Además de licenciada en Arte, Pía Aldana estudió un magíster en Literatura, dado su gusto por la poesía y la lectura. Al mezclar ambos intereses, surge una artista integral, llena de energía y entusiasmo que no se cansa de sumar, cada día, un granito de arena a su obra.
Por Soledad Posada M. / fotografía Sonja San Martín D.
Al igual que para conseguir el detalle y la riqueza de su arte, los dioramas, Pía Aldana trabaja incansablemente para reflexionar y seguir desarrollando sus ideas y pensamientos. Detrás de cada proyecto artístico, hay una explicación y un concepto coherente, lo que no quita que Pía goce con el gusto transversal que provoca cada pieza. “Alguien que no sabe de teoría del arte ni de discursos de arte contemporáneo puede disfrutar desde su propia subjetividad. El diorama miniatura, como lenguaje, permite ingresar a un territorio de disfrute. En donde paralelamente habitan elementos lúcidos y verosímiles, y otros asombrosamente lúdicos”.
Pía, además, ha aprendido múltiples oficios, debido al desafío constante que significa su micro empresa “Pájaros en la cabeza, diseños”, donde, hace diez años, diseña y manufactura accesorios y complementos femeninos e infantiles.
¿Cuáles fueron tus referentes para iniciarte en el mundo del arte?
Miro harto hacia el pasado y me interesa mucho lo interdisciplinario, por lo que mis referentes no provienen solo del mundo de las artes visuales. La literatura, la historia, el teatro, la música y las humanidades, en general, han sido ejes fundamentales. En términos teóricos, algunos de mis referentes son Umberto Eco, Gastón Bachelard, Georges Perec, Baudrillard, Marcel Proust, Ernesto Sábato, Julio Cortázar y Felisberto Hernández. En términos artísticos, el trabajo de quienes fueron mis profesores en la escuela de arte UDEC, por su rigurosidad, humildad y buen hacer. Asimismo, el trabajo de Abelardo Morel, Julia Fullerston, Doris Salcedo, Claudio Gay, o el tremendo dioramista chileno Rodolfo Gutiérrez “Zerreitug”, cuyos dioramas locales se encuentran en la Galería de la Historia del Parque Ecuador. También, los grandes artistas de la historia, pues encuentro en ellos esa determinación incansable, el ímpetu constante por aprender y perfeccionar, la obsesión por el trabajo, un pensamiento político, ideas claras y disciplina férrea.
ATESORAMIENTO
¿Cómo comienzan tus proyectos?
Desde la reflexión, que se suscita a partir del coleccionismo doméstico, la etnografía, la arqueología cotidiana, la museología, la literatura y lo que denomino el patrimonio de lo doméstico. Situándome, particularmente, desde el coleccionismo, como práctica y disciplina. Me interesa rescatar los valores simbólicos que se establecen entre el coleccionista y su colección, lo que conceptualmente llamo: “relicarización secular”. Buscar un objeto, encontrarlo, asignarle un lugar dentro de la colección, poseerlo, convertirlo en un ícono de algo o alguien determinado, ficcionalizarlo y atesorarlo. Atesorarlo no por un valor material, sino por lo que simboliza para quien colecciona, que muchas veces ve desplegarse por medio del objeto sus recuerdos y el vasto territorio de la memoria.
Como tu proyecto Herbolarias: Micro-narraciones de jardines interiores e internos…
Este se suscita desde reflexiones asociadas al coleccionismo doméstico de plantas y la configuración simbólica de los jardines de interior. Los que vieron la muestra, encontraron, por una parte, réplicas en miniatura de los jardines de interior de diversas mujeres que me permitieron generosamente acercarme a su universo interno, doméstico y privado, fotografiarlo y luego reconstruirlo por medio del diorama miniatura. Y por otra, óleos sobre tela en gran formato y dioramas que reconstruyen diversas plantas de interior de nuestro país, por medio de la crea cruda y con una simulación de papel mural, también pintados al óleo.
MANUFACTURERA
¿Cuántas y cuáles técnicas de manufactura y artes plásticas manejas?
Dado mis múltiples intereses, me he “aproximado” a diversos lenguajes artísticos y mi oficio está en constante aprendizaje y evolución, muchas veces a prueba y error. Me he acercado al diorama miniatura, dibujo, pintura al óleo y picto-xilografía. Paralelamente, siempre estoy aprendiendo oficios, como tornería, troquelados, origami, cerámica, albañilería, electricidad y costura.
¿Qué te apasiona de los dioramas?
Lo interdisciplinario, pues para construir un diorama, necesariamente, debes recurrir a muchas técnicas: pintura, serigrafía, jardinería, artilugios eléctricos, moldeado de cerámica, sonido, carpintería, etc. Me resulta absolutamente alucinante esa mixtura y la necesaria introspección, minuciosidad y paciencia al momento de volcarte a construir, reconstruir o imaginar un espacio en miniatura. Hacer un diorama es un proceso muy lento, al final de una jornada de doce horas de trabajo no hay mucho avance, por lo tanto, es una prueba a la paciencia. La temporalidad de los dioramas es absolutamente opuesta a lo que hoy vivimos como sociedad y eso me resulta fascinante.
“También, me atrae volver sobre el oficio, sobre la manufactura, y en tanto se ejecuta dicho oficio percibir cómo se modifica el espacio construido, lo que da paso al proceso de atesoramiento. Solo desde allí puedo percibir “los defectos del habitar”, que en términos de lo visual se traduce en la cera por accidente derramada en el piso, o en los rastros de humedad de una ventana o pared, en las hojas secas de una planta, en el polvo o la tierra desparramada de un macetero dado vuelta. Esos accidentes domésticos son los que hacen que un espacio reconstruido en miniatura sea cálido, memorable, humano… lo otro, la extrema perfección, hace que todo se vuelva estéril.
¿De qué se trata tu próximo proyecto?
Actualmente estoy trabajando en tres proyectos: La etnografía de los balcones, La memoria de los umbrales y Flora y fauna, fragmentos de un paisaje endémico. Los últimos dos son dioramas troquelados y reconstrucciones patrimoniales. En tanto, La etnografía de los balcones, pesquisa y reconstruye mediante el diorama miniatura, con movimiento (cortinas, toldos, etc.) y sonido ambiente, veinte balcones de la intercomuna. Más de alguien sonreirá ante la sorpresa del sonido y movimiento, y con esa sonrisa me doy por pagada.
"Me atrae volver sobre el oficio, sobre la manufactura, y en tanto se ejecuta dicho oficio percibir cómo se modifica el espacio construido, lo que da paso al proceso de atesoramiento”.