A l dejar los pinceles y las brochas, fluimos hacia la reflexión conceptual, donde el arte dejó ese espacio decorativo y se convir tió en un instrumento cuestionador.
La escena de “avanzada” pretendió operar una reformulación del cuerpo de la obra proponiendo un nuevo espacio de pensamiento artístico que llevó a la creatividad a salirse de lo tradicionalmente delimitado.
El 2 de junio de 1982, cinco aviones especialmente acondicionados escribieron en humo blanco sobre el cielo del barrio de Queens de Nueva York los quince versos del poema de Raúl Zurita La Vida Nueva incluido en Anteparaíso, la segunda parte de su trilogía poética.
Al escribir en el cielo abandonó las páginas del libro que sólo permiten la lectura individual y cuya escritura queda protegida por la tinta indeleble. El cielo como página de escritura se abrió a la lectura colectiva; pudo ser leída simultáneamente por miles o millones de eventuales lectores. Pero esta escritura fue efímera, fugaz, porque estaba escrita con humo que el viento se encargó de borrar.