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EDICIÓN | Octubre 2015

Reciclaje orgánico

Lizabeth Lavanchy, Bio Humus.
Reciclaje orgánico

Lizabeth Lavanchy es una de las pocas mujeres en Chile dedicada al reciclaje orgánico, a partir de lombrices californianas. En la Región de Coquimbo es la única que, tras años de estudio y convicción, ha logrado posicionar paulatinamente su producto, catalogado como el mejor fertilizante natural y ecológico para el crecimiento de las plantas.

Por Pamela Tapia S. fotografía Patricio Salfate T.

Es día de feria y Lizabeth se alista para visitarla. Los feriantes la conocen, pero no precisamente porque va de compras, sino porque acude en búsqueda de toda la basura orgánica que allí se acumula. No concibe que los seres humanos no seamos capaces de reciclar y que, por el contrario, toneladas de desperdicios vayan a dar a los tachos de la basura y luego a vertederos.

De tanto pensar e investigar cómo contribuir a conservar el medio ambiente y qué fin dar a sus desperdicios orgánicos, se inició en la lombricultura, técnica catalogada como el cautiverio de lombrices californianas, pequeños animales domesticados que se alimentan de las cáscaras de desechos de nuestra cocina, tales como verduras y frutas, además de papeles blancos y cartones, siendo capaces de transformar esta materia en fertilizante de primer orden, que no es otra cosa que la feca de la lombriz.

MANTO VEGETAL

Lizabeth deposita las esperanzas en las nuevas generaciones. Hacia ellos enfoca su trabajo y promoción del reciclaje, para lo cual no se requiere mucho dinero ni espacio, solo las ganas de aprender sobre la lombriz, clasificada en el reino animal como anélido terrestre de la clase de los oligoquetos.

Este pequeño animal, que muchas veces miramos con desagrado por su apariencia y movilidad, trabaja silenciosamente en ambientes húmedos, alejados de la luz, bajo una temperatura de diecinueve a veinte grados Celsius. En cautiverio es capaz de vivir por más de una década y no contrae ni transmite enfermedades.

Come una ración diaria equivalente a su propio peso, el cincuenta y cinco por ciento de esa comida se convierte en abono, el cual contiene más nitrógeno, fósforo, potasio y calcio que el material orgánico que ingiere.

¿Cómo es que el trabajo de esta lombriz comienza a hacerse conocido?
La influencia de la lombriz en suelo agrícola se remonta a Egipto, cuyos faraones la consideraban un animal sagrado. Luego, el filósofo Aristóteles la definió como “los intestinos de la tierra”, porque excava en el terreno galerías, volviéndolo poroso, facilitando la oxigenación y permeabilidad al agua. Cleopatra castigaba con pena de muerte a quien llevara fuera del territorio de Egipto a alguna de estas pequeñas. Luego, en el año 1881, Charles Darwin publicó un libro en torno a las lombrices y su relación con el suelo. Solo desde este momento las lombrices dejaron de ser consideradas como una plaga y se comenzó a valorar su importante papel, no solo en la fertilidad del suelo, sino en la formación del manto vegetal o humus.

¿Ese hito marca entonces el antes y el después de la lombriz?
Efectivamente, se comienza a valorar y a pensar en su fin comercial. De hecho, hacia los años cincuenta en California, Estados Unidos, se desarrollan los primeros criaderos de lombrices; de ahí que este tipo de lombriz de cautiverio se conozca como “lombriz californiana”.

¿Por qué es tan importante el humus?
Porque es la base de la fertilidad del suelo, es un abono natural. No es tierra, no es polvo, es un material compuesto por ingredientes orgánicos que tienen origen en la descomposición causada por organismos y microorganismos. Se distingue porque su color es más oscuro, dada su alta concentración de carbono. Su textura es mucho más granulada.

CUNAS MÁGICAS

Resulta sorprendente pensar en el proceso que realizan las lombrices en un par de semanas y en tan solo unos pocos metros cuadrados. La producción de humus, a través de este animal no es limitante, puede ser desarrollada en grandes extensiones de campo como, también, a pequeña escala, en condominios e, incluso, en un departamento, contribuyendo en la disminución del volumen de residuos que día a día son tirados a la basura.

La implementación de este proyecto es de fácil manejo y lo pueden hacer personas de bajos recursos para mejorar la producción de sus parcelas utilizando abono orgánico a muy bajo costo, y también lo pueden implementar personas que producen cantidades masivas de materia orgánica y que no saben cómo disponer de ella.

