Esta perseverante mujer decidió revolucionar el mercado de los burbujeantes con un proyecto innovador, que luego de varios intentos y años de trabajo, ha logrado generar interés desde España, México y Estados Unidos.
Por Constanza Valenzuela M. / fotografía Francisco Cárcamo P.
Con una gran cuota de perseverancia, pasión y entusiasmo, Tamara Marchant Arévalo (28), una ingeniera agrónomo de la sexta región, se ha transformado en una emprendedora que ha hecho de la innovación su vida.
Desde siempre le gustó el campo, la tierra, las frutas, todo lo que tuviera que ver con la agricultura, pues su papá, tenía cultivos en Curicó y todo ese mundo le llamaba la atención.
Paralelamente a sus estudios decidió iniciar su carrera laboral desde abajo, pues quería obtener la mayor cantidad de conocimientos posibles. Además, en la Escuela de Agronomía de la Universidad Católica del Maule, los profesores siempre le recalcaron que debía escuchar al agricultor, pues era una fuente increíble de sabiduría. Tamara así lo hizo y eso le ha abierto muchas puertas.
LOS ESPUMANTES
Cuando egresó de la carrera, postuló a un trabajo en la Viña Aresti, pensando en que sería para desempeñarse en el área agrícola, pero no sabía que buscaban gente para el área de bodega y la elaboración de vino.
Esa actividad le encantó y le dio la posibilidad de trabajar directamente con el vino. “Fue una experiencia muy enriquecedora, que me permitió aprender mucho, conocer y compartir con gente que lleva años en el rubro, y tener la oportunidad de hacer algo diferente”.
En esa época, los espumantes comenzaron a ir en alza, ya no se consumían sólo para las fiestas como Navidad o Año Nuevo. Y Tamara tuvo una idea: hacer un espumante diferente, dejando de lado la uva. Luego de probar una gran gama de productos, se centró en el arándano, dando vida a Mossberries, un burbujeante —el término espumante se usa sólo para derivados de la uva— de esta fruta que ha ido revolucionando el mercado de a poco.
¿Cómo surge este emprendimiento?
Yo estaba con la idea de innovar y me di cuenta que había financiamiento para generar proyectos, así que mientras hacía mi tesis, postulé a unos fondos de innovación. Al investigar sobre el tema, me di cuenta que había fermentados de otras frutas, pero sin burbujas y pensé en el arándano porque tiene antioxidantes, y muchos beneficios, además, no había ningún producto parecido en el mercado.
¿Por qué no mejorar un producto ya existente?
Lo que pasa es que ya había mucha gente que estaba invirtiendo en espumantes y en mejorar las técnicas que ya existen. A mí me interesaba hacer algo novedoso, experimentar, aprender, y pensé que iba a llamar la atención algo que no existiera.
¿Cómo te beneficiaron los fondos concursables?
En algún minuto postulé a un Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef) y fui seleccionada como el mejor proyecto de todo Chile, por lo que pude mejorar mi plan de negocios, ese ha sido mi mayor desafío, aprender la parte comercial.
EN BUSCA DEL PROTOTIPO
Para Tamara el apoyo de su familia y su pareja han sido fundamentales en todo este proceso, ellos la han acompañado en todo minuto. Pese a ello, sabe que a ratos es difícil compatibilizar su vida personal con la profesional, porque está en el inicio de un proyecto que tiene mucha proyección.
¿Cómo fue el proceso de experimentación?
Cuando comencé había fermentados de arándano en el mercado, pero sin burbujas. Los probé y no me gustaron mucho. Con un equipo de enólogos concordamos que los existentes tenían mucho olor a romero, lo que no era muy agradable al acercártelo a la boca, y ahí dije, quizás si hago una fermentación en botella la cosa cambie.
¿Cuántos ensayos realizaste?
Decidí aplicar todo lo que había aprendido e hice un ensayo, fueron seis meses de trabajo y no resultó bien… y pensé ¿lo hago de nuevo o no? Y lo realicé de nuevo, pero otra vez quedó malo. Sabía que tenía que buscar una fórmula para seguir produciendo, así que desarrollé todo una tercera vez y pasó lo mismo. Decidí intentarlo una cuarta y ahí recién obtuve lo que buscaba.
¿Qué era lo que buscabas?
Rescatar los aromas originales del arándano, no esos que se encuentran en el supermercado, que son súper artificiales. Quería obtener ese aroma especial, natural y que la gente dijera sí, esto es y creo que lo logré.
LA PRIMERA PRODUCCIÓN
Luego de sacar el prototipo, Tamara tomó sus maletas y se radicó en Puerto Varas. Allá trabajó en una empresa de cidra y, además, pudo sacar su primera producción de cinco mil botellas de Burbujeante de Arándanos, en un tamaño único de 375 ml.
¿Por qué decidiste lanzarlo en Puerto Varas?
Porque llega mucho turista. Y mi producto está en los bares, en los frigobar de las habitaciones de los hoteles, en fiestas de matrimonios y como llegaba tanto extranjero, también tenía retroalimentación y pude ver, por ejemplo, que a los brasileños les gusta más dulce y a los europeos les gusta más ácido, u obtener información sobre la botella, entre otros.
¿Por qué elegiste el nombre Mossberries?
Porque Mossberries es el primer nombre que se le dio el arándano en Canadá.
LAS PROYECCIONES
Ofrecimientos para su producto han llegado de España, donde una empresa la invitó a generar el burbujeante allá, pero ella prefiere ser cauta, ir aprendiendo lo que más pueda y no saltarse ningún paso. Ya realizó los registros de propiedad intelectual, patentando el nombre, la marca y el proceso.
El interés también ha llegado desde México y Estados Unidos, donde hay empresas interesadas en hacer pedidos en distintos formatos, por ejemplo, de 375 o 750 ml. y con distintos tipos de dulzor.
La idea de Tamara es exportar el producto, por eso se asoció a una exportadora y deshidratadora de fruta, NewFrut, empresa con la que, después de cuatro meses, se generaron las confianzas para establecer un lazo formal. Por eso, de ahora en adelante, sigue el camino junto a ellos. Actualmente está radicada en Chillán. Con la finalidad de producir el producto, arrendaron una bodega y se encuentran trabajando.
¿Cuántas botellas van a producir en 2016?
Durante el 2016 vamos a sacar veintiún mil botellas, diez mil quinientas serán de 750 ml y la otra mitad de 375 ml.
¿Cuál es la proyección?
Estuvimos trabajando en la parte comercial y ellos viajarán a China y Europa en enero, por lo que vamos a hacer una producción pequeña, de mil litros, destinados a los clientes interesados.
¿Tu sueño es llegar a Asia?
En realidad sí, porque cuando estaba en la Viña Aresti veía que era donde se enviaba más vino. Además les interesan harto los productos con antioxidantes, entonces sería un buen mercado.
¿Cuál es tu meta a corto plazo?
Nuestra meta a corto plazo es entregar las muestras de los productos en Europa y Asia, dar a conocer la marca e invertir en marketing. En el ámbito personal, mi meta es seguir emprendiendo, yo amo lo que hago, quiero seguir mejorando el producto.
"Nuestra meta a corto plazo es entregar las muestras de los productos en Europa y Asia, dar a conocer la marca e invertir en marketing”.