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EDICIÓN | Octubre 2015

Una actriz en construcción

Camila Hirane, actriz.
Una actriz en construcción

Disciplinada y estudiosa. Ha llegado lejos por la pasión con que enfrenta su trabajo. Todas las tardes juega a ser las mellizas Judith y Anahí en la telenovela Esa no soy yo, de TVN. Una joven talentosa que no se cree el cuento y que trabaja duro por conseguir sus metas.

Por Carolina Vodanovic G. / Fotografía Andrea Barceló A.

Los papeles dramáticos han sido su fuerte desde que, el 2011, interpretara a Irma Salamanca en la serie Prófugos de HBO. Era su debut televisivo y con veintiséis años: “tenía que demostrar que me habían elegido con razón. Sentí que era un salto al vacío compartiendo con puros peces gordos de la actuación, casi me morí de nervios e inseguridad.”

Pablo Larraín, director de la serie, apostaba por una actriz desconocida que llegó a audicionar sin saber siquiera que era para HBO. “Me eligieron en un casting donde no conocía a nadie. Pablo, probablemente, vio mi pasión y supongo que algo de talento. Creo que son cosas que van de la mano”.

Desde ese día no ha parado de trabajar. Sus personajes en las teleseries Secretos del jardín y No abras la puerta comenzaron a hacer su rostro cada vez más familiar, siempre con interpretaciones sufridas y roles marcados por el dolor. “Todos los personajes que he hecho después de Prófugos han sido dramáticos y ha sido porque esa escuela me dio ese registro; profundicé tanto que ahora lo manejo bien y me llaman para este tipo de papeles”.

¿Siempre pensaste convertirte en una actriz dramática?
No, para nada, en la escuela era actriz cómica. Soy súper alegre y no sabía que en mi vida tenía este lado más nostálgico. Me tocó asumir que tenía un lado más frágil, más triste, que estaba en mí bastante oculto y, en la medida que he ido madurando, ha aparecido.

Parte importante de este proceso pasó por someterse a una terapia psicológica que le permitió, entre otras cosas, abrir su registro. “La terapia te permite hacerte cargo de ti misma y construir mecanismos que te ayudan a ser feliz, lidiando con la emociones, aprendiendo a controlarte. Para mi carrera es súper necesario porque uno está todo el día con la herida abierta”.

De herida en herida, de personaje en personaje, hoy Camila, con treinta años recién cumplidos, lleva a cabo grandes desafíos. Protagoniza la telenovela Esa no soy yo, que cada tarde, en la franja de las 15.00 horas, transmite TVN; y por otro lado, acaba de terminar las funciones de la obra Selva, donde personificó a Carmen Gloria Quintana.

¿Cómo fue interpretar a Carmen Gloria Quintana?
No la conozco personalmente, pero fue un desafío tremendo porque ponerse en el lugar de alguien que sufrió tanto es fuerte. Fue un buen proceso porque Pierre Sauré, el director, hizo una gran investigación y escribió un texto muy hermoso.

Fue a poco de estrenarse la obra que en el Caso Quemados surgieron nuevos antecedentes y eso obligó a modificar el relato. No se trató, sin embargo, de una reconstrucción de los hechos, sino de una historia que parte del supuesto de que Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas se conocían.

SU PROTAGÓNICO

Desde mayo, Camila pasa gran parte del día grabando escenas para la telenovela que hace poco se estrenó en Televisión Nacional. Además de la presión de desempeñar su primer protagónico, debe interpretar a las mellizas Judith y Anahí Marín, y un tercer papel, que es una de las hermanas haciéndose pasar por la otra.

“Estoy feliz porque he tenido la posibilidad de hacer cosas distintas dentro de un mismo proyecto. Disfruto mucho haciendo de Anahí que es pérfida, cabrona y con muchos hombres engatusados por ella; mientras que Judith es buena, valiente y luchadora. Es bonito porque siento que las dos son parte de mí”.

