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EDICIÓN | Marzo 2012

Atacama Gourmet

Lickana
Atacama Gourmet

Treinta productores del interior de la Región de Antofagasta recibieron el apoyo y la guía de Fundación Minera Escondida para consolidar este ambicioso proyecto: rescatar sus tradiciones y artesanías y proyectarlas como un negocio sustentable. Bajo la mirada de “enseñar a pescar”, los representantes atacameños escogidos recibieron asesorías en gestión de negocios, marketing y comercialización. La idea es potenciar la herencia de un pueblo que, desde hace más de diez mil años, le ganó la batalla al desierto.

Por Claudia Zazzali C. / fotografías Andrés Gutiérrez V.

Nada más sofisticado y sutilmente vanguardista que un postre de mil hojas y rosa del año. Dulce, aromático y suave. O el queso azul con arrope de chañar. O las infusiones de yerbas locales que ayudan a energizar, oxigenar o relajar, según el gusto del consumidor.

Y si agregamos que cada producto es recolectado, cultivado y procesado de manera artesanal, libre de qui?micos y preservantes, en tierras regadas con aguas de la cordillera de los Andes, en el desierto ma?s a?rido del mundo, entonces se vuelve más atractivo aún.

Ese es el concepto de Lickana, que en lengua ckunza significa "territorio" y que hoy busca entregar nuevas herramientas a quienes mantienen costumbres milenarias, para ayudarles a emprender comercios interesantes, que les permitan obtener un ingreso acorde al aporte que entregan a la comunidad.

Lickana es una iniciativa que abarca varias comunidades. Además de San Pedro de Atacama, está presente en Toconao, Talabre, Río Grande y Socaire. El plan de desarrollo pretende alcanzar todos los pueblos del salar, es decir, incorporar a Camar y Peine.

Detrás de Lickana hay un gran trabajo. En este proceso, Fundación Minera Escondida generó una relación colaborativa con los productores y emprendedores locales, basándose en la confianza mutua y el respeto hacia la ancestral cultura atacameña.

<strong>CULTURA VIVA</strong>

Otro de los conceptos detrás de Lickana es el llevar las raíces nortinas más allá de las fronteras de la región. Con la asesoría de Macarena Peña y Sebastián Dib, el equipo del Programa de Negocios Inclusivos buscó sacar la historia de los museos, presentando una cultura viva y potente, que lleva su presente y su futuro a todas las personas que pueden comprar estos productos y conocer un poco más la tradición que existe. "Porque estos productos se conectan directamente al productor y el productor se conecta directamente a lo que es hoy día San Pedro de Atacama y otros pueblos del salar", nos cuenta Macarena Peña, historiadora y dueña de la tienda Ona.

Manuel Escalante, jefe de la Oficina Asuntos Indígenas de Fundación Minera Escondida de San Pedro de Atacama, entrega un potente significado a este emprendimiento comunitario, pues lo califica como un reconocimiento real a los más de diez mil años de historia que el pueblo atacameño ha forjado recorriendo los salares. "Con el transcurso del tiempo, este pueblo se fue asentando, se fue quedando en los lugares que hoy día conocemos, tanto en el Atacama grande, como en la zona de Alto Loa".

Iniciativas como esta mantienen viva parte de esta cultura, evitando que siga desapareciendo, tal como ocurrió con el ckunza, lengua de los habitantes originarios que hoy ya no existe.

En este rescate, se busca incorporar el sentido de lo local. Manuel resume la búsqueda del nombre que representa la marca en un encuentro casi místico del pasado y el presente. "Por eso Lickana es tan representativo, pues surgió como una palabra mágica que simboliza toda la región, todo el pueblo, su gente, sus recursos naturales, sus productos, el alma, el espíritu de nuestros abuelos que ya no están, pero nos están mirando a través de nuestros cerros y volcanes, que hoy en día nos protegen y nos ayudarán, seguramente, para que esto salga adelante".

