En Estados Unidos estos servicios ya se han hecho comunes. En Chile son una innovación. Esta es la primera agencia de acompañamiento a adultos mayores que busca no sólo ofrecer un servicio, sino hacer un aporte a una sociedad que envejece cada día más.
Por María Jesús Sáinz N. / fotografía Andrea Barceló A.
La psicóloga social, Yazna Gutiérrez, tuvo una abuela que le enseñó que la juventud está en la cabeza, aunque las piernas no acompañen. “Vivió noventa y ocho años y, pocos meses antes de morir, me dijo que no era vieja. Simplemente no se sentía mayor”, recuerda. “Terminó su vida participando de las actividades cotidianas y recorriendo su barrio, pues no podía entender que andar un poco más lento fuese una limitación.
La imagen de ese adulto mayor y la casualidad de encontrar un pequeño aviso de una empresa norteamericana de senior home care en la revista de un avión, permitieron que Yazna diera un giro en su vida laboral.
“Se me juntaron dos cosas: la búsqueda profesional y una inquietud personal”. Por sus trabajos anteriores, tenía experiencia en estudios de mercado, por lo que no demoró en hacer un catastro de las alternativas que se ofrecen en la actualidad para el cuidado de personas mayores y la escasez de opciones para quienes están activos, quieren seguir viviendo solos y que, sin mayores demandas médicas, necesitan prestaciones diversas y focalizadas.
¿En qué consiste Liv Up?
Somos una empresa de servicios que no son médicos, sino de compañía y apoyo en el hogar, con la idea de ayudar a los adultos mayores a que se mantengan vigentes y a que sigan viviendo como siempre lo han hecho.
¿A quiénes va dirigido?
La idea es apoyar a los adultos mayores que quieren vivir en sus casas. Con su entorno, sus vecinos. Con lo que ellos conocen. Muchos me plantean que sus hijos los invitan a vivir con ellos, pero que no quieren comer lo que la nuera diga, por muy rico que sea. Buscan independencia y libertad.
¿Sólo acompañan adultos mayores sanos?
Con el tiempo hemos variado nuestro modelo de negocio hacia ancianos que tienen algún nivel de fragilidad también, pero que quieren mejorar y vivir intensamente.
VIVA LA LIBERTAD
Los servicios de Liv Up varían en cada caso. Hay clientes que pueden necesitar que les hagan el aseo o les cocinen, otros que les manejen el auto, porque muchos ya no pueden hacerlo, pero quieren seguir usando su propio vehículo. Hay otros que necesitan que les hagan las compras, los acompañen al médico o, incluso, que simplemente les den compañía, escuchen sus historias y jueguen a los naipes.
También hay adultos mayores que viven con sus hijos y que no pueden quedar solos cuando estos salen. Ahí también se puede recurrir a Liv Up como una suerte de babysitting para mayores. Aunque Yazna aclara que sus acompañantes “no son niñeras, sino personas adultas, que rondan los cincuenta o sesenta años, y que les brindarán una compañía alegre y activa”.
¿Ha sido fácil instalar este concepto?
Para nada. Estamos empezando lentamente. Aún hay barreras culturales que derribar. En Chile, la tendencia es solucionar todo con la nana, pero cada vez hay menos asesoras del hogar y no tienen necesariamente las competencias para cuidar personas mayores.
¿Sabemos acompañar adultos mayores?
Muchas veces los limitamos y tratamos como niños. No se les tiene paciencia y se desconfía de las decisiones que puedan tomar. Y eso por supuesto que les molesta. Yo les pregunto qué está impidiendo que sean más independientes. Y desde ahí buscamos el apoyo correcto.
¿Cuáles son sus requerimientos más comunes?
Muchos no quieren molestar al hijo para ir al doctor o para pedirle que le pague una cuenta por internet. A otros les da susto salir solos de sus casas, porque se pueden tropezar y se sienten vulnerables. Entonces no son personas que necesariamente requieren acompañamiento veinticuatro horas. Lo podemos hacer también, pero la idea es ir justo a lo que necesitan y respetar lo que ellos quieren.
¿Y qué es lo que quieren?
Sentirse útiles, contactarse con gente más joven porque eso les enriquece y, además, sienten que su experiencia enriquece a los demás. Quieren y necesitan ser un aporte, porque cuando las personas sienten que dejan de ser útiles, se deprimen, se enferman. Queremos ayudarles a que sigan siendo valorados.
VIVIR HASTA LOS CIEN
“La esperanza de vida está aumentando fuertemente y cuando alguien se jubila le pueden quedar veinte años o más de vida. Eso significa que, de aquí a diez años, en Chile habrá la misma cantidad de personas de la tercera edad que de niños y se trata de un grupo que lamentablemente está relegado de nuestra sociedad y que, particularmente en el segmento de mayor nivel socioeconómico, suele estar muy solo”.
¿Te has encontrado con mucho abandono?
Lamentablemente, sí. Llevamos un estilo de vida muy individual. En ciertas partes de la ciudad se ha ido perdiendo la vida de barrio y los vecinos se conocen poco. Eso hace que haya muchas persona mayores que viven solas y que, si sus hijos no los llaman, quedan en un cierto abandono.
¿Ves preocupación de los hijos?
Claro. Está en ellos el deseo de respetar a los padres en su decisión de vivir solos, pero al mismo tiempo la dificultad para acompañarlos como requieren. Por eso es tan importante revitalizar la vejez.
La encuesta de calidad de la vejez de la Universidad Católica y Caja Los Andes, determinó que, después de la muerte, el peor temor de la gente es la dependencia, no sólo física, sino que de otras personas. Por lo mismo, Liv Up está dando el paso para certificarse como empresa B: una calificación que da garantías de que el objetivo de negocio tiene un fin social.
“Al Estado cada adulto mayor le cuesta cerca de quinientos mil pesos al mes. Es una carga altísima, también para las familias, pero si brindamos una compañía que les ayuda a estar activos, hacemos un trabajo preventivo”. Además, la empresa da trabajo a otros adultos, que ya han jubilado, y que con este nuevo oficio de acompañantes han encontrado su propio camino para prolongar la juventud”.
"La idea es apoyar a los adultos mayores que quieren vivir en sus casas. Con su entorno, sus vecinos. Con lo que ellos conocen. Buscan independencia y libertad”.