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EDICIÓN | Diciembre 2015

Sueños de niños

Vicente Silva, director regional Sueños de Navidad.
Sueños de niños

Hace diez años comenzó esta hermosa iniciativa en Viña del Mar, liderada por jóvenes universitarios y entusiastas, que en busca de darle un nuevo significado a la Navidad, organizan una actividad recreativa “con sentido” para niños vulnerables que no tienen la oportunidad de celebrar esta festividad con sus familias.

Por María Inés Manzo C. / fotografía Teresa Lamas G. y gentileza Sueños de Navidad

Sueños de Navidad nació bajo el concepto de “una navidad con sentido”, el 2005, en Viña del Mar. Una organización que busca entregar y compartir esta especial festividad con niños vulnerables y de escasos recursos. Si bien comenzó en Santiago con alumnos de la Universidad Finis Terrae, el proyecto pronto llegó a un grupo de alumnos de la Universidad Adolfo Ibañez de Viña del Mar —a través de la organización de liderazgo Visionarios—, que de a poco recibieron el apoyo de miles de voluntarios, motivándolos a no dejar esta hermosa causa.

Desde este año es liderado por el director regional Vicente Silva (22), alumno de tercer año de ingeniería civil industrial de la UAI, que junto a un completo equipo se encarga de organizar y llevar esta tarea a cabo. “Sueños consiste en una jornada para los niños de la Fundación Integra. Les celebramos la Navidad y durante todo un día se divierten con shows, juegos y actividades. La gran mayoría son niños que no tienen las mismas oportunidades a las que podemos optar nosotros, como lo es celebrar la Nochebuena, con toda la familia, de tener una cena especial. No les brindamos una Navidad material, es una experiencia con sentido, que sientan el real valor de estas fechas”, nos cuenta Vicente.

Es así como cada año asisten mil voluntarios y quinientos niños (entre tres y cinco años), donde cada uno es apadrinado por alguno de los jóvenes. “La idea es que los acompañen durante todo el día, estén preocupados de ellos, los guíen en los juegos y en las distintas actividades. Hay shows, magos, malabaristas, tenemos de todo para que los pequeños se entretengan y no se olviden de esta jornada, que hemos comprobado que de verdad deja un impacto en sus vidas. Al año siguiente la están esperando y tenemos hasta casos de niños que participaron de chicos y ahora son voluntarios”, agrega.

¿Cómo han logrado mantenerse?
La idea fue evolucionando y mejorando con el tiempo, al principio estaba más desorganizado y se armaba de manera más apurada, con la buena voluntad de un grupo de amigos que quisieron hacer realidad el sueño de muchos niños. Hoy actuamos por áreas de trabajo. Somos veintiséis personas, más el director nacional, Cristián Montero, que al igual que nosotros es de Viña del Mar, ya que también se realiza esta actividad en Concepción (desde el 2009).

¿Y en Santiago ya no se realiza?
Lamentablemente no, hasta el año pasado funcionó, pero como nos faltaron muchos voluntarios no se pudo seguir organizando. La verdad es que en Viña y Conce tenemos equipos súper motivados, están todos comprometidos con el proyecto, así que creemos que podremos seguir con Sueños por mucho tiempo.

UNA TAREA DEL CORAZÓN

La principal tarea de Vicente Silva es la de supervisar y ordenar las cuatro áreas de Sueños de Navidad. Cada una de ellas cuenta con un director que está a cargo de cinco personas más. “El área estratégica (Arturo Valle) se encarga de los niños, ir a los jardines a hablar con las tías y contactar a los papás, porque cada pequeño tiene que llevar una autorización escrita. También del transporte, pues lo conseguimos gratis. Muchas empresas nos auspician con micros, buses, minibuses de colegios (especialmente del Colegio Mackay y del SEK). Operaciones (Vicente Ramos) se ocupa de la bodega, de todos los suministros para el día del evento y del equipo de montaje, donde trabajan cuarenta y tres personas. El área de programa (Francisca Vilchez) está a cargo de las actividades y shows. Y el área social de la captación de voluntarios, de la cual me hago cargo yo por el momento, porque nuestro director tuvo problemas de tiempo”.

Para poder participar y apadrinar un niño, cada voluntario paga una cuota de inscripción ($7.500), con la cual recibe una pulsera, una polera de Sueños de Navidad e incluye sus comidas y las de su ahijado. Más todo lo que conlleva el evento (amplificación, juegos, shows, transporte, etc.).

