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EDICIÓN | Noviembre 2015

ALMA y su cercanía al público

Por Arturo Gómez M., ex astrofotógrafo del Observatorio Interamericano Cerro Tololo
ALMA y su cercanía al público

ALMA dejó de ser un nombre más en nuestro vocabulario. Cuando lo leemos en alguna publicación o medio periodístico, acompañado de una imagen astronómica, como una galaxia o una nebulosa, inmediatamente lo asociamos a ese complejo de sesenta y seis antenas, cuyos platos parabólicos apuntan hacia el cielo, en el norte de nuestro país.

Desde hace unos días, se está mostrando en la Fundación Telefónica Espacio, en Santiago, una interesante exposición de ALMA, con fotografías y videos, que acercan aún más al público a estas instalaciones que se ven lejanas, geográfica y científicamente.

Para llegar, solamente debes ir a la Plaza Italia, también conocida como Plaza Baquedano, el lugar de las celebraciones de nuestros triunfos, a nivel nacional. Más exactamente, a la salida del Metro Baquedano. Desde allí se ve el edificio con forma del antiguo teléfono celular. En su primer nivel, y con una entrada gratuita, se ven decenas de fotos y explicaciones del porqué se eligió en San Pedro de Atacama este lugar, ubicado a cinco mil metros de altura y con una sequedad de su atmósfera, cuyo porcentaje de humedad es casi cero.

Lo bueno de esta exposición es que durará hasta el 3 de enero del 2016, es decir, tenemos mucho tiempo para verla.

El nombre de la muestra es: ALMA, explorando nuestros orígenes cósmicos. Es, sin duda, el radio observatorio más grande del planeta, cuya potencia de recepción radial y área superficial de captación, la hacen ser, por muchas décadas más, insuperable. De aquí hasta fines de noviembre hay actividades gratuitas y talleres educativos para profesores y alumnos.

Pero... ¿Qué es ALMA? Son la primera letra de las palabras en inglés Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (Gran Complejo Milimétrico/submilimétrico de Atacama). Ubicado en el Valle de Chajnantor, a cinco mil metros de altura, donde están las sesenta y seis antenas, en las cercanías de San Pedro de Atacama, es necesario el uso obligado de tubos de oxígeno, tanto para los trabajadores como para los choferes de vehículos. Lo curioso, pero válido, es tener que comunicarse por radio, a una central, cada ciertos minutos, para registrar la ubicación de los choferes, por si han sufrido algún desmayo, por falta de oxígeno.

Las sesenta y seis antenas son platos parabólicos de siete y doce metros de diámetro, que son movidos y transportados a diferentes lugares, por dos enormes camiones de veintiocho ruedas cada uno, llamados Otto y Lore, en honor a los hijos del ingeniero alemán que los diseñó. En su entorno se ven dos grandes formaciones volcánicas: el Licancabur y el Láscar. Zorros, vicuñas y pumas son parte de la fauna, además de los cactus, en lo vegetal.

La gran mayoría de los ingenieros y técnicos trabajan en el Centro de Operaciones, ubicado a una altura normal promedio, de 2.900 metros. Recién en este año se abrieron las puertas para los turistas y visitantes en el Centro de Operaciones, ya que para subir a los cinco mil metros, donde están las antenas, se requiere de exámenes médicos específicos.

Así que tenemos dos lugares físicos (Santiago y Atacama) para acercarnos a este hermoso complejo radioastronómico, llamado ALMA, que abrirá nuestros ojos para maravillarnos de lo que puede hacer el hombre en la búsqueda de respuestas frente al universo que nos rodea.

 

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