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EDICIÓN | Octubre 2015

PURO sentimiento

Juan Carlos Harding, criador de caballos.
PURO sentimiento

Convencido de que esta afición no es un negocio, invierte todas sus ganas en una actividad que le fascina. Su haras, Las Araucarias, ha ganado los ocho clásicos de generación 2012 de la temporada en Viña y Candy Sun, su mejor caballo, hace algunos días resultó vencedor del Nacional Ricardo Lyon, en el Club Hípico de Santiago. Un viñamarino de cuerpo y alma que pisa fuerte en la hípica nacional.

Por Carolina Vodanovic G. / fotografía Teresa Lamas G.

Hace veinticinco años compró su primer caballo de carreras y al poco andar pasó de ser propietario a criador. Hoy, Juan Carlos Harding está a la cabeza de uno de los haras más prestigiosos de la Quinta Región, Las Araucarias, y si bien no pretende seguir creciendo —el suyo es un haras de mediano tamaño— sí busca consolidarse como uno de los mejores a nivel nacional. Un hombre sencillo, que alejado del negocio farmacéutico, hoy concentra su energía en la crianza, una actividad que seguramente no le llena el bolsillo, pero le alimenta el alma.

“En esta actividad empatar económicamente es un tremendo logro. Esto es pura pasión, me llena el alma. A algunos les gustan los autos, otros comen en distintos restaurantes cada día o viajan; a mí, simplemente, me gustan los caballos”.

Nacido y criado en Viña del Mar, este ingeniero civil de la PUC, toda la vida acompañó a su padre al Valparaíso Sporting Club: “cada domingo íbamos a almorzar al Sporting con mi familia y veíamos las carreras”.

¿Y cómo fue que te volviste criador?
En 1995, compré mi primera yegua, siempre pensando en tener dos o tres. Rápidamente me di cuenta que no era posible, pues tienes gastos fijos, tienes un punto de equilibrio, y si quieres hacerlo bien necesitas incorporar a un veterinario, a un grupo de trabajo, ya sea por un caballo o por diez. Fue así como comenzó a crecer y fue adquiriendo nuevos caballos. Hoy en un campo de ochenta hectáreas en Quillota, con cincuenta y dos pesebreras, además de varias maternidades, alberga sus veinticinco yeguas, más los potrillos, y ofrece servicios de monta a terceros. “Como en todo orden de cosas, tras un tiempo aspiras no solo a tener caballos para ti, sino a abrirte al mercado de los remates. Quieres tener un caballo que gane, un potrillo que participe de los clásicos y tenga un buen resultado, y para ello debes, necesariamente, mejorar tu nivel de yeguas y tratar de tener el mejor potro”.

¿Qué es lo que más te gusta de tu faceta de criador?
Ser criador de caballos es algo que me apasiona. Ver cuando nacen los potrillos y a los veinte minutos están de pie, verlos crecer, galopar en la estaca, y para qué decir cuando corren y ganan, es maravilloso. Además, que en esta actividad hay una cofradía de amigos; nos pasamos horas hablando de cómo corrió el caballo, de la lesión, de las cañas, aquí todos opinamos.

FACTOR SUERTE

Recuerda que por esas casualidades de la vida, o acaso la suerte, tan necesaria en esta actividad, tiempo atrás adquirió, en Argentina, una yegua que venía preñada y con un potrillo al pie. Ese potrillo, Irish Brother, creció y en todos los trabajos resultó sobresaliente. “Debutó con 515 kilos y ganó, pero de un día para otro empezó con un problema en el tendón y no pudo correr más. Dado que era hijo de un muy buen padrillo, Hennessy, decidimos darle una oportunidad y no nos equivocamos. Hoy día pesa 610 kilos, es precioso y ha demostrado ser un potro con grandes perspectivas. De esa primera generación, que ya debutó, cinco de los siete caballos que han corrido, ganaron: tres son ganadores clásicos y uno es el mejor caballo de Viña, Candy Sun, triunfador de la triple corona local en arena y que el pasado 4 de octubre ganó el clásico Nacional Ricardo Lyon en el Club Hípico de Santiago derrotando a los mejores caballos de la generación, perfilándose como uno de los favoritos para los clásicos El Ensayo y El Derby”.

