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EDICIÓN | Octubre 2015

Englishman en Santiago

Por Marcelo Contreras
Englishman en Santiago

No asistió a los funerales de sus padres fallecidos de cáncer, en 1986 y 1987, para evitar la cobertura mediática, y ha declarado que no piensa heredar dinero a sus seis hijos, a pesar de ser uno de los músicos más ricos de Gran Bretaña con una fortuna de más de trescientos millones de dólares, como parte de una ética que subraya el valor de ganarse la vida trabajando. Gordon Sumner, conocido mundialmente como Sting (63), no nació con una cuchara de plata en la boca. De padre lechero y madre peluquera, creció en Wallsend al noreste de Inglaterra, en una zona de astilleros. Tuvo múltiples empleos, incluyendo chofer y albañil, hasta que se convirtió en maestro de una escuela católica a partir de 1975. Sus primeros pasos musicales estuvieron en el jazz antes que el pop rock que lo lanzó a la fama junto a Stewart Copeland y Andy Summers, reunidos bajo el nombre The Police.

Sting volverá a Chile este 29 de octubre al Movistar Arena tras cinco visitas. Lejos, la más recordada fue en medio de la dictadura, cuando ningún artista de renombre mundial nos visitaba y, aun así, The Police se presentó dos noches en el festival de Viña de 1982. Mientras en el resto del planeta eran considerados la mejor banda del mundo, la prensa local se dedicó a subrayar, indignada, que no se cambiaban de ropa, y les dio el premio limón tras arrojar los micrófonos en una conferencia.

Esta vez, Sting trae un espectáculo de grandes éxitos, tanto solistas como los clásicos insoslayables de aquel grupo inigualable. Lo ha dicho: no tiene interés alguno en sacar un disco de rock, sino que administra su catálogo mayor como si fuera un museo itinerante, con algunas de las mejores canciones de los últimos treinta y cinco años.

 

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