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Entrevistas

EDICIÓN | Octubre 2015

Doctor Apego

Doctor Carlos González pediatra español
Doctor Apego

Defensor de dormir con los hijos, de la lactancia materna y de tomar a los niños en brazos, vino a Chile a dictar charlas y presentar su último libro. Es de sonrisa fácil, contesta con preguntas que nos hacen pensar y promueve soluciones como: “si el niño no quiere comer, pues que no coma”. Aquí, sus razones.

Por María Jesús Sáinz N. / Fotografías Andrea Barceló A. / Agradecimientos a Espacio Bhakti.

El doctor Carlos González llegó hace pocas horas desde Barcelona. Es cerca del mediodía y ya ha recibido a decenas de personas. Lo estamos esperando junto a una psicóloga que, con su libro en mano, ha venido a conocerlo. Es el pediatra del momento. ¿Por qué? “Supongo que porque a las madres siempre les importan sus hijos”, dice entre risas.

¿No será que ha venido a decir algo que nadie más está diciendo y que teníamos ganas de escuchar?
Pues tal vez sea eso. En España ha sido así. Si Chile es parecido a España, probablemente a muchas mamás les han dicho “no tomes al niño en brazos que se malcría”, “no lo metas en la cama que se acostumbra”, “cuando llora hay que dejarlo porque si no se aprovecha de ti y te toma el pelo”… ¡Esas son tonterías tan grandes que probablemente la gente estaba esperando que alguien le dijera otra cosa!

Doctor en pediatría, presidente de la Sociedad Catalana Pro Lactancia Materna y autor de libros súper ventas como Bésame mucho o Comer, amar, mamar ha venido a Chile a través de la productora Globo Azul para presentar su última publicación y dictar varias charlas en Santiago, Valparaíso y Concepción.

A pesar de su éxito, aclara con mucha humildad que sólo se siente un innovador en el nivel de divulgación de sus ideas, porque lo que ha escrito es lo que decía en los años cincuenta la psicóloga Diana Baumrind. “Quizás sus libros son complejos de leer, incluso algunos sicólogos no los han leído y entonces tal vez faltaba algún libro escrito para el público general, fácil de entender. ¡Pero estas ideas no me las he inventado yo!”.

DULCES SUEÑOS

Fue otro catalán, el doctor Eduard Estivil, quien el año dos mil publicó el libro Duérmete niño, un verdadero bestseller que fue, y sigue siendo, altamente consultado por padres del mundo entero. El especialista en trastornos del sueño propone un sistema que enseña a las guaguas a dormir. “Es la idea de que el niño tiene que dormir solo, de un tirón y sin llorar, cueste lo que cueste, y que la mejor manera de conseguirlo es dejarlo llorar un minuto, dos minutos, tres minutos, hasta que el niño vaya viendo que no tiene que llorar porque no vas a venir”, explica González.

¿Y por qué usted es contrario a ese método?
El que el niño duerma solo y de un tirón no me parece un objetivo maravilloso, si yo mismo no duermo solo ni lo hago de un tirón. Y por otra parte, ese tipo de métodos se promocionan como para enseñar al niño a dormir. ¡Pero el niño ya sabe dormir! Una persona que no duerme moriría mucho antes por no dormir que por no comer. Es una necesidad básica del individuo. Entonces, lo que le estás enseñando es que no vale la pena que llore porque, aunque lo haga, no irás. Y eso yo no se lo quiero enseñar a mi hijo.

Pero sí hay que enseñarle a dormir en los horarios que hemos convenido que son para el descanso….
En mi casa, mi mujer y yo somos los que decidimos a qué hora se duerme. Sólo faltaría que viniera un señor de afuera a decirnos a qué hora hay que dormir.

¿Le preocupa que los padres sigan estos métodos?
Lo que me preocupa es que les estemos enseñando a los niños que no hace falta que lloren. Cuando al contrario, lo que le quiero enseñar a mi hijo es “No te preocupes, que en cuanto llores, ahí voy”.

¿Y lo estoy preparando bien si corro en cuanto llora?
Claro, cuando mi hijo tenga quince años yo quiero que sepa que ante cualquier problema ahí estarán sus padres para ayudarle, y cuando mi hijo tenga veinticinco años también. Es más, quiero que sepa que no sólo sus padres le ayudarán, que también otra gente; que tiene derecho a pedir ayuda.

