Las botas de rebote son el implemento esencial en esta novedosa manera de ejercitar toda la musculatura del cuerpo. En cuarenta y cinco minutos de entrenamiento, son capaces de originar cuarenta mil rebotes. Saltar como un canguro, sentirse como un niño y con la libertad de desplazarse al aire libre o en un salón es la propuesta de esta instructora oficial que afirma: “el Kangoo Power es simplemente disfrutar”.
Por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.
Es un nuevo concepto de entrenamiento y a nadie deja indiferente. Silena Maya se certificó en esta disciplina hace un par de años y para darla a conocer en La Serena se puso sus botas de rebote y salió a la calle a hacer unos trámites. Un niño al verla le dijo a su madre: “¡mira, es un Avatar!”. A Silena recordarlo le causa gracia, porque caminar o trotar con sus novedosos y atractivos zapatos, le resulta absolutamente normal, sin embargo, al común de las personas les llama la atención.
Es que estas botas de poliuretano y plástico nacieron en Suiza, en 1987, y no precisamente para hacer ejercicio. El primer prototipo fue creado por el maratonista Elijah Clark, quien, sin una pierna, requería de un zapato con amortiguación para proteger sus articulaciones. Dos años después, en Estados Unidos, el centro deportivo Physical Therapy and Fitness comenzó a usarlos en la rehabilitación de lesiones musculares y, en 1990, el empresario suizo Denis Naville diseñó una serie de modelos para fines deportivos. Cuatro años más tarde, Naville hizo el lanzamiento oficial de las botas de rebote en la feria SISEL Sport Fair de París. De esta manera se dio el vamos a su comercialización bajo la marca Kangoo Jump.
En Chile, las botas de rebote se venden desde el 2012, el mismo año que Silena Maya tomó la decisión de convertirse en instructora oficial de Kangoo Power. Se estaba preparando en una convención mundial para ser instructora de fitness en Santiago y conoció las Kangoo Jump. Silena pidió probárselas y comenzó a saltar como si siempre hubiesen sido suyas. “Me encantó y dije: “quiero certificarme en esto”. Tomé las clases con Marisa Cardozo, ella es doctora y quien creó el programa de Kangoo Power. Fueron días de entrenamiento intensivo, me preparé, di un examen final y obtuve mi certificación”, recuerda Silena, y agrega que quiso aprender la disciplina solo por su gran afición al deporte. No estaba dentro de sus proyectos dar clases, sin embargo, las cosas se fueron dando para que tomase otra decisión.
¿Qué te hizo cambiar de idea?
Me gustó tanto el Kangoo Power que decidí enseñarlo porque es como volver a ser niña. Además, era algo absolutamente nuevo en esta zona. Lo que quería era que las personas disfrutasen como yo, que se desconectaran, que la clase fuese un momento único y especial. Desde entonces, esto es lo que me mueve y la verdad es que hay que vivirlo para saber de qué se trata.
¿Tuviste que invertir en botas?
Tomé contacto con la empresa distribuidora porque son los únicos autorizados en venderlas y compré veinte pares. En mis clases yo presto las botas, porque su costo es alto y la marca exige que solo compres al distribuidor de tu país. Una vez que las tuve en mi poder comencé a enseñar. Mi primera clase fue en marzo del 2012.
¿Y llegaron varias alumnas?
Hice una demostración gratuita y llegó mucha gente, pero dar continuidad a las clases no fue fácil porque casi nadie conocía esta disciplina y, menos aún, las botas de rebote. Luego hice clases en un gimnasio, pero finalmente opté por no seguir porque no es rentable y me sentí poco valorada. Tiempo después, formé La Serena Kangoo Club y comencé a recibir a mis alumnas canguras.
¿Dónde realizas tus clases?
En una casona en el centro de La Serena. Tengo un salón y hago clases dos veces a la semana, de ocho a nueve de la noche. Ahora, las botas de rebote permiten hacer las clases al aire libre y cuando el tiempo está bueno nos reunimos en la Avenida del Mar o en otro lugar. Esto generalmente lo hacemos un sábado o domingo, aviso con tiempo y lo publico en Facebook, porque quienes deseen participar deben reservar sus botas.