Para Macarena Peña, el lanzamiento de esta línea de productos cristaliza un esfuerzo de largo aliento, donde el principal objetivo es "mantener oficios tradicionales en la zona, oficios que se están perdiendo, como la artesanía textil u objetual. ¿Cómo lograrlo? En una primera etapa, quisimos privilegiar la potencialidad de la artesanía culinaria que es lo que presentamos en su versión gourmet".

La elección de este formato se basa en que, efectivamente, la producción local es muy pequeña, muy limitada, debido, en gran parte, a la escasez de materias primas. A esto debe sumarse que son pocos los atacameños que aún basan su economía familiar en lo artesanal. "Es un tema complejo, porque la mayoría de los habitantes del interior de la región se han dedicado a buscar otros trabajos, que sean más rentables. Sobrevivir con su trabajo es un desafío para quienes siguen preservando sus tradiciones", destaca Macarena.

Luego de un intenso estudio de la realidad local, en que se buscó poner en valor los pequeños tesoros encontrados, "quisimos buscar una forma atractiva de acercar a la gente a la verdadera esencia atacameña", enfatiza Macarena.

"Hicimos un catastro de más de doscientos productores locales. Finalmente, nos dedicamos a trabajar con un grupo de treinta personas, a quienes bautizamos como artesanos objetuales, pues lo suyo es mucho más que una disciplina específica e incluye agricultura, telares, figuras, entre otras variantes", subraya.

A partir de eso, decidieron iniciar el proyecto con una línea de productos básica, con aquellos que, de alguna manera, fueran los que más identificaban la cultura local. Así surgieron procesos específicos con el arrope de chañar, hierbas deshidratadas, ajo deshidratado y aceites aromatizados.

Se generó una mezcla de pasado y modernidad, innovando con recetas ancestrales e incorporándolas en la gastronomía contemporánea. De esta forma, los productores atacameños introdujeron mejoras a sus procesos. Tal como indica Macarena, los habitantes del Salar tienen el ABC para empezar a escribir esta nueva historia.

Dentro de las etapas de la generación de esta marca, lo más importante fue cómo entraban al mercado formal, cómo participar y competir de igual a igual. Para eso comenzó una etapa de formalización, donde había que tener resoluciones sanitarias, tablas nutricionales, fechas de envasado y sellos de calidad que permitieran generar confianza en el mercado.

Los primeros clientes fueron los propios hoteles y restaurantes del pueblo, los que creyeron en este emprendimiento como un negocio real y, por ende, una verdadera alternativa de ingreso familiar. De esta forma, las familias involucradas podrán tener una entrada a partir de un oficio tradicional, que han realizado por generaciones, y así conquistar a sus hijos, a sus nietos para incentivarlos a continuar cultivando sus conocimientos milenarios y convertirlos en una herencia concreta.

De esta forma, Lickana surge, efectivamente, como un negocio sustentable, donde los artesanos locales puedan calendarizar su producción actual y dar estabilidad a sus ingresos.

<strong>IDENTIDAD</strong>

Cada detalle de Lickana está basado en nuestras raíces, en el patrimonio tangible e intangible del norte. Incluso el símbolo distintivo de la marca fue inspirado en el lenguaje visual atacameño.

Los cuadrados se usaban en la cestería, tipo de artesanía casi extinta, y fue aquella iconografía la que sirvió de base para el diseño gráfico que identifica los productos presentados.

A partir de esta conceptualización, existe una relación de los productos con valores como la sustentabilidad, el cuidado del medio ambiente y el respeto por culturas originarias.

Macarena destaca que todo el trabajo realizado hubiera sido imposible de concretar sin el apoyo de los productores. "Nos han abierto sus casas, nos han contado sus secretos, sus recetas más escondidas, nos han mostrado sus productos, nos han dicho sus precios, sus costos, sus dificultades y nos convirtieron en sus socios en esta aventura de construir una marca sustentable, que se proyecte en el tiempo por generaciones".

<strong><em>"Nos han abierto sus casas, nos han contado sus secretos, sus recetas más escondidas, nos han mostrado sus productos, sus costos, sus dificultades y nos convirtieron en sus socios en esta aventura de construir una marca sustentable, que se proyecte en el tiempo por generaciones", Macarena Peña, historiadora. </em></strong>

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