¿Qué tan difícil resulta tener un buen padrillo?
Es bien complicado, pues debes competir con los grandes criadores. Ahora tengo dos potros, por una parte Irish Brother, y por otro lado, Court Vision. De este último recién está debutado la primera generación en Estados Unidos, con muy buenos resultados. Él hizo una gran campaña, ganó cinco carreras de G1 y más de US$ 3.500.000 en premios, además posee una línea sanguínea muy buena, especialmente la materna. Con estos dos potros obtengo una cantidad importante de potrillos, y esperamos que con esto pueda funcionar. Yo no quiero crecer más en número de yeguas, de ahí la importancia de tener potros que atraigan a compradores que estén interesados en adquirir sus crías.

¿Qué tan importante es la madre en la definición de un buen potrillo?
Es fundamental. Al potro en una temporada lo puedes cruzar desde una hasta con ochenta yeguas —en Chile normalmente son sesenta—, entonces si el potro es bueno, puedes tener varios ganadores; en cambio la madre solo tiene una sola cría por año, lo que puede marcar la diferencia y la vuelve relevante.

¿Y qué pasa con el factor suerte en esta actividad?
Además de la suerte, que te debe acompañar en todo orden de cosas, el pedigrí, un buen equipo de trabajo y una buena crianza, son determinantes en la calidad de un caballo.

Si de equipo de trabajo se trata, Harding cuenta con el apoyo permanente del Stud Master, Fernando Zúñiga, y de los veterinarios Fernando González, experto en reproducción, y Valeria González, quien es hija de Susanne Barentin, su actual señora. “Vale tiene un cariño extraordinario por los animales y con ella aquí, esto se vuelve una actividad familiar”.

Respecto a cuál ha sido la clave del éxito del haras, Harding es enfático: “tenemos un equipo excelente, gente que adora los caballos; son ocho personas que viven y vibran con ellos. Es un grupo muy potente y Fernando ha logrado traspasar su amor por los caballos al resto del equipo, están muy cohesionados”.

¿Has podido traspasar a tus hijos este amor por los caballos?
Si bien a ellos les fascinan, están alejados ya sea por el trabajo o los estudios. El mismo hecho que en el Sporting el día de carreras sea durante la semana, hace casi imposible que vayan a verlos correr y si bien de chicos me acompañaron bastante, especialmente mi hija mayor, hoy ya no lo hacen.

SUS OTROS ROLES

Pero Juan Carlos Harding no solo desarrolla su faceta de criador, es además director del Valparaíso Sporting Club y director en la Asociación de Criadores Fina Sangre de Carrera, desde donde promueve y apoya la hípica nacional.

¿Sientes que, en términos hípicos, Chile es también un país centralizado?
Sí, aquí la única excepción es el Derby, que es un honor para nosotros, sin duda la carrera más importante en Chile y el mayor espectáculo; pero si lo miras desde el punto de vista del negocio, el ochenta por ciento de la hípica nacional está en Santiago. Además que para exportar un caballo —que es una de las formas de financiamiento— es difícil hacerlo con un ejemplar que solo ha ganado en Viña, tienes que ganar algún Gr. 1 en Santiago, ¡salvo que ganes el Derby!

¿Qué se puede hacer para atraer más gente a la hípica?
Lo hemos estudiado harto y no es nada fácil. Nosotros como Sporting, más que apostar por crecer en público, creemos que debemos proyectarnos al extranjero. Para atraer gente hay que mejorar los premios.

Está convencido de que hacer carreras los días domingo, coordinado con otros hipódromos, es una manera de incentivar la hípica, reuniendo a la familia en torno a ella. “Como el domingo no es un buen día para las apuestas, debiéramos entregar subsidios cruzados con los hipódromos de Santiago y apoyarnos mutuamente. Tenemos que tratar de retomar el domingo, pero uno solo no puede”, concluye.

 

En esta actividad empatar económicamente es un tremendo logro. Esto es pura pasión, me llena el alma. Aalgunos les gustan los autos, otros comen en distintos restaurantes cada día o viajan; a mí, simplemente, me gustan los caballos”.

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