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EDICIÓN | Noviembre 2015

Todopor las tablas

Javiera Del Real y Enzo Gnecco, dueños Hangar 270 Espacio Creativo.
Todopor las tablas

Ha pasado más de un año desde que comenzó este hermoso proyecto familiar en la comuna de Concón y ya cuenta con fieles espectadores que todos los meses se asombran con las distintas obras, puestas en escena y shows para grandes y chicos. Un proyecto en el que sus dueños apostaron y están desarrollando su mayor pasión: la actuación.

Por María Inés Manzo C. / fotografía Teresa Lamas G. y gentileza Hangar 270

Hangar 270 Espacio Creativo nació, en agosto del 2014, como el primer teatro de Concón, gracias al sueño del matrimonio de Javiera Del Real (31) y Enzo Gnecco (33). Ambos actores de profesión sabían que si querían trabajar en lo que más amaban, debían emprender. Por eso su propuesta busca encantar al público de zona, que no tenía un espacio artístico cercano, haciéndolos volver a los orígenes del teatro y aproximando a los niños con sus familias a la simpleza y magia de las artes escénicas.

Javiera siempre fue muy tímida y jamás pensó en la actuación como una opción para su vida. Matea, desde pequeña, estudiaba en el Colegio Capellán Pascal de Viña del Mar cuando en primero medio trasladaron a su papá, que era marino, a Talcahuano, y fue en ese cambio cuando descubrió, en su nuevo colegio, las capacidades que tenía para expresarse a través de lo artístico.

Cada trabajo lo relacionaba con el teatro, tuvo la oportunidad de actuar en su primera obra, y esa timidez comenzó a desaparecer. Al regresar a Viña, esa inquietud no paró con los años y dejando los prejuicios de lado se animó a conocer las escuelas de la región hasta que llegó a DUOC UC. “En algún momento pensé en estudiar en Santiago, pero todas esas escuelas tienen una línea súper definida, a diferencia de la nuestra que tenía profesores de muchas universidades, lo que nos permitió aprender distintas visiones del teatro. Desde segundo año, estábamos inmersos en el mundo laboral actuando, haciendo prácticas, conociendo actores consolidados”, cuenta Javiera.

Por su parte, Enzo nunca fue muy bueno para el estudio, pero sí tenía un sueño: ser animador. En su colegio, la Scuola Italiana de Valparaíso, siempre destacó por ser un contador de chistes innato y mostrar su lado artístico. En segundo medio comenzó a actuar y participó en la obra Jesucristo Superestrella, en el papel de Judas, donde los buenos comentarios lo hicieron pensar que tal vez tenía un camino por ahí.

Pero su anhelo era más grande, y desde tercero medio trabajó con una productora animando eventos en distintos colegios. Buscando estudiar comunicación escénica llegó también a DUOC UC. “Pensé que la carrera se iba relacionar más con lo que yo quería, hasta que un profesor, en la primera clase, nos dijo: esto es teatro. En un momento quise retirarme, pero me quedé y me encantó. Pasé de ser “el porro del colegio” al más aplicado del curso… era lo mío, me sentía muy bien. Incluso comencé a trabajar ahí motivando a otros alumnos a estudiar, y fue así como conocí a la Javi, hoy mi actriz favorita (ríe)”.

Al comienzo, Javiera y Enzo solo eran compañeros, cada uno con su historia y grupo de amigos; por más de un año la relación fue distante, hasta que un día, tras una larga conversación, se dieron cuenta de que tenían mucho en común. “La Javi siempre ha sido estructurada, la ordenada, y yo el de personalidad más volátil y desordenada. Pero ambos nos apoyamos y nos complementamos. Desde la escuela trabajamos harto, nos gustaba ganar nuestro dinero. Postulamos a proyectos, animamos cumpleaños infantiles y sabíamos que si queríamos vivir de esto nos teníamos que esforzar” señala Enzo.

