El año pasado, la Rolling Stones la señaló como una de las cinco cantantes chilenas que debíamos conocer. Y aunque este reconocimiento no significó un mayor cambio en su vida, le permitió llegar a nuevos oídos. Con diez años en el circuito musical, esta talentosa cantautora chilena nos habla de sus inicios y de lo que está por venir.
Por Constanza Valenzuela M. / fotografía Francisco Cárcamo P.
Paz Court (30) es una cantante y gestora cultural oriunda de Linares, región del Maule, que dejó su tierra natal a muy temprana edad para radicarse junto a su familia en Santiago. Es la última de cuatro hermanos y toda su vida ha girado en torno al arte.
Desde pequeña le gustó la música, siempre estaba cantando, en sus inicios junto a una prima y luego en el coro de su colegio, el Saint George. En ese tiempo también le gustaba crear canciones e inventar letras. Y su familia potenció esta veta artística, con clases de piano; pese a que no prosperaron, desde los catorce años tomó clases particulares de canto en la Escuela Moderna de Música. Y le cambió la vida.
LA PASIÓN POR EL JAZZ
Esas clases en la Escuela Moderna de Música fueron un gran descubrimiento para Paz, pero lo fue aún más el jazz, que conoció gracias a una compañera nueva que llegó en sexto básico, que cantaba y tocaba instrumentos. Ella la invitó a ver una presentación y en ese minuto supo que eso era lo que le gustaba.
Después de ello, llegó a clases y le dijo a su profesora que quería cantar jazz, pero no conocía muchoscantantes ni nada más sobre el estilo musical. La maestra le decía que sacara determinados temas, así que ella, muy matea, iba a la extinta Feria del Disco y compraba el material para estudiar.
Ese mismo gusto por el jazz, desde tan pequeña, llamó la atención de un profesor de bajo de la misma escuela, Pablo Lecaros — personaje muy reconocido en el mundo del jazz—, quien la llevó a cantar por primera vez al Club de Jazz de Santiago, además de invitarla a participar en un disco.
Gracias a él, conoció a los músicos con los que integró sus bandas siguientes y le dio confianza para estar en un escenario y creerse el cuento.
¿Qué fue lo que te hizo tomar la decisión?
Me fui de intercambio a Francia, estuve en Toulouse, y la música terminó de hacer su máxima presencia en mi vida. Llegué sin saber nada del idioma y sin conocer a nadie, así que me dediqué a eso y me metí en talleres de jazz. Terminé armando una banda y todos los amigos que conservo son gracias a la música. Al finalizar ese viaje —ya tenía 18 años—, decidí que eso era lo que quería hacer.
El intercambio maduró un proceso en el que ya estabas…
Sí. Tiene mucho que ver con esa idea de alejarse de lo conocido y buscar una herramienta potente para sobrevivir, para estar bien. Y la música es una especie de salvadora, una manera de poder existir.
LA BÚSQUEDA
Luego de su estadía en Francia y los buenos efectos que tuvo en la vida de Paz, pasó por su cabeza quedarse en Europa, pero finalmente desechó la idea. Más tarde pensó en radicarse en Argentina, estuvo una temporada allá, probó distintos profesores, vio las escuelas, pero al final, decidió estudiar canto en la Escuela Moderna de Música.
Estuvo un año en eso, pero se cambió a Composición, no porque pensara que lo sabía todo, sino porque sentía que necesitaba algo más, que potenciara esa faceta creativa que la acompaña desde pequeña y se siente muy contenta con la elección, porque pudo acercarse a la música de otra manera.
¿Cómo se fueron dando tus proyectos?
En 2006 ya estaba en Jazzimodo, que fue un proyecto que duró seis años, sacamos dos discos, nos fuimos de gira dentro y fuera de Chile, estuvimos en la tele, fue súper potente —su canción Caramelo fue parte de la banda sonora de la película Grado 3 y participaron en la selección de la canción que representaría a Chile en el Festival de Viña del Mar 2010 con El rock del Mundial— y paralelamente estaba en Tunacola.
Pero esos proyectos ya finalizaron
Todo culminó en 2012. Mientras pensaba en iniciar mi carrera de solista, trabajé con la Orquesta de Cámara de Valdivia e hicimos un espectáculo que se llamaba Divas del Cine y fue la primera vez que tuve que actuar, cantar y bailar al mismo tiempo y me di cuenta de que me gustaba mucho, que tenía habilidades naturales para eso y se me abrió un mundo.
¿Así nace Los viudos de Marilyn?
