Tell Magazine

Entrevistas » Mujer

EDICIÓN | Octubre 2015

Mucho que decir

Rosario Corvalán, estudiante de derecho.
Mucho que decir

Es la tercera de cuatro hermanos, proviene de una familia humanista y católica practicante. Le encanta el teatro, la música, pero por sobre todo escribir, tanto así que con solo veinte años ya le han publicado varias cartas al Director y otras tantas columnas de opinión, y qué opinión. Rosario hoy se ha transformado en un referente para quienes pensaban que por ser católicos, defender la vida, o sencillamente venir de un colegio Opus Dei, tenían que avergonzarse. Y su voz los ha llenado de fuerza y fundamentos.

Por Macarena Peri R. fotografía Teresa Lamas G.

Nacida y criada en Viña del Mar, exalumna del colegio Albamar, Rosario siempre tuvo inquietudes más allá de las que tenía su entorno, que la llevaron a sobresalir. En octavo básico, junto a una compañera, escribió una carta al diario por uno de los textos del Simce, en el que se hablaba de los diversos métodos anticonceptivos; ellas quisieron mostrar su rechazo y hablaron de la abstinencia y de la virginidad. Para su sorpresa, fue publicada. Su segunda aparición en los medios fue en cuarto medio, cuando quiso expresar su desacuerdo frente a la PSU como instrumento para entrar a la educación superior. También la publicaron. Actualmente cursa segundo año de Derecho en la Universidad Católica de Santiago y ya ha escrito cuatro columnas, las cuales han sido difundidas en diversas redes sociales, que han sido compartidas, alabadas y rechazadas. Hoy, las columnas de Rosario son tema y ella está orgullosa de que así sea.

Aunque se ve a una niña tímida, seria y de pocas palabras, habla con seguridad y carácter, tiene una opinión clara frente a aquello que le interesa, pero a la vez es cauta, y no contesta solo por contestar.

¿De dónde nace esta vocación de escribir, de defender causas, de luchar por tus principios?
En primer lugar, mi colegio fue un pilar fundamental en mi formación humanista junto con mi familia. El Opus Dei, por su parte, en mi vida espiritual, porque mi centro es Dios y todo lo hago motivada por Él.

¿Sientes que creciste en una burbuja?
Cuando salí del colegio pensaba qué ganas de seguir en mi burbuja. Me sentía demasiado segura en mi entorno. Dicen que en Derecho en la PUC también es una burbuja, pero basta con mirar un poco más allá y esta burbuja se rompe.

¿Sientes que a ti se te rompió?
Sí, pero sé que hay pensamientos y creencias que jamás transaré, pero hay otras de las que no estoy tan segura.

¿Por ejemplo?
Cosas económicas, de educación, sociales. No creo en la educación gratuita, por ejemplo. Debo asumir que estoy más abierta a cambiar de opinión.

INDIGNADA

Tus columnas, ¿cómo nacen?
Lo primero que escribí fue respecto al desinterés de la gente en política, la mandé y a los tres días me la publicaron. Después lo compartí en Facebook y tuve varios comentarios, pero no recuerdo por qué hecho en particular lo hice. Lo segundo que me publicaron fue la columna “Perdón, soy Católica”. Por esos días se discutía fuertemente lo del aborto. Un día salí de la universidad y había un colectivo de mujeres homosexuales gritando y manifestándose a favor del aborto, lo que en primer lugar encontré un poco ridículo, pues ellas no van a tener hijos, pero en fin. En eso veo que empiezan a quemar una Biblia y yo no podía creerlo, era lo más “heavy” que había visto hasta ese entonces. Les pedí ayuda a unos carabineros que estaban ahí, pero no podían hacer nada, así que me acerqué, tomé la Biblia y volví a la universidad.

¡Qué arriesgada!…
No sentí que estuviese arriesgándome, pero igual me sentía impotente y nerviosa. Tenía que hacer algo, estaban quemando un símbolo demasiado grande.