Al titularse, Enzo entró a trabajar en la Municipalidad de Valparaíso para armar la dirección de cultura, mientras, paralelamente, se desempeñaba como actor. En ese mismo tiempo, Javiera tuvo la oportunidad de montar un musical en Nueva York, junto a una compañía de alumnos del DUOC de Santiago. “Vino el director Tom Kremer de Estados Unidos, primero presentamos en Chile la obra Todos eran mis hijos y algunos estudiantes nos ganamos una beca para el extranjero. Me fui por tres meses, conocí una realidad maravillosa y montamos la obra Amor sin barreras. Al regresar, seguimos con funciones en Santiago”, señala Javiera. Pero la vuelta a Chile le tenía una sorpresa, pues Enzo le pidió matrimonio. Hoy ya tienen unas hermosas mellizas, Amelia y Simona (de tres años y siete meses) y esperan con ansias la llegada de un nuevo integrante para la familia: Santino.

NOKNOK

Luego de la Luna de Miel, Enzo dejó su puesto de gestor, mientras Javiera trabajaba en marketing en una empresa de telecomunicaciones. “Aunque generaba dinero como actor, lamentablemente en Chile no se puede vivir solo de eso. En ese momento nació la idea de hacer un primer emprendimiento. Me llamaron del Ministerio de Cultura, para hacer una obra y comencé a trabajar de manera independiente distintos espectáculos. Así nació NokNok el 2009”, cuenta Enzo.

¿Cómo fueron los comienzos?
E: Partí trabajando con servicio público, empresas y armando obras temáticas. La Javi, como también es dramaturga, generaba el contenido, mientras yo dirigía y me encargaba de los actores. Al comienzo éramos solo nosotros y  al tiempo pudimos contratar a algunos colegas. En el 2010, estábamos muy contentos porque teníamos tres clientes grandes, pero tras el terremoto se cancelaron todos los proyectos de cultura de las empresas y se enfocaron a la reconstrucción por un largo periodo.

¿Qué hicieron?
J: Siempre ante este tipo de dificultades hemos tenido fe, y yo sentía que, de alguna manera, íbamos a solucionar este mal momento y así fue.
E: Era mucho más fácil rendirse y buscar un trabajo cualquiera con contrato fijo, pero decidimos apostar por nuestro sueño. Hoy nos llaman de distintas universidades para dar charlas motivacionales y que los alumnos se animen a hacer sus emprendimientos. Una de las cosas que les decimos es que si quieren vivir de esto “tienen que pasar hambre”. Es decir, cuando hay una necesidad, se puede superar.

¿Cómo se define NokNok?
E: No somos una productora de eventos, sino que una oficina de comunicaciones que genera contenido cultural.
J: Queremos poner en serio el teatro como herramienta de comunicación, que no sea solo visto como una obra de teatro. Puede servir para muchos tipos de proyectos y nuestra oficina, más allá de un servicio, es una experiencia con el cliente. Trabajamos con fotógrafos, camarógrafos, sonidistas, audiovisuales, y logramos crear eventos artísticos, con montajes maravillosos, pero sobre todo contenido.

Así nace Happy Mind…
E: Así es, comencé a trabajar con el yoga de la risa y hoy aplico el modelo Happy Mind Coaching para personas o empresas, que a través de una experiencia energética puedan experimentar distintos estados de la risa. Yo quería tener más herramientas para NokNok y hoy soy coach certificado. Realmente me cambió la vida, me permitió tener una visión más positiva y transmitírsela al resto de la gente.

HANGAR 270

Mientras NokNok comenzó a crecer, también surgió la necesidad de encontrar un espacio para guardar todo el vestuario, la escenografía y la utilería, pues ya no había espacio en la casa de Javiera y Enzo. En medio de esa búsqueda llegaron a una fábrica de muebles que, si bien se veía como una gran bodega, tenía potencial para un gran proyecto. “El sueño de todo actor es tener su propia sala de teatro, y creíamos que, ya con treinta años, era el momento de atrevernos”.

