A Rosemarie Momberg le encanta tener las manos en la masa y crear tortas con personalidad, producto de un talento innato, además de una herencia alemana que le ha enseñado a hacer bien las cosas desde el principio.
Por Soledad Posada M. / fotografía Sonja San Martín D.
Las tortas de novios de Tortas Momberg tienen agotados sus pedidos hasta febrero. Esto demuestra la necesidad de un público por tortas distintas que tengan el sello personal de cada pareja. Y Rosemarie Momberg, a la cabeza de esta empresa, lo logra. Cada diseño representa un desafío, sumado a sabores muchas veces producto de la inventiva de esta joven emprendedora, que también realiza diseños infantiles y para cualquier ocasión.
El secreto de su éxito se basa en su equipo de trabajo. “Estoy muy agradecida de todas las personas que creyeron en mi potencial. Sobre todo de haber conocido a mi amiga y decoradora Natalie, al igual que a mi mejor amiga Claudia, que es una de las mujeres más trabajadoras y esforzadas que he conocido en mi vida. Un equipo muy funcional, con trabajadoras honestas y comprometidas con Tortas Momberg”, señala Rosemarie, quien, además, dicta cursos breves en Concepción y diversas ciudades de Chile.
¿Cómo empezó tu interés en la pastelería?
Por los maravillosos dulces de mi oma, sus berlines, kuchenes de ricota, streussel de manzana, etc. Todas mis tías y mi madre cocinan exquisito. Descubrí que amaba la pastelería luego de trabajar como vendedora en la pastelería Roggendorf, cuando decidí darme un año sabático después de terminar el colegio. Luego, estudié Gastronomía Internacional en Inacap, y al salir de mis clases de pastelería, llegaba a casa a cambiar todas las recetas a mi gusto y a inventar nuevas. También, tomé clases con Marcela Capo, y vendía todo lo que preparaba a domicilio.
¿Qué dificultades has encontrado para emprender tu negocio?
Comencé muy joven a trabajar; a los veintiún años ya tenía mi carrera y trabajaba en un restaurante en Concepción. Decidí irme a Canadá a juntar plata para empezar mi negocio. Volví y comencé de a poco, con las redes sociales, trabajando de lunes a lunes entre doce a veinte horas diarias. Gracias al boca a boca fui creciendo, invertí, hice una ampliación y remodelé un espacio al lado de la casa de mi madre, quien siempre me ha apoyado a ojos cerrados. Luego, gané un capital semilla en SERCOTEC para terminar la implementación de mi pastelería. A porrazos aprendí a administrar, junto con el apoyo de mi contador, Luis Rebolledo. Siempre está ahí ante cualquier duda y trámites, como el Servicio de Salud, que pone muchas condiciones y papeleo, pero es necesario.
¿Cuáles son las directrices que destacas en tu empresa?
La constancia en el trabajo; los ingredientes de calidad; la innovación, sobre todo en cuanto a sabores y diseños; las terminaciones perfectas y revisar el producto antes de entregarlo para que el cliente quede conforme. Lo más importante, cómo tratar al cliente. Él es el motor del negocio, por lo que muchas veces, sobre todo en fechas de alta demanda, lamentablemente no podemos tomar tantos pedidos porque dedicamos mucho tiempo a cada producto.
ORIGEN ALEMÁN
¿En qué partes del mundo has trabajado?
Trabajé casi un año en Vancouver, Canadá. En un restaurante italiano, como ayudante del pastelero; en una pastelería francesa y en una crepería, haciendo más de cincuenta variedades de crepes frente al público en la calle principal de Vancouver. Fue una maravillosa experiencia y muy dura al mismo tiempo, lejos de la familia y amigos. Sin embargo, me dio la fuerza para decir “no quiero más jefes en mi vida”.
¿Crees que tu ascendencia alemana ha influido en tu gusto por lo que haces?
Claro que sí, adquirí ese don por haber desarrollado un paladar fino gracias a mi oma. Luego me enteré, maravillada, que mi bisabuelo era panadero y pastelero en Alemania, a quien no conocí porque murió en la Segunda Guerra Mundial. Además, heredé el trabajo duro, la perseverancia, hacer bien las cosas, trabajar con los mejores productos y levantarme aunque esté cansada. Lo vi toda mi vida en mi oma, en mi madre y en mis tíos y hace poco supe (ya que mi abuela no habla mucho de la guerra) que mi bisabuela, viuda, salió de la pobreza que dejó la guerra, trabajando como nunca. Hay que hacer las cosas bien desde un principio.
¿Y una característica personal?
Soy bien dispersa. Esta cualidad me ha ayudado a expandir mi mente, a desarrollar más el lado artístico y a no hacerme problemas por cualquier cosa. No me hundo si algo sale mal; al contrario, soy más fuerte con cada tropiezo y más ganas me dan de seguir adelante, porque sé que se puede. Me rodeo de energías positivas. Por ejemplo, cuando estoy inventando un nuevo producto, digo en voz alta: “esto va a quedar maravilloso, exquisito, inolvidable”.
TORTAS
¿Cuáles han sido las tortas más raras que has hecho?
Varias. Una vez me pidieron una torta con forma de sombrero de Harry Potter para un fanático; otra con forma de lapicero con lápices saliendo de la torta, para el dueño de una librería; una con forma de completo y otra con forma de churrasco, para el dueño de la Fuente Alemana. Inolvidables son una con forma de cubeta de hielo, con hielos y una botella comestible de Jack Daniels saliendo de la cubeta; y una torta de matrimonio simulando el monte Everest con el novio escalando la torta y la novia esperándolo en la cumbre.
¿Cuáles son los tipos de tortas que tienes?
Tenemos tortas tradicionales de bizcocho fino y de hojarasca; y una línea de tortas premium, como la de zanahoria, maracuyá y chocolate belga.
¿Qué otras preparaciones se pueden pedir en Tortas Momberg?
Cupcakes, kuchen de manzana (receta de mi oma), cóctel dulce de brownies, profiteroles rellenos, mini empolvados, cheesecake de maracuyá y de frutos rojos; y variedad de kuchenes, de maní, nueces, frambuesas y arándanos.
¿De dónde traes los diversos ingredientes de tus tortas?
Algunos ingredientes los traemos de Alemania, otros de Estados Unidos. He comprado insumos también en Canadá, Perú, Argentina y Brasil. Más que nada herramientas para poder dar ese toque inolvidable a nuestros diseños.
¿Cuáles son las tortas preferidas por los penquistas?
La torta Amor. En Concepción, las personas son muy tradicionales. También, tenemos la torta más vendida que es la Tres Sabores. Llama mucho la atención la exquisita Amapola, con un sabor muy peculiar. Además, tenemos clientes “adictos” a nuestra torta Pie de Limón, Maracuyá y Canela Alemana, entre otras. Y los fanáticos del chocolate, no se pierden la torta Chocolate Triple.
¿Cuál es tu sueño empresarial?
Crecer, que todos conozcan Tortas Momberg en Concepción, tener una pastelería con atención al público, con productos recién salidos del horno, de calidad y con sabores inolvidables.
"Una vez me pidieron una torta con forma de sombrero de Harry Potter para un fanático; otra con forma de lapicero con lápices saliendo de la torta, para el dueño de una librería”.