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EDICIÓN | Diciembre 2015

Cuando el norte detuvo la anarquía

Floreal Recabarren Rojas
Cuando el norte detuvo la anarquía

La caída de Ibáñez derivó en una profunda y paralizante anarquía. En poco más de un año hubo diez distintos gobiernos: mandatarios que asumen, golpe que los derriba: Pedro Opazo, Esteban Montero, Manuel Truco, Primera, Segunda, Tercera y Cuarta Junta Socialista de Gobierno, Carlos Dávila. Un collar de nombres y un collar de ilusiones para terminar en nada.

Pedro Vignola Cortés era, en 1932, el general que comendaba la Primera División del Ejército que comprendía las provincias de Tarapacá y Antofagasta, con asiento en la capital de la última. Sus ancestros se ubican en Italia. Descendiente de César Vignola, soldado del Regimiento de Granaderos de Cerdeña, su familia emigró a Chile y él nació en la ciudad de Copiapó. Estudió en la Escuela Militar y realizó cursos especiales en Francia. Sereno y equilibrado, fue rápidamente ascendiendo escalafones en las milicias y relativamente joven llegó a general de división. Quizás su permanencia en el Estado galo le haya impreso un pensamiento libertario y democrático. Observaba una respetuosa relación con el personal que estaba a su cargo.

Mil novecientos treinta. Desfallece el salitre como abono para la agricultura. Cierre de oficinas salitreras, desfiles de cesantes. Hambre y miseria. La situación económica del país es cada vez más angustiosa. La crisis provoca descontento popular. El presidente Carlos Ibáñez, elegido en 1927 por una fuerte mayoría de sufragios, decae en la estimación de quienes lo eligieron. A mitad de 1931, un movimiento social incruento lo derriba.

Entre medio, la sublevación de la Escuadra y el bombardeo a esta. La crisis económica avanza aceleradamente. Los cesantes hambrientos, viviendo en albergues y alimentándose en ollas comunes, mientras crece el festín entre políticos y militares. En septiembre de 1932 ocupa la presidencia el general Bartolomé Blanche. Carlos Ibáñez del Campo observa callado el panorama aprontándose para transformarse en protagonista.

ADIÓS AL GENERAL BLANCHE

La situación del norte de Chile es más que miserable. Por las calles de Iquique, Tocopilla y Antofagasta pululan los cesantes viviendo de la caridad. En Antofagasta se instala un ambiente de rechazo a la situación: gremios, partidos políticos, profesionales, personajes ilustres, se unen para luchar contra la anarquía. Benjamín Aguirre, Gonzalo Castro Toro, Osvaldo Hiriart, Luis López, Julio Assmusen, Edmundo Fuenzalida y José Ramos fueron los hombres que formaron el Comité Cívico.

Fue entonces cuando apareció el general Pedro Vignola. En sus memorias escribió: “Yo servía al Ejército y no a los hombres que se sucedían en el mando, no nací con condiciones de lacayo”. El 26 de septiembre de 1932, envió al general Blanche un telegrama. En síntesis decía: “repudio toda intervención del Ejército en la dirección del Gobierno y el anhelo más ardiente es que se restablezca el orden constitucional”. Ordenaba que renunciara el general Bartolomé Blanche y que se entregase el mando al presidente de la Corte Suprema y este obligatoriamente llamase a elección popular. Así se hizo y Arturo Alessandri fue electo presidente. De este modo se restituyó el sistema democrático hasta… 1973.

Floreal Recabarren

 

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