¿Cómo se fue desarrollando el proyecto?
E: Nuestra idea era habilitar una sala de teatro en el primer piso y en el segundo oficinas; hoy trabajan aquí NokNok y Audiovisual Chile, nuestro media partner, que generan contenido cultural a través de lo audiovisual. Al comienzo, el dueño que nos arrendaba el espacio desconfiaba, porque éramos actores, pero al contarle el proyecto le gustó tanto que nos dijo que si no lo hacíamos nosotros lo haría él. Así pedimos un crédito al banco y estuvimos durante dos meses en la remodelación.

J: La buena energía del teatro generó que mucha gente nos ayudara. Nos regalaron focos LED, sillas para la sala, un amigo nos hizo la instalación de luz profesional y comenzamos a surgir. Como es autogestión, todo fue más lento, partimos con lo básico. Pero en este año hemos crecido muchísimo. Lo último que nos llegó fueron cuarenta butacas, del antiguo cine de Reñaca, que esperamos instalar en diciembre.

¿Cómo han logrado mantenerse?
E: Nosotros abrimos el Hangar no con el afán de ganar dinero, pero sí queremos que se mantenga. Que el público de Concón y de la región comience a correr la voz de que aquí hay un teatro. Antes no existía ningún espacio así y, por lo tanto, no se había generado la necesidad. Lo que estamos haciendo es ir creando audiencias, por eso hay que resistir, porque esto lleva tiempo. Y ya tenemos público que viene todos los fines de semana.

J: A la gente le gusta que estemos nosotros, que los reciban los dueños. Tenemos nuestro público frecuente, muy familiar. También vienen hartos adultos, porque había muchos con ganas de consumir arte y que no van a Valparaíso.

Están cambiando la mentalidad…
J: Sí, por ejemplo hay niños que son súper inquietos y muchos papás nos han comentado que en nuestras obras logran concentrarse. De alguna forma descubren algo mágico, que es volver a los orígenes. Hoy existen salas de cine muy modernas y tecnologías que los distraen de lo simple. Yo hago una obra que se llama Cuentos para compartir, donde los niños y sus padres terminan relatando un cuento en el escenario.

¿Con qué compañías trabajan?
J: Al principio teníamos que llamar a los amigos, pero ahora las compañías nos llaman a nosotros. Todos los sábados vienen diferentes y una vez al mes actuamos nosotros con stand up comedy u obras familiares. Nos han visitado compañías de flamenco, emergentes, de la región y de Santiago.

El Hangar ha permitido generar otros espacios culturales
J: Sí, uno de ellos es Área 270, la artista plástica, Valeria Salgado, aporta con su visión y va rotando a distintos exponentes de pintura, fotografía, etc. En Concón está lleno de artistas y todos los días nos llega una propuesta. Han venido muchos a exponer y a hacer talleres. Además, nos acabamos de conformar como centro cultural, gracias ello vamos a poder postular a proyectos.

¿Cuáles son los próximos proyectos?
J: En el verano haremos talleres para todas las edades. En el invierno tuvimos talleres artísticos para niños y fue un éxito. También queremos tener cartelera semanal para los turistas y vamos a estrenar un espectáculo musical.

¿Cuál es la cartelera de fin de año?
Todos los sábados tenemos shows a las 12:00 horas (yoga de la risa, conciertos de meditación, música en vivo); 16:30 horas (infantil) y 21:00 horas (adultos). Y para diciembre tenemos el show de Navidad. Pueden buscarnos en Facebook (Hangar 270 Espacio Creativo) o escribirnos a hangar270@gmail.com para recibir la cartelera.

 

"Queremos poner en serio el teatro como herramienta de comunicación, que no sea solo visto como una obra de teatro. Puede servir para muchos tipos de proyectos y nuestra oficina, más allá de un  servicio, es una experiencia con el cliente”, Javiera Del Real.

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