Una voz profunda, nítida, potente, con un registro amplio y lo suficientemente dúctil para producir fantásticos matices. Un sentido musical y melódico a toda prueba. La sensación del ritmo y de las vibraciones del aire. Un âviaje íntimoâ en sus mismas palabras. Muchas cosas así podrían decirse de âLa Negraâ y todas serían ciertas y buenas. La música, hábito en esta extraordinaria mujer y cantora. Y en cierta forma, también, la música arrebató su vida.
Pero un âcantorâ como Yupanqui, Jara o una âcantoraâ, como lo fue Mercedes Sosa, aún grandes y sublimes, son muchas veces el vehículo de otras manifestaciones del arte. Inolvidable resulta, oyendo a âla Negraâ, agradecer las composiciones de otros grandes como Ariel Ramírez y Félix Luna en su inigualable Alfonsina y el mar o la poesía fantástica de María Elena Walsh en Como la cigarra; y así, en tantos otros inolvidables temas que llevan la impronta de Sosa: Razón de vivir, Todo cambia⦠y hasta la maravillosa y eterna Gracias a la vida, de Violeta, por nombrar sólo algunos ejemplos.
Lo cierto es que Mercedes Sosa alcanzó la cima del folklore latinoamericano y así lo confirma la constelación de artistas que se suman a rendirle tributo en el disco que comentamos: Joan Manuel Serrat, Luis Alberto Spinetta, Jorge Drexler, Diego Torres, Facundo Ramírez, Víctor Heredia, Julieta Venegas, Pedro Aznar, Nacha Roldán y Shakira, entre otros, dan vida a dos compactos sorprendentes. Primeramente, por la madurez y conservación vocal de Sosa y el exquisito contrapunto que supone oírla en duetos con otros buenos (y también no tan buenos) noveles cantantes⦠un buen punto, en todo caso. En segundo lugar, llama la atención gratamente en lo poético-musical por sobre la media que cabe esperar en un proyecto multitudinario como este. Y, por último, sorprende porque resulta un tributo merecido a una folklorista de nota, y que a cada uno se dé lo que merece, en los tiempos que corren.