La calle Villota que todos conocemos en Curicó, tiene una historia tremendamente interesante. Historia que leí en un libro del escritor curicano René León, en donde se señala la importancia del señor Francisco Villota Pérez-Cotapos. Nacido en Santiago, acaudalado y con una numerosa familia, llega a nuestra zona para hacerse cargo de la Haciendo Teno. Con el paso del tiempo, se da cuenta que tiene que luchar por la Independencia de Chile, con tan mala suerte que muere en 1817, ahorcado en la Plaza de Curicó, en frente de todo el mundo. Los franciscanos se compadecen de él y le dan sepultura en la Iglesia de San Francisco. El Club de Leones de Curicó, y con la ayuda de los fondos del Consejo Regional, decidió hacer un homenaje bicentenario a este hombre, para lo cual, rescataron tierra âcomo un gesto simbólicoâ de los restos que quedaron de la iglesia San Francisco luego del terremoto. Así, el pasado 4 de diciembre, a las once de la mañana, se trasladó la tierra que representa el cuerpo de don Francisco Villota, a la Parroquia Matriz, en donde se dispuso un monolito con fuentes de vidrio que guardan los restos en tierra. Por otro lado, se regalarán más de dos mil libros con su historia a todos los colegios de la provincia y a todas las bibliotecas que existen en la región. A su vez, el Club de Leones me propuso hacer un cuadro que represente a este personaje que luchó por todos nosotros. El cuadro se exhibirá de manera permanente en la Municipalidad de Curicó. Los invito, entonces, a compartir esta historia a través del arte y la expresión cultural de este quien fuera un gran compatriota.