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EDICIÓN | Octubre 2015

Femineidad ante todo

Clara Soruco diseñadora
Femineidad ante todo

Hace dos años puso en marcha el proyecto “Descarada”, desarrollando una propuesta de diseño que une lo femenino con lo vintage, alcanzando gran éxito en Rancagua, ciudad en la que vive desde hace diez años. En el mediano plazo, espera dar a conocer su propuesta a otros públicos y continuar desarrollándose en el constante mundo del aprendizaje, la investigación, la observación y la evolución de la moda.

Por Bernardita Watkins V. / fotografía Danny Bolivar U.

Cercana, amable y muy cordial, la diseñadora Clara Soruco nos recibió en la intimidad de su casa para mostrarnos su mundo. Impecable, llevaba puesta una de las capas que con mucho éxito vendió este invierno. Casada hace diez años con Andrés Calcagno, se trasladó desde Santiago a Rancagua y desde el primer momento se ha sentido acogida e integrada por los círculos rancagüinos. Para ella, la posibilidad de criar a sus hijos Franco (9) y Simona (6) en esta zona ha sido un privilegio que disfruta día a día: “Todos los fines de semana mi casa se llena de amigos, han sido diez años muy buenos y me siento bendecida de criar a mis hijos acá”.

Comunicadora social de profesión, se desarrolló como diseñadora porque siempre ha estado vinculada a lo artístico y la confección. Desde niña le llamó la atención lo estético. “Recuerdo haber pasado tardes completas, junto a mis hermanos, pintando al óleo, con acuarela, haciendo flores de papel o cosiendo. Mi mamá nos involucraba a todos. Ese mundo era muy entretenido, yo recogía retazos y vestía a mis muñecas… siempre lo disfruté, me encantaba y hoy se repite la historia con mi hija”. Con los años, otras experiencias la fueron vinculando al mundo de la confección. A los diecinueve compró su primera máquina remachadora e hizo mochilas que se vendieron muy bien. Más adelante, a través de una amiga, conoció el funcionamiento de un taller y aprendió el desarrollo de una prenda de vestir en todas sus etapas.

Sin embargo, hay un hecho que marca un antes y un después en la vida de Clara. La inesperada partida de su hermano en un accidente aéreo hace tres años. “Éramos muy cercanos. Él siempre me estaba impulsando a hacer las cosas, a atreverme... su partida me ayudó a darme cuenta de que la vida es aquí y ahora, no mañana… por eso decidí armar mis colecciones a través de la marca Descarada, que simboliza justamente eso, atreverse y no pensar tanto las cosas”.

¿En qué consiste tu propuesta?
Presento diseños propios y también intervengo prendas con mi sello. Siempre hay una línea romántica y otra más roquera.

¿Cómo empezaste a dar a conocer tus propuestas?
Principalmente a los círculos de amigos y haciendo ventas en mi casa. Es muy entretenido. Participo también en bazares locales y publico mis creaciones en redes sociales.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Me siento privilegiada de trabajar en algo creativo y poder darme el lujo de cambiar temáticas, tonalidades, colores, hacer cosas diferentes. Los procesos creativos también se relacionan con cosas internas, son procesos personales. Por ejemplo, mi última colección fue elaborada a partir de telas, botones y detalles antiguos. Me encantan las cosas que tienen historia y todos esos materiales fueron recolectados durante quince años, en los que recorrí calles y rincones. En mi taller está todo ordenado y clasificado para ir creando según el estado de ánimo o la música que ponga. Además, mis clientas más cercanas tienen la posibilidad de elegir las telas y detalles como botones, encajes, crochet, pasamanerías o hebillas con las que quieren que les haga una chaqueta o un vestido.

¿Cómo es trabajar desde la casa?
Es un privilegio, me permite ser mamá y eso es importantísimo, compatibilizo ambos roles. Muchas veces estoy diseñando y al lado está mi hija en lo suyo, es muy divertido... Ha sido muy rico, es un lujo trabajar desde tu casa. Además, estoy repitiendo lo que hizo mi mamá. En mi colección de verano, una de las propuestas era la línea mamá e hija: un vestido de adulta y con la misma tela un jumper de niña, fue muy entretenido y exitoso.

