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EDICIÓN | Abril 2012

Instinto femenino

La Lupita
Instinto femenino

Unieron emprendimiento, habilidades estéticas y conocimiento práctico para crear este concepto, que va más allá de ser una simple tienda. Su objetivo es contribuir a diversificar la oferta del diseño de interiores, apoyando, sobre todo, a madres y padres que quieren que sus niños crezcan en un ambiente lúdico y lleno de detalles.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.

Nadie se imaginaría que tres mujeres conversando de muchos temas y riéndose a carcajadas están hablando de negocios. Pero nuestras entrevistadas tienen tan claros sus objetivos, metas y estrategias, que la historia de su iniciativa empresarial fluye con la misma naturalidad con la que ellas enfrentan el desafío de ser profesionales, madres, esposas y amigas, todo junto y al mismo tiempo. Kattia Tarragó, Alejandra Aguirre y Consuelo Tarragó, son quienes dan vida a La Lupita. Y esperan muy pronto verla crecer.

La historia nació cuando Kattia estaba embarazada de sus gemelos y como toda ansiosa madre primeriza quiso decorar la habitación perfecta para sus hijos. Empezó a buscar muebles y descubrió que, excepto un par de multitiendas, la oferta era escasa y repetida.

“Esa fue la señal. Nos dimos cuenta de que era una necesidad, que no hay en Antofagasta una tienda únicamente dedicada a la decoración de espacios infantiles, con muebles que a la vez sean funcionales y lindos. Al final es mucho más que una tienda de muebles, es una tienda integral para habitaciones de guaguas, niñitas, niños y hasta adolescentes”, nos cuenta Alejandra.

Kattia complementa: “La Lupita nació luego de muchas reflexiones sobre cómo integrar el diseño a la decoración local. Nosotros trabajamos con lo estético y es frustrante contar solo con la oferta de un par de multitiendas, donde es todo igual y uniforme. Si quieres salirte del estándar, la única alternativa era ir a Santiago y esperar treinta o sesenta días para recibir tu compra y eso, obviamente, desmotiva porque hay personas que, aunque tienen los recursos económicos, muchas veces prefieren no viajar…”.

¿Cómo nació este trío?
A: Nosotras nos conocimos profesionalmente trabajando en diseño de interiores, desarrollando el proyecto de Spell Café y Cuba mi Amor en Las Terrazas del mall. Después de eso nos llamaron para eventos o fiestas institucionales. Teníamos trabajo estable en una minera, pero cambiaron los escenarios y las reglas del juego y presentimos que ya no nos iban a llamar, por lo que rápidamente comenzamos a planificar el Plan B. Nos llevamos bien, trabajamos coordinadas y como ya habíamos creado lazos, buscamos la forma de hacer algo entre todas.

¿Trabajaban las tres juntas?
K: La Consuelo llegó a nuestra vida porque en el periodo en que trabajamos en minería yo estaba embarazada y no pude subir a faena durante todo el embarazo. Ella estaba terminando sus estudios y me reemplazó durante ese tiempo, lo que funcionó bastante bien. Decidimos continuar el trabajo las tres porque además, en los trabajos creativos, entre más mentes estén funcionando, todo resulta mejor.

LAS ESPECIALISTAS

Aunque con muchos puntos en común, entre ellas existen matices que ponen al servicio de sus ideas. Alejandra es diseñadora gráfica de profesión, Kattia es arquitecta y Consuelo, veterinaria y la única soltera del grupo. Las tres combinan la tienda con otras responsabilidades, entre hijos, proyectos indepedientes y trabajos con horario de oficina.

¿Cómo han dividido los roles?
C: Sin quererlo, todo se ha dado de manera muy natural. Yo contacto proveedores, la Ale está siempre pendiente de las tendencias en decoración y la Kattia es la encargada de los muebles.

Pero no es fácil este tema de mantenerse a flote en el mundo de los negocios…
K: Ha sido un proceso muy instintivo, en que nos vamos apoyando unas a otras. Hemos ido explorando en el tema de las importaciones, porque queremos tener un stock de muebles de alto diseño, disponibles para un mercado cada vez más ávido de artículos diferentes. Sabemos nuestros puntos débiles y para suplirlos buscamos asesorías cuando es necesario. Quizás para algunos vamos lento, pero seguro. 

¿Siempre lo pensaron así?, ¿ir despacio?
A: La idea inicial era hacer, diseñar e importar muebles para casa. Pero las circunstancias nos fueron obligando a perfeccionar la idea. Tener en existencia muebles implica un espacio enorme y al no tener una sala de exhibición de esas dimensiones, optamos por menos muebles pero más decoración.
C: Y ahí empezamos con manualidades y comenzamos a hacer lámparas, cobertores. Aprendí a coser con la sola idea de tener alternativas como uno las imagina: de telas de calidad, con diseños diferentes.