¿Cómo llegan a los voluntarios?
Al final de año tenemos puntos de inscripción y vamos a los colegios y universidades. La verdad es que es muy difícil llegar a la meta, son mil voluntarios y es un número bastante grande que no se completa de inmediato, pero de alguna forma lo logramos.

¿Funcionan durante todo el año?
Trabajamos durante el segundo semestre con todo el equipo, pero con el director nacional estamos organizándonos desde marzo. En abrilmayo se comienza el trabajo con los directores y en agosto con todo el equipo, lo último es el grupo de montaje.

¿Son todos jóvenes cristianos?
Si bien nació bajo ese espíritu, la verdad es que hay variedad de religiones, en su mayoría son todos cristianos o creen en la religión católica, pero nosotros no hacemos diferencia si alguien no es creyente. De hecho, nosotros no seguimos a la iglesia, pero sí compartimos sus ideas, porque de lo que más nos preocupamos es del mensaje moral que dejamos. Por eso viene un pastor a hacer una liturgia todos los años. Invitamos a todo el que quiera ayudar y tenga espíritu solidario.

CON SENTIDO

El 18 de diciembre se celebrará Sueños de Navidad en el Colegio Mackay de Reñaca, quienes les prestan el espacio cada año y, desde el 2012, han permitido que miles de voluntarios y niños disfruten de un día inolvidable. “Mi primera experiencia como voluntario fue el 2011, estaba en tercero medio del Colegio SEK de Concón, y me tocó apadrinar, junto a una compañera, a dos hermanos de escasos recursos. La verdad es que fue súper bonito porque sus caras de agradecimiento y felicidad cuando jugábamos con ellos o les regalábamos un dulce no tenía precio. Para nosotros algo tan simple como comer un trozo de pizza para ellos era lo máximo. Eso fue una de las vivencias que me motivó a seguir participando, meterme más en el proyecto y llegar a organizarlo. Darle un poco de tu tiempo a niños que lo necesitan tanto y que de verdad se merecen una Navidad”.

¿Seleccionaron a los niños de Integra por alguna razón especial?
Antes se trabajaba con niños más grandes de hogares, pero era complicado, porque nuestros voluntarios tienen entre dieciséis y veintinueve años y no todos son expertos cuidando niños. Entre los tres y cinco años son mucho más manejables. Tenemos niños de jardines de Viña, Valparaíso, Concón y este año se integró Quilpué. Trabajamos en conjunto con la Fundación Integra, porque participamos el año pasado con ellos en Concepción y tuvimos muy buen recibimiento.

LOS SUEÑOS

¿Hacia dónde quieren llegar con Sueños de Navidad?
Todos los años buscamos mejorar, no sabemos si hacer un evento más grande, pero ya lo realizamos en dos regiones, primero en Viña y luego en Conce (23 de diciembre). Lo bueno de esto es que podemos compartir los materiales y nos apoyamos entre ciudades. La única limitante que tenemos es que todos los del equipo estudiamos, algunos también trabajan, y quizás no podemos dedicarle tanto tiempo como nos gustaría; para generar nuevas instancias, por ejemplo, visitar los jardines durante el año, o hacer talleres. Está la motivación de hacer algo más y es una de nuestras metas a largo plazo.

¿Quieren expandirlo a otras regiones?
Nos encantaría, pero necesitamos un grupo de gente que se motive a trabajar y tenga espíritu solidario.

¿Cómo pueden las empresas apoyarlos?
La verdad es que nunca hemos buscado auspicio en dinero, tampoco en regalos porque queremos que los niños entiendan que la Navidad va más allá de lo material, pero si alguna empresa quiere ayudarnos para las actividades ¡bienvenido sea! Recibimos ayuda de Carozzi, Producciones Digitales, Publivalpo, Esval, entre otros, y estamos muy agradecidos.

¿Cómo los pueden contactar?
Por nuestra web www.suenosdenavidad.cl, el fanpage de Facebook (Sueños de Navidad Viña) y Twitter.

“Esta actividad, además de ser gratificante para el niño, también lo es para los voluntarios. Una de las mejores vivencias que uno puede tener para Navidad es el “dar” más que “el recibir”, uno de inmediato queda con una sensación diferente, mucho más gratificante. Es una oportunidad muy buena para despertar este espíritu de ayuda social si es que uno no lo tiene. Es una experiencia de la cual no se van a arrepentir”.

 

En Viña y Conce tenemos equipos súper motivados, están todos comprometidos con el proyecto, así que creemos que podremos seguir con Sueños por mucho tiempo”.

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