Como ese espectáculo es con orquesta y es más difícil de montar, hice esta versión más portátil, hecha a mi medida, y fue evolucionando desde 2013 hasta 2014, cuando estuvimos una temporada en el GAM —Centro Cultural Gabriela Mistral—. Terminé actuando vestida de diva, lo pasé muy bien y es la experiencia más linda que he tenido.
SOLISTA
Tuvieron que pasar tres años para que su disco Cómeme viera la luz. Durante ese tiempo estuvo componiendo, postuló a un FONDART para poder producirlo y se fue a México para trabajarlo. El primer single, con el mismo nombre del disco, fue lanzado el 2014, con un video protagonizado por ella, que tuvo buenas críticas, pero mostraba una faceta diferente a la que se le conocía
¿Quiénes inspiraron tu disco?
Algunos artistas que influenciaron mi disco fueron Jorge Drexler, Kevin Johansen, Mariza Montes, Natalia Lafourcade, Carla Morrison, porque tienen esa faceta latina que es súper importante y que reencontré en este trabajo. Esta identidad de decir soy chilena, latinoamericana, hagamos música desde acá, es algo que quiero perpetuar.
¿Cómo te ha ido con el disco?
El disco ha tenido súper buen reconocimiento en este periodo, lo están tocando harto en la radio, ahora con la gira que hice con Carolina Nissen —gira que realizaron por el sur durante noviembre y que culminó en Talca—, hemos tenido muy buen recibimiento de la gente. Nos compraron muchos discos, y eso ya no se ve.
EL VIAJE RENOVADOR
Paz viajó, a mediados de 2015, a Tel Aviv, Israel, para visitar a una de sus hermanas, Olivia, que está radicada allá y se dedica a la danza contemporánea. Estuvo durante un mes allí, tiempo que aprovechó para recargar pilas y nutrirse de nuevas ideas. Además, aprovechó de grabar su video No somos los mismos.
¿Cómo fue el viaje?
Ese viaje fue muy potente. Israel es un lugar impresionante. Fue un viaje que me despertó mucho, porque la inercia de la vida cotidiana te vuelve un poco monotemático. Pienso que el próximo año voy a estar haciendo cosas distintas, además de la música.
¿Cómo fue grabar un video con tu hermana y en Tel Aviv?
Trabajar con la Oli fue súper lindo, hace mucho tiempo que queríamos hacerlo, pero no habíamos encontrado ni el momento ni el lugar y ahora todo se dio. Yo quería que ella bailara en mi video, pero al final sólo quería coreografiarme y fue muy bueno.
¿Fue muy exigente?
Sí, súper exigente, pero sabe lo que quiere y lo bueno fue que logramos las sincronías, todos los que hicimos el video quedamos contentos y a la gente le gustó harto.
LA EVOLUCIÓN
¿Cómo sientes que ha ido evolucionando tu música?
Me gusta experimentar. El jazz sigue siendo mi raíz, pienso que siempre va a estar presente, porque por mucho que haya pop, todavía está ahí, y de hecho los músicos con los que estoy tocando son de jazz.
Pero Cómeme es más pop
Cuando saqué el disco quería hacer música pop, me aburrí de la intelectualidad, pero mi productor, Andrés Landon, no me dejó, porque me conoce desde que tengo catorce años, y me dijo, “Paz tu eres esto y tenemos que incluir la mayor parte de tu universo en esta producción, sino sería algo que no eres”.
El año pasado saliste en una publicación de la revista Rolling Stones que te nominaba como una de las cinco artistas chilenas que debíamos conocer ¿Qué sientes?
Son hitos que se agradecen mucho, porque todo el tiempo uno hace un trabajo de hormiga, y de repente se abre una ventana de luz. Esto no significó un cambio en mi vida, pero sí me permitió llegar a los oídos de nueva gente y tener el reconocimiento de un medio súper importante.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Acabo de levantar el proyecto Fondeadora, que es una plataforma mexicana para levantar fondos ayudados por la gente. Esto porque el 8 de enero estoy invitada a participar en “Tocatas Mil” de “Santiago a Mil” y voy a presentar un concierto con orquesta de mi disco Cómeme. Seríamos once músicos en escena, pero como es una iniciativa ambiciosa, necesito tener más recursos para financiarlo. Así que hay distintos montos y se recompensa el apoyo con diferentes cosas, como un disco autografiado o un picnic. Además, el 2016 quiero comenzar a trabajar en mi nuevo disco y concretar proyectos más ligados a la gestión cultural.
"Esta identidad de decir soy chilena, latinoamericana, hagamos música desde acá, es algo que quiero perpetuar”.