En su nuevo rol como presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Antofagasta, está dispuesto a participar de todas las instancias que correspondan para hacer sentir la opinión de su gremio a la hora de tomar decisiones para el desarrollo de la ciudad. Finalmente, son los constructores, fabricantes, proveedores, distribuidores, urbanizadores y colegios de profesionales del sector, los que dan “forma” a la infraestructura que convierte nuestro entorno en nuestro hogar.
Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Andrés Gutiérrez y Alejandra Villablanca.
La región vive una de las situaciones más complejas en lo que a viviendas se trata: no hay terrenos. Por un lado, eso eleva los precios de las viviendas ya construidas y, por otro, cada año aumenta el déficit habitacional, lo que provoca problemas sociales, movilidad a regiones cercanas y los dramas cotidianos de ciudades que inevitablemente van desarrollándose en ritmos distintos. El rol de la Cámara Chilena de la Construcción, en la búsqueda de estas respuestas, es clave y su nuevo presidente en Antofagasta está dispuesto a trabajar para lograr una armonía entre todos quienes participan de las decisiones urbanísticas que marcarán el futuro de quienes habitamos en esta zona del país.
Thomas Müller es el nuevo presidente de la Cámara Chilena de la Construcción de Antofagasta. Heredero de una vocación antofagastina a toda prueba, desde hace un par de años decidió participar activamente en una de las organizaciones vivas más importantes del país. “Lo que me motivó a participar de la Cámara es que siento que para hacer crecer las ciudades donde habitamos, debemos hacer algo concreto. Yo me identifico con Antofagasta y, por ello, decidí salir de la vereda de quienes solo critican y pasar a ser parte de quienes aportan con tiempo, trabajo y energía”, relata Thomas.
¿Cómo empezó tu carrera gremial?
Ingresé como parte del Comité Inmobiliario, donde fui presidente por dos años. Luego de ese trabajo asumí la presidencia de la cámara gracias a la votación de los socios. Lo importante es que contamos con un soporte bastante importante de la cámara nacional, donde uno de los propósitos es potenciar a las regiones mediante la incorporación de rostros nuevos. Para lograr que se genere mayor compromiso, se han fortalecido las sedes regionales donde contamos con nueva infraestructura y un equipo humano de primer nivel. En nuestra sede tenemos un centro de reuniones que está disponible para las distintas empresas socias que quieran hacer sus actividades y una serie de facilidades que posibilitan compartir e intercambiar puntos de vista.
¿Cómo aporta la Cámara Chilena de la Construcción a los planes país?
Tal como indiqué, estamos apostando por la descentralización. Hemos realizado estudios profundos y un trabajo a nivel nacional que durante dos años hizo levantamientos de información en todas las regiones y arrojó como resultado trescientas propuestas para la descentralización que se entregaron al gobierno de Chile.
¿Y han tenido algún resultado?
Se está trabajando en ello. Al menos nuestro gremio está dispuesto a dar su opinión especializada cada vez que sea requerida. Contamos con información importante, que nace de las inquietudes de los propios socios. Los aspectos involucrados en la industria de la construcción son diversos, algunos de carácter nacional, zonal o regional y nuestra meta es encontrar la mejor forma de hacer las cosas, tanto para nuestro sector como para toda la comunidad.
“Nuestro Departamento de Estudios es bastante robusto y cada año va buscando respuestas a los distintos requerimientos. Toda esa información queda disponible para los socios de la cámara y aún más importante, nos permite cumplir a cabalidad el rol de colaboradores para los cambios reglamentarios que está haciendo el Estado”.
¿Cómo cumplen ese rol?
Los ministerios nos indican que están trabajando en nuevas normativas y nosotros entregamos nuestra opinión como gremio, como empresas y como profesionales expertos en temas de urbanismo y construcción. Esta relación es muy interesante, pues es algo que no se da en todas las industrias y finalmente representa la mejor forma de trabajar. Nuestro interés es que los temas reglamentarios, sobre todo, estén acordes a las nuevas tecnologías o a las futuras necesidades de la industria. Como cámara mantenemos una excelente relación con los distintos entes del Estado, con quienes generamos mesas de trabajo para mantenernos alineados en aspectos fundamentales.
¿Sienten que con ello asumen una responsabilidad en los procesos?
Claro, porque al ser parte de la gestación de los proyectos, también podemos aportar desde nuestra experiencia. Desde hace cuarenta años que asumimos una posición proactiva, considerando que las leyes y normas siempre tendrán un impacto en nuestro negocio, sea positivo o negativo.
Este diálogo siempre es fructífero, aunque no siempre se consideren nuestras propuestas, al menos se trabaja en conjunto y nos escuchamos. También existen oportunidades en que los cambios reglamentarios vienen por solicitud nuestra. La industria siempre avanza más rápido que el aparato público en temas como tecnología e innovaciones, lo que requiere modificaciones a la norma.
¿Cuál es la innovación que más le interesa a la industria?
La sustentabilidad de la vivienda. En los últimos dos años ha irrumpido con fuerza el tema de cuidar el medio ambiente, los recursos naturales, las temperaturas dentro de una vivienda para que sea menor el consumo de energía. Entonces se hace necesario trabajar con el código de la vivienda sustentable porque hay temas que, en la teoría, se ven muy abordables, pero que en la práctica implican una serie de dificultades que es necesario especificar, pues son nuestros profesionales, nuestras empresas y nuestros trabajadores quienes están en el terreno, aplicando lo que muchas veces se quedaría solo en el papel si no fuera por nuestro aporte.
¿Cómo funciona la Cámara Chilena de la Construcción?
Los aspectos que abordamos son muy amplios y diversos y es por ello que funcionamos a través de comités. En Antofagasta hay dos temas centrales: el déficit habitacional y el costo de los suelos. Ambas situaciones están muy relacionadas y nos impiden tener una oferta diversa. En otras zonas del país, las ciudades pueden expandirse en los cuatro sentidos. Aquí en el norte eso no ocurre, por lo que una de las opciones es la construcción en altura, pero eso también trae de la mano otras complejidades. Los temas de viviendas tienen muchas aristas, e involucran medio ambiente, infraestructura urbana, servicios y hasta colegios y hospitales.
¿Existen soluciones sustentables?
Hemos presentado distintas miradas a las problemáticas que hoy existen. Sabemos que la oferta de hoy no da abasto y que para revertir esta situación, hay que sentarse a conversar lo antes posible. Los estudios indican que existe un déficit de más de veintiún mil viviendas que debieran bordear las tres mil UF para estar al alcance de la clase media, que es la más afectada con esta situación. Ahora tenemos que ponernos creativos, bien innovadores y hacernos cargo de los problemas que tenemos, optimizando los recursos que están en la cuidad.
"Hemos realizado estudios profundos y un trabajo a nivel nacional que durante dos años hizo levantamientos de información en todas las regiones y arrojó como resultado trescientas propuestas para la descentralización que se entregaron al gobierno de Chile”.