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EDICIÓN | Octubre 2015

Caminos que mantienen la memoria

Por Montserrat Salvat, coordinadora Escuela Pedagogía de Educación Media en Historia y Geografía, Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad San Sebastián.
Caminos que mantienen la memoria

Los nombres de las calles dicen mucho de la forma de ser de un pueblo, quiénes son sus héroes, dónde  se desarrollan oficios, cuáles son sus recursos naturales, qué palabras nativas conserva o cuáles fechas son dignas de ser celebradas.

Los nombres colorean, identifican y nos rememoran. Espontáneamente, las vías más antiguas de la ciudad han recibido este bautizo popular, en orden a sus “particularidades notables”, apuntaba don Luis Thayer Ojeda en su recopilación histórica sobre calles en Santiago.

Un edificio, una zona comercial, el nombre de un benefactor generoso. Así ocurrió con Bandera, que nos recuerda al comerciante de telas Pedro Chacón y Morales quien izó la recientemente creada bandera del Chile independiente como estrategia para atraer clientes a su tienda. Las religiosas clarisas que ocupaban una residencia en una esquina de la Plaza de Armas dejaron su huella en calle Monjitas.

Una costumbre fue nombrar para fijar el cierre de grandes gestas: Dieciocho, 21 de mayo y 10 de julio. La primera celebra el primer cabildo abierto de 1810, considerado el despegue del proceso de Independencia. Las otras son glorias militares ocurridas durante la guerra del Pacífico (1879-1883).

Como Dieciocho de Septiembre se bautizó la vía que se abrió, en 1873, en medio de antiguos fundos del sector sur y que unió el naciente parque Cousiño —epicentro de elegancia y modernidad— con la Alameda de las Delicias. Allí se configuró un barrio de familias muy acomodadas, que copiaban las modas europeas. Altos edificios, estilo neoclásico francés, art nouveau o neogótico, con decoraciones sugerentes; torreones, balcones, lucarnas, esculturas, monogramas familiares y ataviadas de los materiales más finos que las fortunas chilenas ligadas a la minería podían pagar. Son los denominados “palacios”, que vivieron una fase de abandono, descuido y demolición en los ochenta, pero que en las últimas décadas han recibido a diversas instituciones, como universidades, institutos y colegios profesionales.

Una diagonal celebra el heroísmo del capitán Arturo Prat durante el combate naval frente a las costas de Iquique, en 1879. Antes de eso, fue conocida durante la Colonia por una sucesión de usos: calle del Basural; de la Caridad —cuando el notable de la época, Manuel Jerónimo de Salas y Puerta, destinó el sitio para depositar los restos de pobres y reos que sufrían la pena capital—; de los Dominicos, Pescadería y Nevería, por la venta de hielos traídos desde la cordillera para mantener alimentos. Desde hace unos cuarenta años también se conoce como la calle de las lanas, cercana a la de los cumpleaños y manualidades, Rosas.

La avenida 10 de julio alude a la victoria del coronel Alejandro Gorostiaga y sus hombres en la localidad andina de Huamachuco, al norte del Perú, en 1883. Barrio obrero y comercial, se conoce como la calle de los talleres mecánicos, locales con aire de picada y atención personalizada y, cómo no, paredes ornamentadas con el tradicional calendario de modelos ligeras de ropa. A comienzos del siglo anterior tenía cierta fama candente y escandalosa por las casas de fiesta con señoritas, trago y conversa.

Más recientemente, en la era del registro, señalética urbana y bases de datos, la costumbre es que las denominaciones provengan de una inmobiliaria o del concejo municipal. Se hace referencia a fenómenos naturales, el Sol, lo Otoñal, las Nieves; se crean condominios temáticos, por ejemplo, relacionados con el vino: Pinot, Noir, La Vendimia; o se rescata la flora autóctona de tierras que conocieron mañíos o coihues.

En algunos casos, el nombre también obedece al cambio de las sensibilidades sociales, como ocurrió con la ex avenida 11 de septiembre (1980), que en 2013 volvió a ser Nueva Providencia. Otras porfían el nombre popular, contrariando el oficial: Macul por José Pedro Alessandri o Alameda por Libertador Bernardo O’Higgins. Quién sabe si algún día las ñuñoínas Grecia, Marathon, Campo de Deportes o Pedro de Valdivia cambien a 4 de julio, coordenadas gloriosas para el hincha con la conquista de la Copa América.

 

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