¿La lactancia materna, el colecho y el tomar en brazos, son muestras de amor?
Salvo excepciones, porque también hay niños maltratados en esta vida, en general todos los padres quieren a sus hijos. El problema es que algunos, debido a cosas que les han explicado y que son erróneas, no se atreven a demostrarles cariño. Yo lo único que hago es intentar explicarles a los padres que no es cierto que le hacen daño al tomarlo en brazos o consolarlo. Todo lo contrario. Tienes derecho a demostrarle a tu hijo con obras todo el cariño que tienes por él.

¿Somos seres que “nacemos amorosos”, como dice el biólogo Humberto Maturana? ¿Sin apego no sobrevivimos?
Sí. En todo el mundo a los niños se les lleva en brazos. Busca un cuadro del niño Jesús en que no esté en brazos de la Virgen. Es lo normal. Es lo que se ha hecho siempre en Europa. Y no digamos lo que se ha hecho en África, Asia o lo que han hecho las aborígenes en Sudamérica. Siempre a los niños se les ha llevado en brazos o en la espalda. El que invente una cosa nueva será el que tendrá que demostrar sus ventajas, pero a Napoleón lo llevaron en brazos, y a Isaac Newton también.

EL DILEMA FEMENINO

Una de cada tres personas que trabaja en Chile es mujer, y si es madre, muy probablemente tenga el conflicto de cómo equilibrar su vida laboral con su rol de mamá. Sin embargo, este médico no se anda con rodeos y sostiene que el que los niños vayan a las guarderías es antinatural.

Pero esa afirmación es brutal para una mujer que no tiene más alternativa….
Pues es brutal para una persona que tiene que vivir en Santiago y que tiene que estar con sus hijos respirando este aire contaminado. ¡Pero no por ello lo vamos a dejar de decir! Ahora, ¿acaso vamos a decirle a la gente que no se preocupe, que el aire en Santiago es sanísimo, para que se sientan mejor? A ver, yo les tengo que decir la verdad. ¿Que no hay más remedio? Bueno, pues no hay más remedio. A veces tenemos que soportar cosas que no son óptimas.

Y entonces, ¿qué hacemos?
Pues hacemos lo que podemos, pero al menos tenemos claro cuál es el objetivo. Y si tenemos claro el objetivo, a lo mejor no podemos arreglarlo todo, pero podemos mejorar algunas cosas.

Sin embargo el tiempo de post natal está fijado por ley…
Lo que ha cambiado no es que haya aumentado o disminuido el permiso de maternidad, lo que ha cambiado es que ahora hacemos como si fuera normal que si el gobierno dice dieciséis semanas, o seis meses como acá en Chile, es porque a esa edad el niño ya no necesita a su madre. Perdón, pero el gobierno no puede decidir eso. Lo que puede decir es cuántas semanas hay retribuidas, pero las necesidades del niño son la mismas.

¿Y ahora las mujeres no lo saben?
Imagínate que te vas a vivir al Congo y te encuentras que ahí la medicina pública no tiene gratuidad. No dirás: “qué pena, aunque mi hijo tenga fiebre no lo puedo llevar al médico”. Lo que harás es llevarlo y pagar, porque necesita un médico. Vale. El médico en España es gratis, en el Congo es pagado. El estar con tu hijo en Suecia es gratis, en España es pagado… Es tu decisión.

Pero hay mujeres que necesitan trabajar…
Hay casos en que no te queda otro remedio. Lo sé. Estoy perfectamente consciente de que hay mujeres que son madres solteras, hay mujeres que si dejan de trabajar se mueren de hambre. Ahora, ¿en todos estos casos no hay nadie que pueda permitirse el lujo de pasarse unos meses más con su hijo dejando de cobrar, teniendo en cuenta cuántos hijos vas a tener a lo largo de tu vida y cuánto dinero te cuesta eso?

¿Y no es verdad que aprenden muchas cosas en las guarderías?
Yo no digo que las guarderías sean malas. Las guarderías son magníficas, pero los padres son mejores.

¡A LA MESA!

El último libro del doctor González abarca hasta la adolescencia y lo que más interés ha causado tiene que ver con la alimentación y los castigos, pues desde que el niño cumple un año, muchos padres tienen enormes dudas de cómo educar a sus hijos.

