Presencia de América Latina es el título que lleva una de las obras murales más monumentales que posee Concepción. Fue proyectada por el muralista mexicano Jorge González Camarena, quien junto a sus compatriotas Salvador Almaraz, Manuel Guillén y Javier Arévalo, más los pintores chilenos Albino Echeverría y Eugenio Brito, dieron forma a uno de los murales de mayor pregnancia en nuestra zona.
Esta obra es expresión de la solidaridad del pueblo mexicano ante el devastador terremoto que asoló el centro y sur de Chile el año 1960. En principio fue ofrecida a la ciudad de Valdivia, pero extrañamente fue rechazada la idea.
El muro posee una superficie pintada de doscientos cincuenta metros cuadrados, cuya ejecución se inicia en noviembre de 1964 y finaliza en abril de 1965.
El relato pictórico está plasmado sobre tres grandes paños, uno central mayor y dos laterales menores. La lectura se inicia desde la derecha, donde se describe el mundo prehispánico simbolizado por la presencia del dios Zontemoc arriba (“Sol que cae”) y Tláloc (“dios de la lluvia”), en la parte inferior. Continúa la lectura hacia el paño central, donde se encuentra la mayor riqueza simbólica. Iniciando el recorrido “la pareja original” y dominando en el centro la “fusión de las razas”, representada por el enorme rostro rojizo junto a otros fragmentos faciales. El paño final describe la hermandad mexicana y chilena graficada por el gran nopal mexicano entrelazado por copihues y heridos, al mismo tiempo, por espadas invasoras.
Sobre y a lo largo de todo el mural se despliegan todas las banderas del continente latinoamericano.
En el borde superior, se puede leer la frase de Neruda: “Y no hay belleza como esta belleza de América extendida en sus infiernos, en sus cerros de piedra y poderío, en sus ríos atávicos y eternos”…
Esta obra fue declarada Monumento Histórico 147, del 30 de abril de 2009.