TREINTA Y TRES BENEFICIOS
La directora de la Asociación de Salud y Deporte de España, Marisa Cardozo, y el instructor de Kangoo Jump, Mario Godiva, invitaron a Silena, el año pasado, a formar parte de un taller de formación en Buenos Aires. “Esta experiencia fue espectacular, porque estaban los mejores instructores de Latinoamérica. Fue un fin de semana intenso y de mucho aprendizaje. Lo interesante de este encuentro es que los instructores tomaron la decisión de becar a un grupo de alumnos en Chile y espero estar dentro de los elegidos para seguir capacitándome”, recalca.
¿Entonces, nunca terminas de aprender?
¡No, en absoluto! Cuando hice el primer curso con Marisa me di cuenta de que me faltaba mucho por aprender sobre los beneficios que conlleva esta disciplina en términos de salud.
¿Y cuáles son esas ventajas?
Marisa Cardozo, en su libro sobre Kangoo Jump, habla de treinta y tres beneficios y el principal es que reduce el impacto en las articulaciones hasta en un ochenta por ciento, en especial, en personas que han sido operadas en la columna, rodillas o meniscos. El uso de estas botas permite amortiguar el salto, porque no es un golpe directo en el piso. Se trabaja toda la musculatura y tonifica el cuerpo por completo. Aumenta la fuerza física y la resistencia, mejora la circulación sanguínea y linfática, potencia la coordinación y agilidad, permite quemar entre novecientas y mil doscientas calorías en una clase y puede ser practicado por personas de cualquier edad.
¿Es importante tener buen equilibrio?
Las mujeres estamos acostumbradas a los tacos altos, de manera que nos adaptamos muy fácil a la bota. Tengo alumnas de doce a sesenta años y disfrutan de la misma manera, porque la sensación es muy especial. En el grupo se ha creado también un ambiente muy mágico. Desde que las “kanguras” entran al salón se conectan con la energía y lo pasan muy bien. Ese es el propósito, además, trabajas el cuerpo y mejoras la salud…
Y la autoestima
¡Absolutamente! Es que en mis clases no solo tonificamos el cuerpo, sino que es un trabajo interno, de aceptarse, quererse. Creo en la alegría, en ser positiva y agradecida… esto siempre lo transmito a mis alumnas. Estamos acostumbrados a saludar con un abrazo y si fue un mal día, lo conversamos. Hemos creado una linda amistad.
CON LAS BOTAS PUESTAS
Además de una sesión aeróbica o una caminata, en superficies tan variadas como el cemento, tierra o pasto, trotar con las botas es otra manera de entrenar. Silena afirma que con poco tiempo de práctica, resulta fácil y cómodo. Con cada rebote, a diferencia de lo que puede proporcionar un trabajo localizado, las fibras musculares se contraen ejercitando cuatrocientos veinte músculos del cuerpo.
¿En qué consiste la rutina?
La clase dura cuarenta y cinco minutos. Consiste en una sesión de quince minutos de trabajo localizado, luego hacemos ejercicios de salto, baile… siempre con las botas puestas.
¿Y quiénes no pueden practicarlo?
Como se trata de una disciplina de rebote, está contraindicado en embarazadas, personas con patologías graves en la columna e insulino dependientes, porque es un trabajo de mucho esfuerzo físico. Fuera de estas excepciones, todos pueden practicarlo. Lo importante es seguir las instrucciones y ser responsables, porque las botas no están hechas para hacer acrobacias. Si no se utilizan de manera adecuada, las personas pueden lesionarse. En mi caso, nunca he tenido problemas de ese tipo.
¿Crees hoy que fue una buena decisión enseñar?
Es la mejor opción que pude haber tomado. Dar clases no lo veo como un trabajo, sino como un espacio para conocer personas que me han entregado mucho y he aprendido de ellos. Esa es mi retribución.
¿Cómo defines la sensación de saltar con estas botas?
Es volver a ser niña. Es la libertad máxima. Es olvidar que eres adulta, que estás peinada o que debes mantener cierta compostura. Es convertirse en una cangura, en definitiva, es gozar y disfrutar.
El uso de estas botas permite amortiguar el salto, porque no es un golpe directo en el piso. Se trabaja toda la musculatura y tonifica el cuerpo por completo”.