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EDICIÓN | Octubre 2015

Dinastía botánica

Thierry Dardel Pümpin, dueño Jardín Suizo.
Dinastía botánica

Cuatro generaciones han pasado desde que, en 1891, abrió sus puertas el famoso Jardín Suizo, que ha encantado a miles de personas por su gran variedad de especies de flores, arbustos, árboles y hierbas, entre muchos otros. Una historia de una familia extranjera que se enamoró de Valparaíso y nos trajo un pulmón verde para nuestra región.

Por María Inés Manzo C. / fotografía Teresa Lamas G

Hace ciento veinticuatro años que el inmigrante suizo Benjamín Pümpin Ruesch llegó a Chile; paisajista y arquitecto de profesión, decidió instalarse con un jardín de plantas en el barrio Cerro O’Higgins de Valparaíso — que antiguamente se llamaba Las Zorras— y al cabo de siete años abrió, también, un vivero cultivando semillas y plantas traídas desde Europa, en esa época únicas en la Región de Valparaíso.

Al comienzo, don Benjamín arrendaba el Jardín Francés a un amigo que luego rebautizó como Jardín Suizo en honor a sus orígenes. Así, junto a la familia Pümpin, dio vida a un parque donde no solo se podía comprar árboles y plantas, sino que era un panorama de los fines de semana, donde muchos disfrutaban recorriendo sus hermosos y amplios jardines. Además de ello eran muy conocidos por su florería en Calle Esmeralda, que atendió público hasta 1995. Con el paso de los años, ambos sitios se convirtieron en un ícono regional, que luego fue heredado, de generación tras generación, a su hijo, nietos, y bisnieto, quienes trabajaron arduamente hasta transformarlo en el jardín activo más antiguo del país.

“Partimos produciendo y vendiendo plantas y flores que nos hicieron famosos a lo largo de todo Chile. Pero, el 2004, los entonces dueños eran mi padre y mi tío y decidieron terminar el giro en Valparaíso, porque trabajar allá tenía un costo altísimo que no se justificaba con las ventas que teníamos. Estábamos vendiendo plantas en una ciudad de casas pareadas sin jardines, lo cual era absurdo. Fue entonces que decidí hacerme cargo del negocio familiar y trasladarnos a la zona de Casablanca (específicamente en la ruta F-90, en el kilómetro 7, Orrego Arriba)”, nos cuenta el actual dueño, Thierry Dardel Pümpin, bisnieto del fundador y parte de la cuarta generación de la familia.

¿Por qué decide trasladarse a Casablanca?
Cuando se cerró el parque, yo quería seguir con este legado, pues desde 1974 trabajaba con mi padre en la florería y el vivero. No tenía terreno donde instalarme, estaba la opción de buscar algo en Quillota, Concón, Santiago o en el mismo Valparaíso. Pero me decidí por Casablanca, primero porque, en ese entonces, no había otros jardines en la zona; segundo, para atender a los parceleros y condominios en busca de nuevo público y, tercero, para no perder a nuestros fieles clientes de Valparaíso.

Si bien hoy no están dedicados a la producción de plantas, el Jardín Suizo cuenta con una increíble variedad de más de seiscientas especies seleccionadas de viveros especializados (autorizados por el SAG), entre árboles ornamentales (liquidámbar, encinas, magnolios, guindos, ciruelos de flor); arbustos perennes (laureles, laurentinas, ceanothus, arbustivos, coronas del poeta, lavandas); plantas herbáceas, tanto para clima costero como para la zona interior; plantas anuales (alegrías del hogar, orejas de oso, ranúnculos, petunias, verbenas, porcelanas); árboles y plantas para sombra (camelias, azaleas, dafnes), hierbas (orégano, tomillo, ciboulette, perejil crespo, menta, ruda), helechos, nenúfares (Flor del Loto), enredaderas, cactus, suculentas, entre muchos otros que encantan a los amantes de la jardinería, paisajistas, comerciantes y empresas.

¿Por qué dejaron de producir?
Hoy muchas empresas ofrecen la planta pre cultivadas o con el esqueje enraizado, es decir, se compra y se cultiva. Eso me permite tener plantas a un buen precio, de buena calidad y poder competir. Aunque este es un excelente punto de venta, es un muy malo para sembrar. Lamentablemente, la producción aquí tiene inconvenientes; tenemos fríos tempranos hasta muy tarde, con heladas incluidas desde el 30 de marzo hasta el 8 de diciembre. Además que este año hemos tenido serios problemas de agua, un tema preocupante en toda la región. A ello se le suma que la producción de plantas ornamentales requiere de instalaciones adicionales como invernaderos, calefacción, camas calientes, un sinfín de elementos que encarecen.

PÜMPIN

Tal como muchos lo recordarán, el Jardín Suizo fue por varios años conocido, popularmente, como el Jardín Pümpin de Valparaíso, pero esto tiene una explicación: “El Jardín Suizo lo fundó mi bisabuelo, el año 1891, y lo bautizó así. En la década del sesenta mi tío Rodolfo Pümpin, que estaba encargado de la florería en la Calle Esmeralda de Valparaíso, se asoció con la familia Braemer, que tenía un vivero en Pitrufquén e instalaron una sucursal en Santiago. Así quedó un Jardín Suizo en Valparaíso y otro en la capital, entonces la gente empezó a asociar a las familias con cada lugar. Los Pümpin éramos de aquí y los Braemer de Santiago”.