¿Es difícil interpretar dos roles a la vez?
La verdad es que me tengo que concentrar mucho, pero es parte del desafío actoral. Además que me siento súper apoyada por el equipo y estamos todos empujando el buque. Trabajar con actores de la talla de Carmen Disa y Patricio Achurra es genial, te das cuenta de que ellos ensayan, que hay un respeto por el trabajo, que nunca pierden la disciplina. Son un gran ejemplo.

Con tanta actriz joven, ¿por qué crees que has destacado?
Principalmente porque soy súper aperrada, lo doy todo. Me obsesiono con mis papeles, soy maniática y súper apasionada. Es tan privilegiado este lugar, que asumo feliz tener que trabajar once horas diarias.

Desde que Vicente Sabatini llegara a TVN, en agosto, ha estado supervisando la telenovela. “Yo nunca había trabajado con él, pero sus producciones tienen un estándar de calidad tan alto, que uno lo agradece. Es una persona que sabe muchísimo y siento que es súper respetuoso de los artistas, de los guionistas. Él mandó a hacer algunas correcciones y a todos eso nos da seguridad cuando hay alguien que sabe cómo se hacen las cosas y está súper comprometido con la pega”.

Ríe cuando cuenta que creció viendo las telenovelas de TVN, justamente en la era de Sabatini, y que se siente honrada y orgullosa al verse trabajando en una teleserie de su área dramática: “se arma un círculo bonito; estar donde uno soñaba cuando chica”.

ACTRIZ DESDE LA CUNA

Si de algo está convencida Camila es que ella nació para ser actriz. “No recuerdo habérselo comunicado a mis papás, ellos siempre supieron que esta era mi gran pasión. Cuando mi mamá llegaba de la pega me mandaba a hacer tareas y yo me encerraba en mi pieza a personificar los papeles que había visto en el capítulo de ese día, porque pasaba la tarde entera viendo telenovelas con mi nana”.

¿Tus papás estuvieron de acuerdo con que estudiaras actuación?
Tengo un primo actor, Diego Poupin, y él es un orgullo para la familia. De hecho está viviendo en Londres. Creo que él pavimentó un poco el camino y, finalmente, no fue tan duro. Mis papás me incitaron a que estudiara otra carrera, pero en definitiva para mí estudiar otra cosa era perder tiempo. Hoy ellos son mis principales fans, completamente comprometidos conmigo, chochos y muy poco críticos.

¿Sientes que te falta mucho por aprender?
Estoy creciendo profesionalmente, eso es lo bonito de ser actriz. Veo a las actrices mayores y se les nota la experiencia; tienen algo rico que solo da el paso del tiempo. En ese sentido, yo me siento todavía una actriz en construcción.

¿Qué es lo más difícil?
Nada ha sido terrible, pero sí he tenido que aprender y trabajar el tema de la frustración, ya sea por no conseguir el papel que quería o por no lograr determinadas cosas. Me siento afortunada porque nunca me ha faltado trabajo, pero cuando se termina un proyecto uno no sabe qué va a venir después. Aprendí, por ejemplo, que después de cada proyecto vienen dos semanas de duelo, pues de un día para otro dejas de ver a la gente que trabajó contigo… y yo soy muy de piel, muy cariñosa. ¡Para qué decir del cariño que les tomas a tus personajes!

Asegura que con el elenco de Esa no soy yo tiene una relación entrañable y que seguramente los extrañará cuando en noviembre terminen las grabaciones. “Pato Achurra, mi papá en la telenovela, me dijo algo muy bonito el otro día: la gente considera que nosotros hacemos algo especial, pero nosotros tenemos que saber que no somos especiales. Somos trabajadores como cualquier otro artista. Creerse tanto el cuento es peligroso, así que aquí estoy, con los pies bien puestos en la tierra”.

 

"Soy súper aperrada, lo doy todo. Me obsesiono con mis papeles, soy maniática y súper apasionada. Es tan privilegiado este lugar, que asumo feliz tener que trabajar once horas diarias”.

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