Se declara enamorada de un norte inspirador, con un desierto que apuesta a transformarse en un atractivo polo artístico, donde su aporte es a través de una propuesta que llama a la reflexión sobre lo social, ampliando la mirada hacia lo que no es evidente a simple vista.
Por Soledad Meléndez R. / fotografía Andrés Gutiérrez V. / Maquillaje Paulina Contador
Su trabajo se enfoca en la contingencia, la historia, el rol de la mujer, los derechos humanos, la memoria, la religión y la desigualdad, entre otras temáticas. Pamela Canales busca que a través de su trabajo la sociedad asuma que debe hacerse cargo, tomarse el poder, bajo la convicción de que está en nuestras manos el devenir de la humanidad y no en los poderes políticos o económicos. “El ser humano tiene la obligación de tomar las riendas para la construcción de una sociedad que respete las unicidades de cada uno de los individuos”, asegura.
Llegó a Antofagasta desde Concepción para estudiar periodismo, carrera donde conoció la fotografía. Fue como un amor a primera vista donde además de la atracción por la imagen, nació un gran interés por el arte, medio que le abrió un espacio para mostrar lo que no se ve a simple vista, empatizar con el dolor ajeno y llamar a reflexionar sobre lo social, sacando al público de su estado de confort.
¿Cuándo nace tu interés por el arte?
Nace en el año 2011 a través de la fotografía y de mi formación como periodista. Bueno, quizás de manera formal, pues siento que esta cercanía está conmigo desde siempre. Mi padre es pintor y prensista gráfico, mientras que mi mamá cuenta con una habilidad increíble para crear.
¿Cómo ha sido tu experiencia como artista desde del arte contemporáneo?
Ha sido muy enriquecedora. Fue un mundo el que se abrió. Pude desarrollar y mejorar la observación. Me dio la oportunidad de llevar el periodismo a otros soportes y a otros lenguajes y, al mismo tiempo, de indagar en mi interior lo que espiritual, física y mentalmente me ha hecho muy bien.
¿Por qué decides tomar esta línea?
Porque es interesante y porque se caracteriza por estar constantemente experimentando, utilizando y combinando técnicas, soportes y medios de difusión. El arte contemporáneo siempre está poniendo al borde cualquier línea definida y obliga al público a cuestionar todo lo que consideramos “normal”.
¿Cómo definirías tu sello y la propuesta artística?
No creo tener un sello, todavía estoy aprendiendo y explorando, pero dentro de lo que ya he realizado, obviamente, hay una mirada femenina detrás de cada uno de mis trabajos. Quizás es una propuesta que también se libera en algunas ocasiones de estas demandas técnicas apostando en ese sentido por obras sencillas, pero con un contenido conceptual y abstracto mucho más interesante.
¿Cuál es esa crítica desde lo femenino?
Históricamente, el rol de la mujer ha quedado relegado y el proceso de cambio ha sido lento. En ese sentido agradezco haber nacido en una época más avanzada, no tuve que sufrir discriminación de género. Creo que como mujeres tenemos una particularidad, una forma especial de ver y sentir las experiencias, como también de vivirlas, pensarlas y ejecutarlas. Son formas distintas de ver la vida porque estamos fisiológicamente preparadas para pensar de forma diferente.
PROPUESTA
Su primera obra fue Por las venas, intervención fotográfica pintada con su propia sangre, que fue realizada bajo el alero del Colectivo de Arte Contemporáneo Se Vende. Su trabajo no dejó a nadie indiferente y generó impacto en la comunidad. Hoy se siente más madura en su propuesta, viendo un futuro muy prometedor y cargado de oportunidades en una ciudad que apuesta a transformarse en un interesante polo artístico y que la conquistó totalmente por su historia, su paisaje y su energía.
¿Cómo surgió la idea de usar tu propia sangre en tu propuesta Por las venas?
Es un gesto de solidaridad. De compartir el dolor. La sangre es el resultado de un acto transgresor en contra del sufrimiento histórico y actual. Es ese gesto de hacerme cargo de lo que nos duele, de lo que nos emociona, de lo que cuestionamos y criticamos, comulgando a su vez con la realidad.
¿Cuáles son tus próximas propuestas y proyectos?
Mis próximos proyectos siguen vinculados con la fotografía, con un lenguaje que tiende hacia lo abstracto, explorando las formas y colores. Tratando de mirar las cosas con lupa o al revés y con muchas ganas de indagar en nuevos formatos con tal de ir transformando la obra en una experiencia sensorial.
¿Te visualizas con una vida en el arte?
Sí, siento que el periodismo se puede aplicar bien a través del arte. No tengo formación artística, pero me encantaría estudiar para tener más recursos, creo que en este poco tiempo hay un avance, hay una madurez, desde Por las venas, hasta Imaginario Desierto. Creo que mi obra más madura es Pasas pa’ la memoria, que ya tiene otros recursos, creo que voy bien encaminada siempre bajo el alero de Colectivo Se Vende.
"No creo tener un sello aún. Todavía estoy aprendiendo y explorando, pero dentro de lo que ya he realizado, hay una mirada femenina detrás de cada uno de mis trabajos con una propuesta artística más bien de intervención”.