¿Cual es la mayor satisfacción que te da tu trabajo?
La satisfacción más grande de una diseñadora es cuando alguien elige tu ropa y se va feliz, sientes que le llenaste la expectativa de sentirse linda.

¿Cómo te inspiras?
Reviso revistas, páginas de moda, blogs, pero siempre siguiendo una línea femenina y vintage. Además, siempre hay inspiración en la ciudad, en la calle o a veces hasta en personas o personajes. A mí me marcaron mucho algunas películas y creo que de ahí viene esa onda medio vintage: Desayuno en Tiffany´s, Sabrina y Funny Face. Por otro lado, La novicia rebelde, me llaman mucho la atención esos trajes que, de alguna manera, marcan mi colección de invierno: mucho bordado e inspiración alemana, austriaca y húngara. Lanas antiguas, bordado, crochet, piel.

¿Cual es la inspiración para este verano?
Más hippie y bohemia, cambiando las telas a lino, seda y mezclilla. Habrá muchos vestidos largos y chaquetas de jeans.

¿Qué eliminarías de los closets de las chilenas?
¡Nada! Creo que cada mujer tiene derecho a tener sus tesoros o a decir esto me va a entrar algún día otra vez. El closet es el lugar sagrado de una mujer, nadie lo puede cuestionar, es un espacio íntimo y si alguien no quiere deshacerse de nada, que no saque nada.

¿Cómo definirías el estilo de las chilenas?
En los ochenta y noventa se imponían las tendencias: el punk, el hippie, el rock. Eran líneas más marcadas fáciles de identificar. Hoy en día, felizmente, está todo mezclado. Ya no se usa el zapato y la cartera del mismo color. La chilena se conoce, sabe lo que le queda bien o mal y tiene claro lo que le gusta y lo que no.

¿Pasados los treinta y cinco años qué básicos debe tener una mujer?
Un jeans que le quede bien y una chaqueta o blazer con un corte perfecto y buena terminación. El resto son accesorios o complementos.

¿En qué cosas invertir y en qué no?
¡Abrigos y chaquetas! Un abrigo diferente y con onda, de calidad, que sea bonito y te quede bien arma el look. Hay que fijarse que sea de buena factura.

¿Estilo o moda?
No hay que cometer pecados como ver una revista y ponerse esa propuesta de pies a cabeza. Lo mismo con lo que se muestra en una pasarela. Uno como diseñador propone, pero hay que tener cuidado de no transgredir el estilo de la persona.

¿Cómo han evolucionado tus colecciones?
Han ido cambiando, pero mi sello está en todas: lo romántico, femenino y vintage. La gente ve mi ropa y se da cuenta inmediatamente que yo la hice. Diseñar es un aprendizaje constante y lo maravilloso de trabajar en esto, es estar permanente investigando, conociendo, aprendiendo, leyendo, probando.

¿Cuál es la evaluación que haces de tu proyecto Descarada?
Estos dos años han sido un regalo para mí en todo sentido, trabajar en algo que me encanta, con todas las herramientas y el escenario ideal para poder desarrollar mi labor. Cuento con el apoyo incondicional de mi marido, amigas y vecinas que siempre están esperando mis propuestas. Además he tenido la posibilidad de trabajar con tres personas que tienen una gran experiencia y formamos un gran equipo.

¿Qué proyectos tienes?
Quiero participar en bazares en Santiago, por ejemplo, Flor de Bazar, Expo Primavera, Ropero Paula. Además, estoy en conversaciones con una bloguera muy conocida para llevar mi ropa a “Viste la plaza”, me parece entretenido y novedoso. Me gusta la idea de relacionarme con nuevos públicos.

¿A qué diseñadores admiras?
Asá Orterstrom, Giorgina Chapman y Karen Kraig (diseñadoras de Marchesa). Elie Saab, Emanuelle Ungaro, Alexander Mc Queen y Rachel Gremer. De los diseñadores nacionales, me encanta Claudio Mansilla, Karin Coo y A de Antonio.

 

"La chilena se conoce, sabe lo que le queda bien o mal y tiene claro lo que le gusta y lo que no”.

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