Tell Magazine

Columnas » Pilar Sordo

EDICIÓN | Enero 2016

Años buenos, años malos

Psicóloga
Años buenos, años malos

A fines del 2015 fue muy frecuente escuchar, de diferentes personas, frases como “quiero que se termine el año”, “este ha sido un año intenso”, “ha sido un año de mierda”, “este ha sido un buen año”, “no me di cuenta cómo pasó”, etc. Y todos empezamos a tomar conciencia de que se nos acabó ese nuevo año de vida y quedamos, además, con una sensación de agotamiento que esperamos superar lo antes posible.

A lo largo de mi vida he ido aprendiendo que no hay años malos, y tampoco buenos. He ido aprendiendo que hay años donde hay más que agradecer y otros donde hubo más que aprender. En general, uno espera tener años donde siempre pasen cosas buenas y todo lo que hagamos se resuelva rápido. Sin embargo eso no ocurre nunca. Los años, independiente de lo que diga el tarot y otras formas de conocimiento, traen de todo.

Seguramente el recién pasado año, tuvimos pérdidas, dificultades económicas, dificultades familiares, quizás de pareja, con los hijos, en el trabajo, etc. y también muchas, muchísimas alegrías que nos hicieron sentir que la vida tiene sentido y que, al final, las cosas más importantes son aquellas que no tienen valor económico y, paradójicamente, son aquellas a las que más tiempo les dedicamos.

Una señora, en un taller, me decía que había aprendido a agradecer todo lo que el año le trajo, que aprendió a no quejarse y encontrar que todo tiene un significado. Me pareció tan sabia, que empecé a preguntarme por lo que me tocó vivir a mí durante el 2015. En realidad fue un año intenso, de mucho movimiento interior, con muchos dolores y también con muchas alegrías. Tendría que decir que fue un año redondo, aprendí mucho, viví intensamente y batallé con mis inconsecuencias y peleas internas con cierto éxito.

Los desafíos para este año son enormes, seguir aprendiendo de todo lo que la vida nos ofrece y tener la capacidad de agradecer lo bueno, ser capaces de mirarlo todos los días y también entender que lo malo que llegue sirva para aprender lo que cada uno de nosotros tenga que aprender. Clave para eso es alejarse de todo lo que nos quite nuestra energía positiva, tener sentido del humor, ser agradecidos y esforzarse por encontrar la señal o el mensaje de cada cosa que nos pase, ya sea un aprendizaje o un regalo escondido.

Al final parece que no hay años malos, solo años con muchos o pocos aprendizajes. Parece curioso que aquellos que han sido muy malos para nosotros en la perspectiva del tiempo, son los años que siempre recordamos y que muchas veces más agradecemos.

Desde ya, este año quiero agradecer ese cariño incondicional que les hace leer mis columnas. Darles las gracias por seguir y a veces acompañar mis investigaciones y también mi vida personal. Desde mi pequeñez he intentado tratar temas que desde la simpleza nos hagan ver aquello que, justamente, por lo simple no vemos.

Para este 2016 solo les deseo sabiduría, esa que nos permita reconocer y ver lo bueno y aprender a descubrir los mensajes de lo malo que nos toque vivir. Con eso todo lo que vaya a llegar a nuestras vidas nos permitirá crecer un poquito más y ser mejores personas.

 

Otras Columnas

Sociedad de Maestranza y Galvanización Lever & Murphy
Archivo Histórico
Después del cumpleaños
Brújula Porteña
Vive y deja morir
Presta Oído
Un truco barato
Presta Oído
Enero mes de relajo y clases cocina
Rodrigo Barañao
Samurái
Asia Dónde Vamos
Rey
Monocitas
» Ver todas las Columnas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación8+1+7   =