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EDICIÓN | Diciembre 2015

Capacidades diferentes

Helia Peña y Pamela Aguirre escuela especial corpadis
Capacidades diferentes

De las diferencias han aprendido y de ellas se fortalecen. Lo viven día a día y afirman con conocimiento que la inclusión no es un tema fácil. Entregar una educación de calidad y ver felices a sus ochenta niños y jóvenes en situación de discapacidad es el desafío que juntas asumieron hace cinco años, pues en Corpadis son ellos los protagonistas y la razón que las mueve a seguir creando espacios para un futuro donde muchas veces escasean las posibilidades.

Por Verónica Ramos B. / fotografías Patricio Salfate T.

Se conocieron hace catorce años y la conexión, entre ambas, fue inmediata. El trabajo profesional desde sus distintas áreas en la Escuela Especial Corpadis en Coquimbo, las unió aún más cuando debieron enfrentar un nuevo desafío. En el año 2010, la institución corrió el riesgo de perder su continuidad, producto del cambio en la Ley General de Educación. La nueva figura legal exigía requisitos que la corporación no podía cumplir en ese momento; esto originó que Helia Peña y Pamela Aguirre asumieran el rol de sostenedoras y administradoras de Corpadis. Fue la confianza depositada por los padres y apoderados y la angustia amenazante de ver el término de esta obra lo que las motivó a asociarse y sacar a flote un trabajo de tantos años.

Helia es sicóloga de la Universidad Católica de Valparaíso y madre de tres hijos. Siempre quiso trabajar en el área de discapacidad y, a pesar que no tiene una especialidad, en Corpadis encontró su mejor escuela. Pamela es educadora diferencial y madre de dos hijas. Hace diecisiete años ingresó a la corporación como profesora de sala. Fue ascendiendo en cargos, hasta que se convirtió en la directora del colegio.

En Corpadis todo luce impecable y ordenado. El edificio de tres pisos, propiedad de Bienes Nacionales, acoge a ochenta niños y jóvenes en situación de discapacidad, desde los primeros meses de vida hasta los veintisiete años. De acuerdo a la normativa, solo pueden atender a ocho alumnos por curso. Un equipo multidisciplinario de veinte personas, entre ellos, sicóloga, kinesiólogo, fonoaudiólogo, educadoras diferenciales, asistente social, asistentes de salas, administrativos, secretaria y chofer se ocupan no solo de las necesidades y requerimientos de los chicos, sino de que se sientan felices y acogidos.

¿Cómo fue asumir este desafío?
P: Estaba orgullosa, pero al mismo tiempo sentía temor porque fue de un día para otro. Si bien yo conocía muy bien la institución, asumir la responsabilidad de administrar los dineros no fue tan fácil. Nosotras atendemos a niños en situación de discapacidad, con necesidades educativas especiales, permanentes y múltiples. Mientras más temprano sea el trabajo con los niños, mejor pronóstico tienen.

¿No fue necesario solicitar apoyo económico?
P: Salimos adelante solitas, nos gusta nuestra independencia y si nos equivocamos, asumimos las dos.

¿Pero han sido más aciertos que errores?
H: En estos cinco años como administradoras de Corpadis, hemos logrado construir un patio interior, una casa para talleres, próximamente haremos un huerto para que los niños aprendan a cultivar y tenemos un bus que traslada a los alumnos, entonces, hemos ido avanzando. Con la “Pame” nos reímos, porque nos pasan mil cosas… tenemos muchos traspiés, pero siempre terminamos sacando lo bueno de todo.

¿Qué tipo de situaciones complejas han debido enfrentar?
P: Más que situaciones difíciles con los alumnos, es el saber manejar las emociones con respecto a los padres, porque tener un hijo en situación de discapacidad es muy complicado para ellos, no saben cómo  eaccionar frente a lo que viene y es lógico porque lo desconocen.
H: Ahora, con los cambios en la reforma educacional se habla mucho de la inclusión y que nuestros niños asistan a un colegio regular. Yo creo que sí hay personas que pueden integrarse a este sistema y compartir con otros, pero me angustia mucho saber qué pasará con nuestros niños. Si un chico se alimenta por sonda, que necesita que lo muden o se comunica con la mirada ¿Quién lo va a ver? Estas son las cosas que nos hacen temer y que nos inquietan, porque acá todos participan, todos bailan y son los protagonistas.

