sur, que son alrededor de veinte nudos, es súper parejo. Además hay buenas olas y eso es la mezcla perfecta para este deporte.

¿Has viajado mucho en torno al kitesurf?
Como familia siempre hemos estado súper involucrados con viajar y navegar en torno al viento. Personalmente tuve la suerte de viajar en dos oportunidades en el velero de un amigo alrededor de dos meses por el Caribe, siempre buscando lugares que fueran ideales para practicar kitesurf. Navegamos por República Dominicana, Islas Turcas y Caicos, Bahamas, Guatemala, Belice; muchas veces en islas desiertas donde no va nadie y con condiciones perfectas para este deporte.

También estuvimos en México y Estados Unidos, donde tuve la oportunidad de navegar debajo del puente Golden Gate, en San Francisco. España es otro lugar que conocí gracias al kite. En Sudamérica lo he hecho en Colombia, Ecuador, Perú, Argentina, Uruguay y Brasil.

¿Qué lugares son mundialmente famosos para la práctica del kitesurf?
Cabarete, en República Dominicana, es famosa por tener un viento ideal para la práctica del kitesurf. Tarifa, en España, también es un lugar espectacular donde se realizan varios campeonatos mundiales. Lo mismo Marruecos. En Sudamérica, Perú y, sobre todo, en el norte de Brasil hay una infinidad de lugares asombrosos para la práctica del kite.

¿Cuántas modalidades existen?
Las categorías más comunes son tres: freestyle, donde por cada ronda te dan un determinado tiempo, por ejemplo dos minutos, para hacer trucos. Posteriormente, los jueces escogen los tres mejores trucos que hiciste y te asignan un puntaje. Así vas avanzando etapas. La otra modalidad se llama hang-time, que es tiempo en suspensión. El competidor que más tiempo pasa suspendido en el aire es el ganador. Por último, la otra disciplina se conoce como waves u olas. Allí se mezcla el kite con una tabla de surf, que puede ser con o sin fijaciones.

¿En cuántos campeonatos has participado?
La verdad es que con mi hermano nunca nos llamó la atención el tema de competir. Nosotros tenemos un espíritu más de playa, de pasarlo bien y de hacer viajes que giren en torno al kite para conocer lugares y países nuevos. Sin embargo, a principios de este año conseguimos la representación en Chile de una marca canadiense que vende tablas y artículos de kitesurf, por lo que decidí inscribirme en el Kitesurf Tour 2015 que se realizó en Matanzas, Región de O’Higgins. Allí participé en la categoría freestyle y salí tercero. Fue mi primer campeonato y la experiencia resultó ser bastante positiva.

¿Cuáles son tus desafíos como deportista?
La verdad es que hay un obstáculo que es mi trabajo, que no me permite dedicarme ciento por ciento al kitesurf. Yo soy psicólogo y me dedico al área infanto-juvenil, pero cuando hay viento y tengo tiempo me escapo a la playa. Mi proyección es seguir mejorando, conocer más lugares en el extranjero para navegar y si es que hay más campeonatos inscribirme y participar, porque ahora tengo una motivación para competir: la marca que represento.

OCEAN RODEO CHILE

Ocean Rodeo es una marca de tablas de kitesurf, trajes secos y otros artículos para deportes náu-ticos con sede en Vancouver, Canadá. Desde el año 2001 fabrican velas para las más severas condiciones climáticas y estándares de calidad. En 2012, Tomás, el hermano de Carlos, viajó a Canadá y se generó un contacto con otros vendedores de la marca. Posteriormente, en marzo de 2015, ambos adquirieron la representación de la marca en nuestro país, naciendo oficialmente Ocean Rodeo en Chile con Tomás y Carlos Araya como representantes y vendedores oficiales de la marca canadiense.

¿Cuál es la finalidad de su emprendimiento?
Nuestro sueño es hacer crecer el kitesurf en Chile. Por lo mismo, la idea es importar estas velas con la intención de que en un determinado momento este deporte tome vuelo y se masifique. Para eso tenemos la plataforma lista para importar velas de excelente calidad, a un precio preferencial y mucho más barato que el que ofrecen las tiendas establecidas. Además de las velas traemos tablas, ropa, accesorios y repuestos. También podemos ofrecer clases particulares a nuestros clientes que deseen aprender. En fin, todo lo que sea necesario para el kitesurf.

¿Qué mensajes les darías a las personas interesadas en aprender este deporte?
Que aprovechen la playa. Chile tiene una gran variedad de climas que permiten practicar deportes en el mar. Específicamente el kitesurf es un deporte nuevo, entretenido y fácil de aprender. Ade-más, tiene un espíritu que permite rodearse de amigos, hacer viajes, conocer lugares, navegarlos para después ver fotos y acordarte que estuviste por ahí. Cuando estás desarrollando este depor-te experimentas una sensación con el mar y con el viento único. Es una especie de terapia mágica.

 

"Como familia siempre hemos estado súper involucrados con viajar y navegar en torno al viento. Personalmente tuve la suerte de viajar en dos oportunidades en el velero de un amigo alrededor de dos meses por el Caribe, siempre buscando lugares que fueran ideales para practicar kitesurf”.

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