¿Qué piensas en esos momentos?
En esas situaciones lo que más me da rabia es pensar qué pasaría si uno le quemara algo a ellos. Me indigna y me dan ganas de decir las cosas. Por eso escribo. Por ejemplo, este 11 de septiembre profanaron la tumba de Jaime Guzmán, imagínate que hiciera uno lo mismo con la tumba de Allende.

En ese sentido, ¿cómo ha sido el recibimiento de tus columnas en la universidad?
Con la de “Perdón, soy católica” quedé chocha porque recibí miles de comentarios respaldándome, aunque la verdad igual hubo malos comentarios, pero pocos.

No era una columna muy controversial…
No, luego vino lo de la Universidad de Chile, y esa sí lo fue. Esta se basó en que vi, a través de Facebook, como invitaban a “un taller de aborto” por medio de pastillas. No pude creerlo y tuve que comentar al respecto. Recuerdo que la persona del diario puclítico.c,l que es donde escribo, me contó que la columna había sido la más comentada, con cosas buenas y malas, obviamente provoqué mucho odio entre los lectores.

Cuando escribes, ¿piensas en la repercusión?
Sí. Sería mentira si te dijera que no. Lo escribo sabiendo que le va a gustar a mucha gente, pero también que habrá muchos detractores. Sin embargo, me encanta pensar que habrá algunos que estaban “en la duda” con algún tema y que con mi columna cambiarán de opinión.

¿Ese sería el objetivo de tus columnas?
Sí, y también demostrar que hay gente de “nuestro lado” (de derecha) tan enojados como yo, que sí podemos decir las cosas como son, que también estamos informados y que podemos levantar la voz.

¿Esto va por tu personalidad? ¿Por qué lo haces? ¿Por qué decides salir de tu lugar de confort y exponerte?
Eso lo he pensado, lo de exponerme. Estoy dejando escrito mis pensamientos y eso me podría jugar una mala pasada a futuro, pero es parte del juego. Uno puede cambiar de opinión y eso no es un delito. Respecto a salir de mi conformidad, es por mi formación. El colegio, el Opus Dei y mi familia, me han enseñado a ir un poco más allá de mi metro cuadrado.

Muchos quizás piensan como tú, pero nadie lo “grita”, nadie lo “muestra”, nadie lo escribe, no marchan... Hablando de marchas, ¿por qué fuiste a la marcha de los camioneros?
Porque muchos compañeros de la universidad fueron y quise acompañarlos. Nos daba rabia pensar que hay marchas casi todos los días en Santiago y que cuando quieren manifestarse los camioneros, sin ningún tipo de desorden, no los dejaran ni siquiera llegar a la Moneda.

¿Sentiste miedo en la marcha?
Demasiado, es que en verdad no recuerdo haber tenido tanto miedo de que algo físico me pudiese pasar. El problema fue cuando nos tuvimos que ir, porque estaba muy peligroso el ambiente, me imaginé estando en los setenta… la gente se tiraba encima, pegaban patadas en la cabeza, ya no era solo tirar piedras.

¿Qué dicen tus papás al respecto?
Están de acuerdo con que vaya, pero me dicen que tenga cuidado.

¿Qué les dirías a las jóvenes que te leen?
Que creo que estamos en la etapa más importante para formarnos, para ser inquietos intelectualmente. No nos podemos quedar con los “140 caracteres de Twitter” y pensar que ahí se acaban las discusiones. En Chile han pasado y están pasando muchos conflictos y creo que hay muchas mentiras y falacias en esas discusiones. Hay que informarse para tener una postura con sustento, dejando los eslóganes vacíos.

 

Estoy dejando escrito mis pensamientos y eso me podría jugar una mala pasada a futuro, pero es parte del juego. Uno puede cambiar de opinión y eso no es un delito”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación5+6+3   =