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EDICIÓN | Diciembre 2015

Largo aliento

Paulina Burgos, atleta.
Largo aliento

Una historia construida a base de esfuerzo es la de esta atleta lotina, fiel representante de la estirpe minera que se identifica con las pruebas de largo aliento. Tras avanzar rápidamente en las categorías menores, espera dar el paso definitivo hacia las competencias mayores.

Por Érico Soto M. / Fotografía Sonja San Martín D.

Para correr una competencia de tres mil metros, hay que estar preparado tanto física como mentalmente. Algo que sabe muy bien Paulina Burgos Reyes (18), la atleta de Lota que está acostumbrada a posar con la medalla del ganador en lo más alto del podio. Y aunque aún no sale del colegio, su buen desempeño en las pruebas de medio fondo la ha llevado a mostrar su capacidad en pistas de todo el continente.

Pese a su proyección y reconocida categoría, las cosas no fueron fáciles en el camino de esta promisoria atleta, que se identifica plenamente con la garra minera para salir adelante. Pese a los inconvenientes propios del deporte lejos de los recursos, Paulina ha forjado su historia a través de sus propios pasos, que la han encumbrado en el cross country y las pistas de atletismo.

TALENTO INFANTIL

Partió corriendo desde muy pequeña. Desde su clase de Educación Física saltó a las competencias comunales, regionales y nacionales, coronándose campeona en las series menores y trepando hasta la selección nacional, con marcas que la avalaron en los juegos escolares desde el 2010 a la fecha.

Paulina posee el récord de corridas Milo en el país (veintinueve triunfos), tradicional certamen juvenil que premia a los mejores atletas, convirtiéndose en una auténtica abanderada de Lota por todo Chile. Asimismo, el 2012 logró la mejor marca nacional en los tres mil metros cadete, figurando entre las más veloces del continente en cuatro ocasiones.

Hoy cursa Cuarto Medio en el Colegio Manuel D’Alzon de Lota. Sabe que es una edad difícil para dar el salto y medirse frente a deportistas adultas. Además, viene la decisión de encarar los compromisos académicos, aunque su idea es no dejar de lado el deporte.

¿Cómo partes en el atletismo?
Comencé desde los nueve años, sólo para divertirme. A los doce años le tomé más importancia y de ahí hasta ahora no he parado. Primero fue en la escuela Baldomero Lillo, en Lota, donde en Educación Física siempre nos hacían correr, y se dieron cuenta de que yo tenía condiciones. Me llevaron un día al cross country y salí segunda. Y así empecé a participar en torneos escolares.

¿Qué hizo proponerte seguir en este deporte?
Desde ese primer día, con mi primera medalla, me di cuenta de que podía lograr algo. Luego vino más entrenamiento, y las corridas Milo. Entonces, quise tomarlo más en serio y gané quince carreras consecutivas. Por una lesión tuve que parar, tuve terceros y segundos puestos, pero regresé y volví a sacar el primero.

¿Cuáles son tus carreras más recordadas?
En 2009 y 2010 fui a mis primeros nacionales. Recuerdo el de 2010, que fue el del Bicentenario y podía alcanzar las metas que me proponía. También el 2011, cuando gané el Nacional de Cross Country. Después me lesioné, y estuve un año sin correr.

¿Qué es lo que se necesita para practicar tu especialidad?
Mi prueba favorita son los tres mil metros planos. Tengo el récord nacional categoría cadete (2012, diez minutos con veintiséis segundos). Hay que ejercitar la resistencia y la cabeza, porque juega también, y hay que estar preparada tanto física como psicológicamente para enfrentar la presión que implica estar corriendo.

TEMPLE MINERO

La infancia y el primer acercamiento de Paulina con el atletismo no estuvieron exentos de complicaciones. Precariedad y falta de implementación, formaron parte de ese inicio marcado por el esfuerzo. Algo que ella misma considera un incentivo para haber alcanzado éxitos.

¿Por qué elegiste las pruebas de fondo?
Empecé en Lota y allá todos entrenan fondo, porque no se necesita más, solo correr. Además, no había otra opción. Pero me gustó y me empezó a ir bien.

¿Te identificas con tu comuna?
Sí, por las raíces y las pruebas que corro. Hay gente que logró cosas importantes, como el maratonista Juan Silva, quien le dio el nombre a mi club, donde entreno con el profesor Luis Seguel. Fue un hombre de esfuerzo y me identifico con él. Salió de una comuna sin grandes recursos, para salir adelante. Y lo logró.

¿Tu historia tiene algún parecido?
En mi historia hay esfuerzo. Cuando partí no tenía muchas cosas: empecé a correr con zapatillas de calle, por ejemplo. Pero de a poco, se fueron dando las cosas. Mis papás me pudieron comprar otras, y así salí adelante. Había carencias, pero yo era chica y no le tomaba importancia a eso. Después, me empecé a dar cuenta de que diversos factores, como los implementos, ayudan. Pero desde chica siempre pensé que la indumentaria no hace al atleta.

¿Esto fue una motivación?
Me motivó a seguir, así como los triunfos. Además, cada vez que ganábamos, el profesor nos llevaba a otro lado a correr... Si ganábamos en Chillán, nos llevaban a la próxima corrida a La Serena, y así. Lo que me permitió conocer parte de chile, y luego del continente.

FUTURO

¿Tienes alguna meta no cumplida?
Mi mejor carrera fue en el Sudamericano de Cross Country, en Paraguay, el año pasado. Salí cuarta, aunque cuando me quedaban doscientos metros, iba tercera, peleando arriba. Pero al final salió una argentina y me quedé sin podio. Fue una de las mejores competencias. Y en el Sudamericano de Colombia fue parecido, aunque salí quinta.

¿Tienes intereses académicos?
Sí, este año estoy enfocada en los estudios. Me gusta el área de la ciencia y la salud. Ha sido más difícil que los anteriores, por los tiempos que me quedan. Trato de hacer las dos cosas, y seguir corriendo.

¿Algún referente en el deporte?
Admiro a Érika Olivera. Logró ser una de las mejores, ganó unos Juegos Panamericanos y muchas cosas más. Es cercana, la conozco, hablo con ella. Es humilde y motiva a los atletas a seguir adelante.

¿Cuáles son tus próximos desafíos?
Seguir avanzando en los tres mil metros, que es la prueba a la que me he dedicado más, aunque cuando corro en calle siempre voy a los cinco kilómetros. En maratones no, porque la distancia es mayor, pero me gustaría probar más adelante. Y como objetivo, lograr una medalla sudamericana.

 

"Hay que ejercitar la resistencia y la cabeza, porque juega también, y hay que estar preparada tanto física como psicológicamente para enfrentar la presión que implica estar corriendo”.

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