Este pediatra cree en los padres, pues afirma que desde que existe el homo sapiens, somos descendientes de la gente que lo hizo bien. “Hay mucha gente haciéndolo bastante bien por demasiados años. Lo que pasa es que ahora hay cosas que son nuevas. No estamos en la selva, estamos en una ciudad y hay que saber si se circula por la derecha o por la izquierda, hay que enseñarle al niño a pararse en los semáforos. Ese tipo de cosas no son instintivas, requieren educación”.

¿Y qué cosas no requieren educación?
Si ves a cualquier animal te darás cuenta de que si no hace ningún esfuerzo especial se convertirá en un adulto normal de su especie. Las gallinas picotean, los leones rugen, las ovejas pastan y eso es lo normal. Entonces, tú no tienes que hacer nada especial para que un león en la selva se comporte como un león. Ahora si quieres que el león en un circo salte por un aro de fuego, lo tienes que entrenar.

¿No hay que entrenar a los niños?
Para que un niño se convierta en un ingeniero, tienes que hacer algo especial. Tienes que enviarlo a una escuela y luego a una universidad. Pero para sea un adulto normal, no.

¿Y qué es un adulto normal?
Es quien es capaz de vivir en una comunidad, de conseguir ayuda de los demás cuando lo necesita y de prestar ayuda.

¿Y eso no se educa?
Teóricamente, el objetivo final de la educación es preparar al niño para la vida adulta. En la vida adulta cuando vas a un restaurante, ¿pides lo que quieres o te dan lo que quieren ellos? Entonces yo preparo a mi hijo para que sea capaz de pedir su comida. En la vida adulta, la mayoría de las personas duermen acompañadas, entonces por qué tengo que preparar a mi hijo para dormir solo… ¿para que sea fraile?

El doctor, incluso, va más lejos y dice que la mayoría de los adultos puede interrumpir una conversación, pueden estar o no de acuerdo con lo que dicen otros y discutir. Y se pregunta ¿cómo voy a preparar a mi hijo para obedecer, para no rechistar, para estar callado frente de los adultos, si eso no es lo que quiero que haga cuando sea mayor?

Pero si hay un área donde los padres consultan más es en la alimentación. El doctor reconoce que en la consulta suele ver solo a padres complicados en esta área, pero que no duda que muchos lo hacen naturalmente bien y han logrado que la mesa familiar sea un espacio de gozo, de compartir, conversar y comer sanamente. Y cree que si al niño se le deja comer lo que quiera, normalmente termina comiendo “no perfecto, perfecto, pero bastante bien”.

¿Es bueno que puedan elegir qué comer?
Mientras el niño coma lo que le dice su madre y su madre esté asesorada por un pediatra, más o menos iremos bien. Pero a los quince años quién hace caso a su madre o a su pediatra. Y si no sabe decidir ¿a quién le va a pedir ayuda?… pues al programa de la tele, a la revista juvenil o la dieta de Shakira. Entonces, cada vez tenemos más jóvenes con problemas alimentarios, con anorexia nerviosa, bulimia o con obesidad.

¿Hay que enseñarles a tomar decisiones?
No es enseñarles, porque ya lo saben. Es respetarlos.

¿Y cómo hacemos para que tomen voluntariamente decisiones saludables?
Hay que comer comida sana y tener en casa comida sana. “Es que mi hijo, si le doy a elegir, siempre comería caramelos”, me dice la gente. No estoy seguro, pero suponiendo que fuera verdad, la solución es no comprar caramelos. Se acabó el problema. Entonces tu responsabilidad es tener comida sana y dentro de esa comida sana tu hijo tiene derecho a decidir qué, cuándo y qué cantidad come.

¿También deciden cuándo comer?
Si tu hijo quiere comer a las seis y la cena era a las ocho, pues que coma a las seis. No pasa nada.

Para el doctor, la clave está en un concepto fundamental que la gente tiende a confundir. “No es lo mismo hacer caso a un niño, que darle lo que quiere”. Repite esta premisa sin cansancio. Y agrega: “A los niños hay que dedicarles tiempo y escucharlos, porque el objetivo no es que haga lo que yo quiero, sino que le dé la gana hacer lo correcto”.

Y eso es un camino que padres e hijos deben transitar de la mano. Probablemente nada refleja mejor esta idea que el título del libro que estos días lo trae por Chile: Creciendo juntos. De la infancia a la adolescencia con cariño y respeto.

 

"Si tu hijo quiere comer a las seis y la cena era a las ocho, pues que coma a las seis. No pasa nada”.

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