¿Cómo te iniciaste en la lombricultura?
Primero empecé por estudiar el tema, siempre me ha gustado mucho la agricultura, todo lo relacionado con la naturaleza, el ecosistema. Tras decidirme, compré cinco kilos de lombrices en Tilcoco. Partí en un metro cuadrado en el patio de mi casa. Ahí construí mi espacio de reciclaje. Con tan solo una cuna fui conociendo a las lombrices y su maravilloso trabajo. Actualmente, debo tener más de doscientos kilos de lombrices. Son obreras silenciosas que trabajan a diez centímetros de profundidad de la tierra. No deja de sorprenderme cómo, al cabo de tres semanas, las lombrices son capaces de transformar en abono todo lo que pensamos era basura. Si cada familia tuviese su reciclaje en casa, disminuiríamos de manera considerable la contaminación, y le devolveríamos a la tierra todos los nutrientes que le quitamos.

¿Cómo es tu relación con las lombrices?
Mi rol es cuidarlas y alimentarlas. En la mañana temprano hay que regular la temperatura de las cunas donde viven, porque ellas no soportan exceso de agua ni temperaturas extremas. Voy a la feria si necesito vegetales frescos, de lo contrario mezclo guano, aserrín, papeles blancos y les doy alimento. Ahí ellas empiezan a hacer su trabajo. La lombriz va comiendo esos residuos orgánicos, para luego dar paso a su proceso de digestión. El compost se puede preparar en pilas sobre el suelo o recipientes de madera, yo empleo las últimas, lo importante es la aireación y humedad. Voy moviendo el material. Al cabo de unos días harneo o limpio la tierra, separo las lombrices del humus. Luego, se envasa y ya está listo para la venta.

¿Sólo comercializas el humus?
No, vendo tres productos de la basura. Vendo “lombriz versus plata”, o también le digo “basura versus plata”. En el fondo se economiza. Reciclas la basura y te ahorras de ir a comprar fertilizantes u abonos que, por lo demás, no son ciento por ciento naturales. Lo que ofrezco es humus natural y humus líquido que actúan como exfoliante, desinfectante y enraizante, además vendo las lombrices californianas por kilo, para quienes quieran iniciar su propio reciclaje.

¿Cómo ofreces tu producto?
En ferias innovadoras, la gente se sorprende de ver a alguien vendiendo lombrices. También por medio de redes sociales, y de boca en boca.

VOLVER A LO NATURAL

México y Colombia son los mayores productores de humus a nivel mundial. El gran sueño de esta mujer ecológica es que Chile también lo sea. Asegura que han sido años de trabajo, pero que aún falta mucho por hacer. Si bien las nuevas generaciones son más cercanas al reciclaje, aún falta dar un salto cultural en materia medio ambiental.

Acostumbrada a no tirar nada a la basura, Lizabeth asegura que reciclar es un hábito, de ahí que gran parte de su tiempo lo dedica también a realizar charlas y asesorar a dueños de campos y grandes predios, quienes de la mano del concepto “transgénico”, están siguiendo la tendencia de producir de manera ciento por ciento natural.

¿Cómo se comporta el chileno en materia de reciclaje?
He observado de todo. En general, la tendencia es a reciclar vidrios, latas y pilas. Sin embargo, no hacemos lo mismo con la basura que sale de nuestra cocina. Rescato, eso sí, a las nuevas generaciones. He instalado muchos compost de lombrices en casas o huertos de matrimonios jóvenes que desean hacer su autoconsumo familiar.

¿Cuál es tu aspiración?
Volver a lo natural. Mi sueño es que esta idea se masifique, que idealmente todas las familias tuviesen una cuna de reciclaje en el hogar. Hoy en día es de primera necesidad cuidar nuestro planeta, para dar a nuestros hijos el legado de un mundo mejor y libre de contaminantes residuales. Todo este proceso es de fácil manejo, sin olores, ni contaminación. Creo que debemos atrevernos a mostrar a nuestros hijos lo importante que es el reciclaje orgánico. Si más personas se suman a esta tendencia, algún día llegaremos a ser productores de humus y todos los vegetales que consumamos serán mucho más sanos y libres de agentes contaminantes o elementos químicos dañinos para la salud.

 

"He instalado muchos compost de lombrices en casa o huertos de matrimonios jóvenes que desean hacer su autoconsumo familiar”.

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