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EDICIÓN | Diciembre 2015

Dicen de Andrés Sabella

María Canihuante Vergara
Dicen de Andrés Sabella

El 13 de diciembre fue el cumpleaños de Andrés. Lo celebramos a la usanza sabelliana: con romería, claveles, lectura de poemas a la luz de las velas; bautismo con salitre y vino tinto, o sea, con ritos que nos dejó el poeta. Y con esa humildad, esa paz y esa hermandad, compartir PAN Y POESÍA, que son los legados de Andrés.

Como Curadora de Patrimonio de Andrés Sabella, mis artículos siempre se refieren a uno de los poetas mayores de nuestro Norte Grande. Pero ahora hay una razón muy importante: el 13 de diciembre conmemoramos ciento tres años de su nacimiento. Y, para esta columna, he seleccionado opiniones de distintos autores refiriéndose a Sabella y su obra:

“Mi querido Andrés: Leí y celebré sus poemas de niños, agradeciéndole a cada paso el que se haya acordado de ellos y el que no trabaje solamente para los grandes. Y le he agradecido haber puesto una infinidad de poesía —de metáforas y de amor palpable— en ese libro pequeño y generoso a la vez, Vecindario de palomas.

Todos los sudamericanos somos más o menos aprendices en el arte dificilísimo de tratar del niño y de ensayar “decirlo”. Aún no hemos llegado, que no es cosa ni de hoy ni del mañana inmediato. Pero haber vuelto la cara al divino asunto y haberlo hecho con humildad y buen deseo es una buena acción. Habrá provocado siquiera el interés y el intento de los que vienen. Eso hemos hecho usted y yo, su paisana”. GABRIELA MISTRAL, 1944, Brasil.

“Andrés me enseñó a decir la palabra hermano y somos hermanos en la poesía, en la vida, en la paz y en la esperanza. Su pasión me ilustra. Andrés Sabella nortiniza, como yo ensurezco”. PABLO NERUDA, 1969.

“Andrés Sabella pudo fundir su nombre con la Literatura Nortina, por eso en algunas ciudades y en diferentes escenarios culturales, cuando se trata de literatura, es común referirse a él y su obra. Es un generoso reconocimiento, un rasgo propio de nortinos. Sabella, duende que todo lo sabe, debe sentirse feliz”. OSVALDO MAYA, Academia de la Lengua.

“Andrés era social y generoso, era bondadoso, respetuoso, asequible, buen espíritu. Era un gran soñador, un gran romántico. Vivía en función de la belleza, del amor a las personas, a sus semejantes. Era un maestro socrático que explicaba sus escritos, sus poemas, con fuerza y claridad.

Andrés vivía en poesía y para la poesía. Con conocimiento de causa, afirmo que es el intelectual antofagastino más notable a nivel del país. Por derecho de justicia le pertenece este rango”, VOLODIA TEITELBOIN, 2001.

“Andrés Sabella ha inmortalizado su nombre en la Literatura Chilena. Andrés, diáfano en sus ideales, maestro en su estilo, emocionado en sus versos, gitano y bohemio, un vate contemporáneo que vive su época con el frenesí de los elegidos del espíritu, polvo de gloria que no se disipa con el furor de las tempestades humanas, es, cabalmente, el último romántico de la Luna”. SERGIO GAYTÁN, Academia de la Lengua.

Y así, hay muchísimos testimonios. Podríamos seguir publicándolos, pero creo que con esta muestra basta.

Siempre proponemos, sobre todo a quienes no conocen su obra, que lean a Sabella. Esperamos que ahora, que oficialmente tenemos el AEROPUERTO ANDRÉS SABELLA, logremos reeditar su obra.

 

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