Hasta la fecha ha mantenido el nombre Jardín Suizo…
Cuando me vine a Casablanca le dije a mi tío que iba a seguir con el nombre tal cual lo fundó mi bisabuelo. Incluso, tengo el mismo letrero, un logo muy parecido con el que se registró la marca en 1928. Una de nuestras anécdotas es que, años atrás, nos contactó la Embajada Suiza, porque decían que no se podía usar el nombre del país en una empresa con fines comerciales, pero como empezamos hace más de cien años, y llegamos antes que ellos, no pudieron hacer nada.

¿En qué están hoy los terrenos de Valparaíso?
El terreno que teníamos nosotros está en una disputa tremenda entre los propietarios, una empresa constructora, y los vecinos del barrio O’Higgins. La constructora busca conservar solo la parte principal del parque de la Chile Tabacos (nueve hectáreas) y del ex Jardín Suizo (tres hectáreas) y en el resto construir edificios, pero quienes viven allí no lo aceptan, quieren conservar las doce hectáreas como un gran parque para la comunidad.

¿Qué le parece este proyecto y que se llame Parque Pümpin?
A mí me parece excelente, porque el día en que el Estado pueda inyectar algo de fondos para crear un gran parque ya no va a quedar nada de la flora y fauna. Aunque es un proyecto privado, se asegura que dentro del condominio se va a mantener parte del Jardín Suizo de forma pública. Por otro lado, yo no me opongo al nombre, porque va a perdurar en el tiempo y es un recuerdo de mi familia… de mi bisabuelo que comenzó el jardín, de mi abuelo, mi mamá y sus hermanos. Es honrar a una familia que ha tenido una actividad importante en lo que es la jardinería y la florería del país.

¿Extraña Valparaíso?
Fuimos durante cien años un ícono en Valparaíso y, lamentablemente, tuvimos que irnos. Por un lado, me duele, por toda nuestra historia, pero, por otro, me deja tranquilo porque ha decaído tanto la ciudad, en lo comercial, lo laboral e, incluso, lo turístico. Por ejemplo, los cerros Alegre y Concepción se mantienen a un costo altísimo… pintan sus casas después de los rayados, cuidan el entorno, mientras otros solo destruyen y las autoridades no hacen mucho.

ENCANTO VERDE

Para esta época, los colores del Jardín Suizo comienzan a cambiar con la llegada de la primavera. Se pueden encontrar más de treinta variedades de árboles frutales como caquis, almendros, ciruelos, manzanos, duraznos, nogales, damascos, limones, naranjos, pomelos, mandarinos, etc. Lo que más se vende son las azaleas, las camelias, pero sobre todo las rosas — que en esta época ya están en flor—, pues cuentan con más de treinta y cinco variedades distintas (pie bajo, pie alto, trepadoras y furibundas). Como nos recomienda Thierry, “el magnolio es quizás uno de los árboles más lindos que puedes plantar en tu jardín, es de una  loración corta, de tres semanas, pero espectacular. Otra muy buena opción, debido a su poco requerimiento hídrico y mantención, son los serum, con los cuales se pueden crear un bonito espacio”.

Pero una de las características del Jardín Suizo es, sin duda, su buena atención y asesoría. “A muchos les gusta atenderse ellos mismos, y con una carretilla van separando lo que más les agrada, sin embargo, muchas veces nos damos cuenta de que la planta que llevan no es para el clima donde viven. Tenemos clientes de San Antonio, Algarrobo, Quintay, Casablanca, Valparaíso y Viña. Me interesa mucho tener un seguimiento de las plantas y saber a dónde van a ir para que crezcan como corresponde”.

¿Este invierno fue muy complicado?
Sin duda, por la sequía tuvimos muy pocas plantas en este otoño-invierno. Esta crisis ha hecho que hasta el momento tengamos 200 ml de agua caída y no es suficiente, incluso con 350 estamos justos. Para tener embalses con agua necesitamos 500 ml como mínimo. A ello se le suma otro problema gravísimo que es la plaga de conejos en la zona. Muchos de mis clientes tienen parcelas en Lagunillas, Algarrobo, etc. que han dejado de comprar ciertas plantas o lo hacen mucho menos.

¿Cuáles son las ventajas de Casablanca?
Aquí las pantas pueden crecer fuertes y adaptarse a todo tipo de condiciones. En el jardín tengo muy poco techo para protegerlas, cuento solo con un pequeño invernadero y un sombreadero donde, en primavera, manejo especies de interior. Pero la gran mayoría está al aire libre (con frío, sol, lluvia, heladas, etc.). No me interesa vender plantas pequeñas, como las que se encuentran en los supermercados, de un metro de alto con flor, pero que al llevar al jardín se van a quemar, porque están acostumbradas bajo techo.

¿Cuál es su sueño?
Mi gran sueño es transformar el Jardín Suizo, manejando no solo un importante surtido de plantas, sino teniendo un amplio lugar donde la gente pueda venir a caminar, a pasear, tal como era antes… incluso para hacer picnics los domingos, mientras se disfruta del entorno. Un jardín no es solo color y aromas, sino un lugar en el que tú te puedes relajar y conectar con el medio ambiente. Por eso quiero tener todas las plantas identificadas y un pequeño museo de la jardinería chilena enfocado a la historia y lo que ha significado el Jardín Suizo en la horticultura ornamental en Chile. Tengo plantas muy especiales de nuestros orígenes en Valparaíso, algunas con más de cien años.

 

Fuimos durante cien años un ícono en Valparaíso y, lamentablemente, tuvimos que irnos. Por un lado, me duele, por toda nuestra historia, pero, por otro, me deja tranquilo porque ha decaído tanto la ciudad, en lo comercial, lo laboral e, incluso, lo turístico”.

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