El show debe continuar JUEVES 22:00 HORAS EN SONY.
Miss Piggy conduce un late show en el canal ABC de Los Angeles y todo el elenco de The Muppets participa en su montaje, capitaneados por la rana René como productor general del programa. Es una relación difícil entre la vanidosa y temperamental estrella y el siempre aproblemado ejecutivo, porque ambos han terminado su largo romance y deben seguir trabajando juntos, mientras cámaras registran las bambalinas del espectáculo a la manera de un mockymentary —el concepto que define los documentales falsos—, y también como un guiño a comedias contemporáneas como Modern Family y The Office, con esas nerviosas cámaras al hombro que nunca dejan de moverse.
Este regreso de la adorable serie con marionetas que marcó a varias generaciones de los años setenta y ochenta, creada por el desaparecido Jim Henson, no ha gozado de buen rating en Estados Unidos y sufrió la deserción del productor Bob Kusher (Malcolm in the middle) por diferencias creativas con Bill Prady (The big bang theory). Desde ya se anunció que habrá giros creativos para 2016, como se ha dicho que las malas críticas y los bajos resultados de audiencia, responden a que la serie se montó a la rápida, pues entre su planificación y su estreno en septiembre en Norteamérica, apenas pasaron cinco meses.
¿Es para tanto? The Muppets sigue siendo divertida, pero solo a ratos. Ha perdido encanto por una excesiva humanización de los personajes, que les ha quitado esa cuota de absurdo de antaño. Afecta el ritmo de la trama y le agrega un peso innecesario. Es como si hubiera olvidado el elemento infantil para concentrarse en los adultos, cuando una de sus mayores gracias originales era la facilidad para encantar a ambos públicos.