Título original: Tron: The Legacy<br /> Reparto: Jeff Bridges, Garrett Hedlund, Olivia Wilde, Bruce Boxleitner<br /> Dirección: Joseph Kosinski<br /> País y año de producción: Estados Unidos, 2010<br /> Género: Acción, Tecnología<br /> Duración: 127 Minutos<br /> Calificación: Todo Espectador (Recomendado Mayor de 7 años)
Yo tengo una especie de cábala: los primeros cinco minutos indican si una película va a ser mala o buena. Exactamente; sólo los cinco primeros minutos. En este sentido, <em>Tron: El Legado</em> comienza de forma muy tentadora; Jeff Bridges â quien protagonizó el <em>Tron</em> de 1982, la primera película que usó efectos especiales generados por computador (en otras palabras, carísima) - le está contando a su hijo las aventuras que vivió años atrás dentro de la súper computadora. Pero⦠a los pocos minutos comienza a sacar figuras de acción relacionadas con lo ocurrido en la primera cinta, y â es más â cerca de un difuminado Mac de primera generación, se vislumbra un póster: TRON. ¿Me equivoqué de película? Porque más encima, uno de los personajes nombrados, se llama Tron. Momento⦠esa palabra no es un nombre propio. Cualquier geek que se precie, sabe que es la sigla de <em>âtrace onâ</em> (ârastrearâ) y que se utilizaba en los lenguajes de programación de los â80, para seguir el funcionamiento de un software, y descubrir errores. Cuando ya no se necesitaba más, se llamaba a la función Troff (<em>âtrace offâ</em>). En fin, tras descubrir que el filme no tendría casi nada en común con su precuela, comenzó lo entretenido para un fan incurable de la ciencia ficción, de los juegos de video, y de cómo programarlos. <em>Tron: El Legado</em> posee cientos de referencias: el edificio de la corporación Tyrell (Blade Runner), la sala en la cual termina 2001: Odisea del espacio (¡bellísimo tributo a Stanley Kubrick!), la frase clásica de Joshua, el computador de Juegos de guerra (âqué extraño juego. Para ganar, no hay que hacer ninguna jugadaâ). También hay chistes (más bien dicho âburlasâ) contra Apple, al mencionar que un modernísimo sistema operativo llevaría por nombre âOS-12â (el actual sistema operativo de los Mac es el OS X, o más bien âOS-10â). El héroe de la película juega Go (un juego japonés sobre guerrillas); algo que podría pasar desapercibido, a menos que a uno le cuenten que Nolan Bushnell (el fundador de Atari, e inventor del âPongâ) siempre ha sido un fanático de ese juego. En otras palabras, a quien sólo le gusta el cine, quedará satisfecho por la aventura, los excelentes efectos especiales, y una trama â que si bien es irrisoriamente predecible â sumamente entretenida. Los programadores, y gamers, estarán como locos tratando de descubrir cada referencia, casi al punto que ni siquiera seguirán la historia. Hay algunas bastante difíciles, como por ejemplo, las naves emitían el sonido del juego de culto Space Haste, y que la mujer protagonista es una encantadora réplica de la âmonitaâ del juego <em>Mirrorâs Edge</em>. Tal mujer â de una belleza exuberante â representaba un ISO (chiste rebuscado del filme), vale decir un robot absolutamente perfecto. Hay una cosa extraña, eso sí: aquel ISO carecía de mirada inteligente. Pero como respondería un computador trinario del futuro: â¿qué importa?â. #END