¿Cómo ha sido este cambio de profesional independiente a tener un negocio?
K: Ha sido un tema, pero lo hemos podido sobrellevar.
A: Hicimos un sistema de turnos, lo más justo posible para que cada una tenga sus tiempos bien acotados. Obviamente, estamos todas atentas todo el tiempo, pero la necesidad de estar físicamente ahí, la hemos manejado perfecto.

¿Piensan dedicarse ciento por ciento a la tienda?
A: Es que somos multifuncionales y quizás no podemos estar ciento por ciento en el negocio. Creo que nuestras familias son nuestra principal prioridad y la ventaja de ser socias, es que podemos apoyarnos mutuamente.
K: Yo cada día estoy más convencida de que este proyecto va a crecer. Es como la primera etapa de de algo muy grande. Tenemos que esperar, también, la reacción de la gente y en base a esas actitudes podemos ir perfeccionando nuestros objetivos, ir cambiando, hasta lograr el punto de equilibrio para que sea una propuesta integral.
C: Queremos que cuando las personas necesiten algo para sus niños, sepan que pueden acudir a nosotras y encontrar alternativas a lo que hoy está en el mercado antofagastino.

¿Cómo se proyectan?
A: En el futuro cercano vemos una hermana mayor de La Lupita, donde podamos incluir muebles para la casa, bajo un concepto de calidad e innovación.
K: El desafío es mantener la novedad de manera constante, porque nuestro público objetivo no es fijo… porque van cambiando al ritmo en que crecen los niños. Por eso tenemos que estar muy atentas, tener variedad, traer cosas más novedosas.

UN BOULEVARD

La Lupita está dentro del boulevard María Betania, una casa refaccionada en pleno Barrio Brasil, un nuevo polo de comercio en Antofagasta. Para nuestras entrevistadas ese también es un punto importante, pues sienten que es un aporte para recuperar la vida de barrio en la ciudad.

Igual eso es entretenido, es como vivir en comunidad…
A: La idea del boulevard es consolidar un espacio destinado a la mujer. Hay una peluquería, una tienda de ropa deportiva, otra de fiesta, una cafetería y juegos infantiles. Todo cómodo y de fácil acceso, donde quienes somos dueñas de los locales colaboramos para generar un lugar agradable y entretenido.
K: Todas estamos con la disposición de ir cambiando. Nada es estático, todos los días nos adaptamos a diferentes motivaciones, somos volubles y estamos aprendiendo. La mayoría se integra, por primera vez, a un proyecto de este tipo.

¿Y por qué decidieron esto de ser empresa?
K: Por la adrenalina, porque es más llamativo. También es más sacrificado, es mucho más riesgoso, pero te entretienes más porque vas creando cosas diferentes. La mayoría de los  trabajos se vuelven rutinarios, en cambio, cuando emprendimos este desafío, algo que nunca habíamos hecho, sentimos que realmente estábamos construyendo algo que puede crecer más y más.
A: Para mí implica independencia y la posibilidad de desarrollarme como profesional y ser una mamá presente. No podría estar trabajando todo el día sabiendo que mis niñas me necesitan.
C: Mi caso es un poco diferente. Yo soy veterinaria y tengo un trabajo estable que compatibilizo con la tienda. Por otro lado, siento que contribuimos a ampliar la oferta de panoramas, a sacar a la gente del mall, a  que busquen cosas de calidad a buenos precios.

¿Y cómo quieren conseguir eso? Para muchos, ir al mall es su única alternativa de fin de semana…
K: Con calidad y espíritu busquilla, asegurándonos que nuestros clientes queden felices, con una asesoría personalizada. Lograr, a través de la tienda, combinar estética, diseño y ambientación que son los pilares de nuestras profesiones. Esta es otra forma de aportar desde nuestros conocimientos.

¿Qué ha sido lo más difícil?
A: Adaptarnos. Pero, en realidad, esa ha sido una constante en nuestra sociedad: aprender haciendo. Cuando empezamos a trabajar juntas, nos tiramos a la piscina, con una mano adelante y la otra atrás. No teníamos idea ni cuánto podíamos cobrar por nuestro trabajo… era como entrar a las ligas mayores. Pero hemos sido intuitivas y todo va resultando bien.
K: En todo este proceso hemos contado, además, con el apoyo de nuestras familias. Es fundamental sentir que nuestras familias, nuestros maridos, creen en lo que estamos haciendo, porque, finalmente, al sentirnos realizadas con nuestras iniciativas, somos personas más felices también.

“En el futuro cercano vemos una hermana mayor de La Lupita, donde podamos incluir muebles para la casa, bajo un concepto de calidad e innovación”, Alejandra Aguirre.

 

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