¿No es fácil hablar de inclusión en estos casos?
H: Es complicado. Yo siento que hay muchas personas que tienen la voluntad, pero en un curso de cuarenta y cinco alumnos, el profesor no tiene las herramientas para atenderlo, tampoco la infraestructura es la adecuada y el curriculum tampoco lo considera. Un chiquillo que no tiene lectura funcional, no puede avanzar como la mayoría de los niños, sobre todo hoy, que es tan alta la exigencia. Siento que deben estar donde ellos sean los protagonistas y donde puedan aprender lo que a ellos les interesa.
P: En este país, siento que a la gente le da miedo ser diferente y quieren que todos seamos iguales y eso es ¡imposible!, no lo somos y eso es parte de la vida. Lo importante sí es que todos recibamos la misma educación.

EDUCACIÓN DE CALIDAD

Los niños ingresan a un programa de estimulación temprana, que es optativo y los papás reciben toda la información necesaria. “Los preparamos en este mundo tan especial y desconocido y siempre les decimos que van a vivir de manera distinta a los demás, pero que deben preocuparse de que su hijo sea feliz. La misión del colegio es que los niños sean lo más independientes posible y entregar las herramientas para que salgan adelante”, estima Pamela.

Las puertas están abiertas para todos…
P: Al que quiera, porque es un centro gratuito, de calidad y reconocido por el Ministerio de Educación.
H: Recibimos a todo tipo de personas, a pesar de ello, la mayoría de nuestros alumnos son vulnerables socialmente.

¿Reciben aportes voluntarios?
P: No, trabajamos solo con la subvención.

¿Ayuda de empresarios, tampoco?
H: Yo que soy un poco inquieta, le pedí a un conocido empresario que tiene una tienda de telas en Coquimbo, que me regale retazos para los talleres de telares de los niños. Nosotros los ovillamos, ellos tejen y luego los venden, porque están juntando dinero para hacer un paseo a fin de año. Tenemos un convenio con varias instituciones educacionales de la zona y recibimos alumnos en práctica.

¿Qué ocurre con los jóvenes que cumplen la edad y dejan el colegio?
H: Cuando egresan de la educación especial se quedan en la casa, por eso nosotras tratamos de crear proyectos que nos permitan acogerlos al menos una vez a la semana. Ellos saben que tienen las puertas abiertas acá, incluso uno de los chiquillos cada vez que le pagan su pensión compra una bebida y nos viene a ver para compartirla con sus compañeros.

¿A qué tipo de proyectos te refieres?
H: Creamos la Fundación Capacidades Diferentes Coquimbo dirigida a las personas en situación de discapacidad que pueden hacer cosas. Nuestra idea es postular a proyectos que nos permitan acoger a los adultos que egresan para que trabajen y sean más independientes. Si alguna persona se interesa en colaborar dando clases o talleres en algún oficio nos puede escribir a capacidadesdiferentes@gmail.com
P: La subvención para estos chicos debiera ser siempre y no debería tener un límite de edad. Ellos no egresan porque cumplieron todos los objetivos y metas, sino porque la ley dice hasta donde pueden llegar. Con esta fundación queremos mejorar su calidad de vida, que se desarrollen en algún oficio y que sean felices.

NAVIDAD EN FAMILIA

A pocos días de esta celebración, toda la familia de Corpadis se prepara para festejar esta fecha tan especial. Cada curso prepara un número artístico alusivo a la Navidad y lo presenta en un acto donde participan padres, apoderados, vecinos y amigos. “Todo el colegio está decorado y hacemos que ellos disfruten y vivan este momento. Hay un gran trabajo y esfuerzo detrás de todo esto, por eso es muy emocionante verlos”, recalca Pamela.

“Es una hermosa oportunidad para que los papás vean también, los avances de sus hijos. Es impresionante ver la cara de admiración cuando sus niños están actuando o son los protagonistas”, agrega Helia.

¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje, en todos estos años?
H: El conocer historias de gente maravillosa y muy generosa. Tenemos varios casos de familias que han adoptado niños en situación de discapacidad y son un gran ejemplo de vida. Yo creo que eso es lo que nos mueve.
P: La alegría de los niños. A veces tenemos días complicados y ellos con una sola sonrisa hacen que se me olvide todo.

 

"Con esta fundación (Capacidades Diferentes Coquimbo) queremos mejorar su calidad de vida, que se desarrollen en algún oficio y que sean felices”, Pamela Aguirre.

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