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EDICIÓN | Octubre 2015

Palo a palo

Josefa Prat, hockista.
Palo a palo

Protagonista en el despegue del hockey césped femenino en Concepción, forma parte del equipo del Deportivo Alemán que participa en la Primera División A de la disciplina. Con talento y perseverancia, espera seguir cosechando éxitos.

Por Érico Soto M. / Fotografía Sonja San Martín D.

Cuando Josefa Monserrat Prat Tapia (22) comienza a hablar de hockey, lo hace con el cariño y compromiso que solo se le puede tener a algo muy preciado. Es por eso que esta jugadora del Deportivo Alemán, club con el que compite en la primera división de la especialidad a nivel nacional, cultiva con fanatismo un deporte que se ha convertido, más que en un pasatiempo, en un modo de vida.

Conoció desde muy pequeña el hockey césped, aunque también le dedicó varios años al tenis, pero su segundo encuentro con el stick y la bocha la terminó de cautivar, llevándola a formar parte del equipo femenino que se coronó campeón de la segunda división, logrando el ascenso para esta temporada.

Estudiante de Ingeniería Comercial en la Universidad del Desarrollo, es una jugadora con características ofensivas, y tiene claro que su destreza y velocidad le han permitido sacar ventajas en el campo de juego. A partir de este semestre aparecen desafíos mayores, que la han hecho redoblar esfuerzos partido a partido, pero de todos modos se ilusiona con nuevos objetivos y logros, tanto individuales como grupales.

¿Cómo conociste el hockey?
De pequeña estudiaba en el Wessex School, y allí partí porque era uno de los deportes asignatura. Eso fue en Tercero Básico, y entrené hasta Séptimo. Lo dejé porque se fueron las demás chicas que jugaban conmigo, que eran mayores. Luego jugué tenis, y años más tarde volví al hockey, cuando supe que el Deportivo Alemán puso una cancha.

TAMBIÉN TENISTA

¿En algún momento pensaste quedarte con el otro deporte?
Pudo ser, porque competí a nivel nacional y estuve entre las diez mejores. Pero yo sentía que no era buena. Sí, hiperactiva. Mi papá me inscribió en el club de tenis del Parque Ecuador, y allí era exigente, se entrenaba con alto rendimiento, de lunes a viernes. Pasé a sub 18 en el tenis, pero ahí encontré poca competencia, pues no se alcanzaban a hacer los cuadros de torneos. Estaba desmotivada. Se lo conté a una amiga del colegio, y me dijo que estaba entrenando hockey en el Deportivo Alemán. Así que dije que esta era mi oportunidad, y dejé de lado la raqueta. En la casa me apoyaron con el cambio, y yo feliz, fue como si nunca hubiese soltado el palo.

¿Cómo fue tu evolución como jugadora?
Me han marcado los entrenadores que tuve. Primero, con Cristián Cifuentes, el deporte era más bien recreativo, pues se entrenaba el físico y a jugar. Pero luego el club incorporó técnicos argentinos: Emiliano Monteleone y Cristián González. Desde el 2012 lo tomamos de otra manera, con mayor seriedad, progresamos en el juego y ganamos en técnica. Con eso, nos empezó a ir bien. En la segunda división, pasamos del cuarto lugar (2011) al tercero, y el 2014, al primero, por lo que logramos llegar a la primera división.

¿El juego de las rivales ahora es muy diferente?
Se nota mucho el cambio de ritmo. El primer partido que tuvimos, contra Alumni, fue el de transición, frente a un equipo similar, porque no era de los más fuertes, y ganamos. Pero luego vinieron rivales más duros: perdimos cinco a cero contra la UC, y uno a cero contra Manquehue. Aquí hay mucho aprendizaje. Por ejemplo, al principio hice mi jugada típica, pasándome a un par de jugadoras, pero después no lo pude volver a hacer. No “cayeron” más, las defensas no te dejan pasar. Todo es más exigente, más rápido, y ahí se nota nuestra falta de experiencia. Quedamos con la sensación de que perdimos, pudimos hacerlo mejor, sobre todo en el último partido. Tuvimos la pelota y sentimos que era posible ganar.

