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EDICIÓN | Octubre 2015

La colección más íntima

Sala Lily Garafulic

Se trata de sesenta y cinco obras de arte que se encuentran expuestas en el Museo de las Esculturas de la Universidad de Talca, que la artista chilena nunca quiso vender y atesoró en lo más profundo de su taller.

Por Constanza Valenzuela M. / fotografía Francisco Cárcamo P.

Lily Grafulic es una de las tres escultoras chilenas más importantes en la vida de esta nación, junto a Rebeca Matte y Marta Colvin. Entre sus hazañas se encuentra el haber sido la primera en volcarse hacia la abstracción y sus estudios se desarrollaron, primero, en la Escuela de Bellas Artes de la Pontificia Universidad Católica del Chile y, luego, en el extranjero, pasando por Europa y Estados Unidos, específicamente Nueva York.

Fue una pionera, una mujer que inspira con su trabajo y decisión a muchas artistas, pues además de su quehacer artístico propiamente tal, fue curadora de arte, directora del Museo de Bellas Artes y Premio Nacional de Artes Plásticas en 1995.

Sus obras iniciales incluyeron experiencias en terracota, mármol, piedra y bronce, destacando principalmente la realización de retratos y bustos. Se dice que luego de un viaje a Isla de Pascua, su trabajo tomó otro rumbo, experimentando con otros materiales, como madera con metales y texturas varias, lo que la transformó en una innovadora para la época (década del sesenta).

Expuso en diversos lugares del mundo y sus esculturas eran codiciadas, por la limpieza y suavidad de sus formas.

Álvaro Rojas, rector de la Universidad de Talca, es un gran admirador de Lily Garafulic. “Ella propuso nuevos cánones en el trabajo escultórico, trabajó con materiales que no eran utilizados y se abrió a nuevas fuentes de inspiración que le permitieron dotar a la madera, la arcilla y la piedra, entre otras, de la capacidad de transmitir sueños y emociones. No sólo trascendió como formadora, sino que enseñó caminos de transgresión artística, búsqueda y experimentación plástica”.

La relación de Rojas con Garafulic nació hace muchos años, “a comienzos de la década de los noventa y como parte de su misión pública, la Universidad de Talca tomó la decisión de estrechar lazos con el mundo de la cultura”, explica. “Lily fue una invitada permanente a nuestras convocatorias. Siempre nos apoyó y nos instó a seguir. Fue parte de nuestro Proyecto Pinceladas del Maule, que apuntó a desarrollar un patrimonio cultural pertinente, sustentado en los mejores artistas de la plástica nacional”.

La escultora quiso que sus obras más queridas, algunas que guardó en su taller por más de sesenta años, formaran parte de una “sala dedicada” en el Parque de las Esculturas. De esa manera, se gesta la donación de sesenta y cinco obras, que ella nunca quiso vender y atesoró en lo más íntimo de su taller. Son esas piezas las que hoy dan vida a la sala Lily Garafulic, que la Universidad de Talca ha preparado especialmente en el Edificio Bicentenario del Campus Talca y que, además, son una parte fundamental del Museo de las Esculturas.

LA RETROSPECTIVA

La Muestra Permanente Lily Garafulic es un espacio inmaculado y transparente, en el que no hay luz artificial como en la mayoría de las galerías de arte, sino que la luz es natural e ingresa por unos inmensos ventanales, lo que permite observar detalladamente las obras.

Las piezas de mármol y metales se encuentran ordenadas en filas y de manera cronológica, con la finalidad de entender la evolución de su carrera artística y comprender cómo fue cambiando su percepción de ver la vida y el arte.

Todas las esculturas están dispuestas sobre pequeñas bases de madera y plintos de color gris, que varían de acuerdo a las dimensiones y tamaños de las piezas.

Desde el techo caen unas gigantografías, ordenadas por periodos, en los que se puede conocer su historia, influencias y formas de trabajo, lo que permite compenetrarse con sus procesos creativos.

El piso dibuja alrededor de cinco senderos que confluyen en largas paredes, adornadas con un papel Decomural fotográfico, en el que se pueden observar imágenes de la artista, en las que aparece trabajando o posando con sus obras más importantes.

Cada espacio de la sala fue cuidadosamente pensado, para entregar al visitante una experiencia didáctica y única que, además, permite admirar con calma la perfección de cada una de las piezas que se han dispuesto en este gran espacio abierto.

La visita concluye con una pared que ofrece un cronograma de la vida de la artista, en el que se pueden conocer sus hitos más importantes.

Marcela Albornoz, directora de Extensión Cultural de la Universidad de Talca, explica que la muestra se expuso, en un inicio, en el Centro de Extensión de la institución de educación superior, a la espera de un lugar definitivo y cuando este llegó, se dispuso que estuviese abierta en todo momento, fuese completamente gratuita para el público y contara con visitas guiadas, las que, además, incluyen un recorrido por las obras del Parque de las Esculturas.

Junto con lo anterior, Rojas recalca que “es fundamental conocer el invaluable legado de Lily Garafulic, ya que las obras expuestas permiten observar la evolución de su trabajo desde sus inicios figurativos hacia la pura abstracción. Es una síntesis de una obra total, sin lagunas temporales y que la proyectan no sólo al siglo en el que le correspondió vivir, sino que también le abrieron las puertas al futuro”.

LA CURATORIA

Esta sala, especialmente acondicionada para las piezas que recorren la vida artística de Lily Garafulic, es un acuerdo logrado en vida, entre la artista y el rector de la Universidad de Talca.

“Muchas veces hablamos de esto. Por cierto que es difícil hablar de lo que ocurrirá después de nuestra vida, pero con mucho tino y confianza me lo manifestó. Es más, tuvimos la oportunidad de conversar y discutir sobre los planos de la sala, cómo se los imaginaba, dónde debieran estar”, comenta Rojas.

“Fue la propia Lily quien realizó la curatoría. Lo que estaba en su taller no era un rezago de obras, sino que quiso retener aquellas quemarcan períodos, búsquedas y tendencias. Es una selección magistral  y de ellas exponemos el ochenta por ciento de lo que heredamos. El resto está en proceso de reparación, ya que su legado también se afectó parcialmente con el terremoto en Santiago”.

El rector de la Universidad de Talca es una amante del arte y, pese a que le cuesta elegir una sola escultura, comenta que “la que más nos impactó, fue una que adquirimos como universidad hace unos quince años, ya que ella se desprendió de algo especial, de algo, como me dijo, de lo que le dolía separarse. Fue tal vez una premonición de una mujer con una sensibilidad extrema, pero también con mucho sentido de realidad. Se llama Encadenamiento y es una obra que está al ingreso de la sala. Se sentía ´encadenada´ a ella y al romper ese vínculo, sabía que abría algo…”.

 

"Lily fue una invitada permanente a nuestras convocatorias. Siempre nos apoyó y nos instó a seguir. Fue parte de nuestro Proyecto Pinceladas del Maule, que apuntó a desarrollar un patrimonio cultural pertinente, sustentado en los mejores artistas de la plástica nacional”.

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