¿Cuáles son tus características como hockista?
Soy delantera, juego por la derecha, con habilidad y velocidad. Es decir, harto manejo de palo y pelota. He tenido que desarrollarlo, sobre todo con los entrenadores argentinos, reforzando la técnica: te ayudan a “agarrar” de otra manera, cambios que van permitiendo mejorar, jugar de una forma más natural.

¿Eres la de los goles?
No soy goleadora. Soy de las delanteras que asisten, y meten más pases que goles.

AGUERRIDA

Aunque no porta la jineta de capitana dentro del equipo, Josefa muestra su carácter cada vez que sale a la cancha. Puede que sea el peso del apellido, pues reconoce a Arturo Prat como su tío tatarabuelo, y habitualmente debe asumir el liderazgo necesario para que el equipo pueda conseguir la victoria.

¿Tienes algún referente?
Me gusta mucho el juego de Luciana Aymar. Siempre la veía, con su habilidad de palo, aunque no mete muchos goles, como yo. Mis compañeras me molestan un poco con ella, en un aspecto de su juego, que no vuelve a defender. En eso nos parecemos, porque ella corre solo para atacar. Claro que la diferencia es que ha sido la mejor del mundo varias veces.

¿Es un deporte que necesita de mucho sacrificio?
No lo veo así. Para mí, es más sacrificio ir a la universidad que jugar hockey. El deporte me gusta; me pongo triste si no tengo que viajar, por ejemplo, porque para mí es un placer. Aunque sí es agotador, con los partidos y los viajes. Entrenamos, mínimo, cinco veces por semana.

¿Qué tipo de cancha prefieres?
Sintética, como son la mayoría de la competencia. Y aquí se dividen entre sintética de agua y tierra. Acá en el Alemán tenemos de agua, donde no te duele si caes, pero es más rápido el juego, lo que a mí me acomoda. Viña tiene una cancha de césped natural, donde no se puede jugar tan rápido.

¿Cómo evalúas el nivel del hockey césped en Concepción?
Solo hay dos equipos, Country y Alemán, además de los colegios y universidades que lo practican. Está la Liga Bío Bío, que nosotras no podemos jugar, porque se nota mucho el nivel. No tenemos mucha competencia acá. Y lo que hacemos para entrenar es jugar contra hombres o salir de gira, incluso a Argentina.

FUTURO

¿Y a nivel de selecciones?
Nos falta para alcanzar un mejor nivel internacional. Se nota que Chile va creciendo en forma exponencial, va mejorando cada año, y eso se ve en los resultados. Aún no como en Argentina, pues allá tienen la cultura del deporte, en cambio acá está la del ocio y la tecnología. Somos pocos los que hacemos deporte. Pero hacia allá vamos.

¿Has formado parte del algún proceso selectivo?
Me han llamado, pero nunca se ha concretado. Dos veces me quisieron ver, pero no se ha traducido en una citación. Me gustaría, me tengo confianza y puedo llegar a un nivel de selección. Para eso estoy acumulando experiencia, tengo que aprender y poder concretar jugadas.

¿Cuáles son tus expectativas?
Sueño con ser seleccionada nacional, pero prefiero vivir el día a día. Ahora estoy jugando bien, aprendiendo en primera división y cada día trato de pasarme a las jugadoras rivales y ganar.

¿Y los objetivos con tu club?
El Deportivo Alemán es como mi casa. Fue el club que me permitió volver al hockey, que es el deporte que me apasiona. Acá están mis amigas, que son mi familia, así que llevo la insignia muy bien puesta. Sabemos que nos falta para poder ganar este torneo, pero la idea es ir alcanzando a nuestras rivales. Queremos ser un equipo conocido, ya lo somos por nuestra entrega física, pero queremos hacerlo por nuestra habilidad y trabajo en equipo.

¿Qué es lo que más te gusta de este deporte?
Me gusta la adrenalina que siento cuando juego. Me he lesionado mil veces, y me doy cuenta recién después de los partidos. Me meto tanto en el juego, lo paso tan bien, que el tiempo se me va volando. Lo disfruto.

 

"Me gusta la adrenalina que siento cuando juego. Me he lesionado mil veces, y me doy cuenta recién después de los partidos. Me meto tanto en el juego, lo paso tan bien, que el tiempo se me va volando”.

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